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ESPERANZA. Luis Esteban Torres Alvarado, de 4 años y seis meses, será intervenido mañana domingo a partir de las 6 a.m. Al fondo su mamá, Mariana Alvarado.


Donante vivo cedió parte de órgano a hijo

Histórico trasplante de hígado

Primera operación de este tipo en América Latina


Sergio Arce y Emilia Mora
Redactores de La Nación

El Hospital Nacional de Niños fue escenario ayer de un milagro que concluyó a las 7:30 p. m. Un papá le dio la oportunidad a su hijo de tres años de seguir disfrutando del don de la vida, al donarle parte de su hígado.

El pequeño Erick Vega, vecino de Cartago, quien padece de obstrucción de las vías biliares, fue sometido al primer trasplante de hígado, efectuado en nuestro país, con un donador vivo.

La intervención, que se inició a las 8 a. m. de ayer, consistió en extraer, en procesos separados, el lado izquierdo del hígado de su padre, Juan Vega, de 38 años, para trasplantarlo al pequeño. Esta última etapa finalizó a las 7:30 p. m. (Vea infográfico).

La cirugía coloca a nuestro país a la cabeza de América Latina en la especialidad, pues es la primera vez que se efectúa con un donante vivo.

La operación fue dirigida por el japonés Koichi Tanaka, a quien acompañaron otros dos especialistas de esa nación. También intervino un equipo médico nacional, encabezado por la cirujana pediátrica María Amalia Matamoros, quien se capacitó en la nueva técnica en la Universidad de Kioto, Japón.

En la histórica cirugía participaron, también, 10 anestesiólogos, uno de ellos de la Clínica Mayo, ubicada en Jacksonville, Florida, Estados Unidos. Además, tomaron parte 12 enfermeras titulares y 12 auxiliares, siete camilleros y un auxiliar de quirófano.

Una segunda operación de iguales características se efectuará mañana domingo, a partir de las 6 a. m., al niño Luis Esteban Torres Alvarado, de 4 años, también de Cartago, cuyo donador será su papá, Sixto Torres, de 41 años.

La novedosa técnica médica revive las esperanzas de al menos otros 40 niños más en nuestro país, entre los 3 y 15 años, que sufren de atresia de vías biliares.

El costo de cada una de estas cirugías supera los ¢12 millones, ¢3 millones más de lo que costaría el procedimiento con un donador con muerte neurológica (una persona cuyo cerebro no funciona, pero el resto de sus órganos están activos artificialmente).

No obstante, en opinión de los especialistas de la Fundación Costarricense para Trasplantes de Órganos, este precio es superado por las ventajas que tiene el nuevo procedimiento.

De acuerdo con los estudios realizados, quienes se someten a dicha intervención tiene más posibilidades de salvar sus vidas cuando un familiar de primero o segundo grado (mamá, papá o abuelos), les dona parte del hígado. Eso les da la ventaja de no tener que esperar la aparición de un donador con muerte neurológica.

Solo el año pasado nueve menores murieron a la espera de un implante, según cifras suministradas por el Hospital Nacional de Niños, pues aunque se registraron en el mismo período 210 muertes neurológicas por accidente de tránsito, no es fácil conseguir la autorización de los familiares.

Nueva esperanza

Para hacer realidad este procedimiento -que inicialmente permitirá a dos niños pensar en un mañana - se requirió de la compra de un microscopio móvil de microcirugía con sistema de ampliación y reducción de imagen, valorado en $45.500 (¢14 millones).

Este moderno equipo fue adquirido gracias al empuje de la empresaria Alcira González, quien se identificó con la causa y motivó a varios empresarios para que hicieran donaciones de $1.000 y adquirir así el microscopio de alta resolución.

Actualmente --dijo González-- todavía se requiere de $10.000 para cancelar los pasajes de los especialistas japoneses, por lo cual espera seguir contando con la ayuda de los costarricenses.

Para ello fue abierta una cuenta maestra en el Banco Banex, cuyo número es 114-235 y el teléfono 256-6073. "Necesitamos de más ayuda, no podemos dejar a estos niños", subrayó.

Gerardo Mora, jefe de cirugía del Hospital Nacional de Niños, había dicho durante una entrevista para este diario, en julio pasado, que consideraba que los trasplantes de hígado de donador vivo deberían ser una realidad. "No puede ser que, hasta la fecha, 40 niños hayan muerto por no contar con los órganos ni el equipo necesarios".

Este procedimiento quirúrgico se gestó en la Universidad de Chicago, en 1984, y es rutinario en Estados Unidos, Europa y Japón.


Brilla luz de vida

Sergio Arce y Emilia Mora / Redactores de La Nación

Cuando se pensó que las posibilidades de un pronto trasplante de hígado para Luis Esteban morían con el transcurrir de los días, una luz de esperanza brilló sorpresivamente escasas semanas atrás.

Los médicos del Hospital Nacional de Niños (HNN) comunicaron a los padres del menor, Sixto Torres y Mariana Alvarado, que su hijo era uno de los dos niños que serían operados.

La ilusión de un futuro más promisorio para el pequeño Luis Esteban se dibujó en sus rostros, según contó ayer a La Nación una allegada a la familia.

Otra vez, el inquieto niño, de ojos avispados y ávida curiosidad, volvería a llenar de energía cada rincón de su casa, en Cartago.

La fecha estaba definida: 6 de noviembre a las 8 a. m.; sin embargo, algunos quebrantos en la salud del pequeño obligaron a los médicos a posponer la cirugía para mañana.

Sus padres confían en que todo saldrá muy bien; el niño, quien se encuentra en cuidados intensivos en el HNN, avanza satisfactoriamente.

Pero, lo que llena aún más de optimismo a la familia, son las "ganas de vivir de Luis Esteban", explicó una tía del menor, quien no quiso identificarse.

La familia confía en que la cirugía sea todo un éxito. "De eso no hay duda", afirmó por su parte Alcira González, quien ha estado al tanto de este y los restantes 41 niños que esperan un hígado para sobrevivir, en nuestro país.

Mientras tanto, la madre del pequeño cartaginés cuida a su hijo desde tempranas horas de la mañana hasta avanzada la noche.

El padre del menor, por su parte, se prepara física y psicológicamente para el esperado día.

Sixto Torres se desprenderá de una parte de su hígado para que Luis Esteban pueda seguir con vida.

El camino no ha sido fácil; pero, como aseguró su esposa, "lo hizo con amor".


El procedimiento



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