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San José, Costa Rica. Miércoles 21 de julio, 1999
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Artículo de Opinión:

Subdesarrollo electoral

La elección de representantes debe ser plena y efectiva

Rodolfo Saborío Valverde


Dentro de los diversos componentes de nuestro aparato institucional necesitados de un cambio prooofundo se encuentra el sistema electoral. Probablemente la tendencia a compararnos con naciones en peores condiciones, ha llevado a gran parte de la población a dar por cierto que tenemos un sistema electoral democrático y maduro. Lamentablemente la realidad demuestra lo contrario y, lo que es más grave aún, todo parece indicar que hasta tanto no reformemos seriamente nuestro modelo de representación política, el resto de adaptaciones vitales que requiere el país, no podrá llevarse a cabo.

El actual modelo electoral restringe seriamente las posibilidades de acceso del ciudadano a los medios formales de poder debido, entre otros, a criterios de asignación geográfica obsoletos, al acaparamiento del financiamiento estatal por parte de los partidos oficiales y al establecimiento de plazos legales restrictivos.

El actual esquema de organización de partidos políticos lleva al absurdo de colocar en el mismo nivel las distintas unidades geográficas del país, así cada distrito tendrá el mismo peso que todos los demás y lo mismo resulta con los cantones y las provincias. La pseudo reforma electoral de 1997 permitió la incorporación de representaciones sectoriales, pero siempre supeditadas a una representación geográfica mayoritaria.

Aberrante regulación. El esquema vigente obliga a todo grupo de ciudadanos que desee integrar una alternativa política, a organizarse en cada uno de los distritos del país. Esta aberrante regulación ha colocado en serios problemas en diversas ocasiones a los partidos oficiales y ha sido la pesadilla recurrente de las agrupaciones emergentes.

No hay ninguna razón técnica ni práctica para hacer descansar los esquemas de representación en un sistema piramidal en donde las bases son totalmente asimétricas. Cuando observamos que el distrito con mayor población (Hatillo, 38.075 electores) tendrá al final de cuentas la misma representación que el de menor población (Uvita, Nandayure, 31 electores), notamos sin mucha dificultad que hay algo que no funciona bien.

Por otro lado tenemos el financiamiento estatal a los partidos políticos, que sigue siendo diseñado a la medida de las agrupaciones oficiales. Si consideramos indispensable el apoyo estatal para los procesos electorales, este debe ser asignado en forma proporcional y equitativa entre todas las agrupaciones aspirantes, sin condicionamiento alguno a precedentes electorales que únicamente los partidos tradicionales pueden cumplir.

Clase improductiva. La calendarización de actividades que contempla el actual Código Electoral parece partir de la premisa de que quienes aspiren a puestos de representación política deben estar dedicados a ello en forma permanente y exclusiva, ya que los plazos para la inscripción de partidos y candidaturas vencen en fechas bastante distantes con la de la elección. Esto, además de haber favorecido el nacimiento de una clase improductiva que se dedica únicamente a la política, impide el surgimiento de alternativas y alianzas en los meses previos a las elecciones, que es el momento más propicio para estas reflexiones.

El ciudadano común y corriente debe tener acceso al poder formal sin necesidad de vender el alma a alguna agrupación política. Se hace imperativo que el modelo electoral permita la inscripción de candidaturas independientes y que se les otorgue el financiamiento de la campaña en condiciones razonables.

En tanto no se cambie la composición de la representación formal de los ciudadanos, seguirá distribuyéndose el poder en la forma poco transparente en que se reparten magistraturas, puestos de contralor, defensor, directivas de instituciones y a todo a cuanto le han podido echar mano con el actual esquema de bipartidismo.

Dentro de ese contexto no puede progresar un país. Debemos hacer del ejercicio del derecho a elegir nuestros representantes una vivencia plena y efectiva.



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