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Artículo de Opinión:

El juguete eléctrico

¿Quién pagará por un proyecto que no muestra ser viable en lo económico?

Gregory H. Woods (*)


"Con el fin de crear un segmento de consumo para vehículos eléctricos, la Compañía Nacional de Fuerza y Luz promueve el uso de estas unidades en la empresa privada", decía un artículo en La Nación del 7 de agosto.

Tal noticia me genera las siguientes dudas: ¿cuál es el interés de una empresa estatal en promover tal tipo de negocio?; ¿cuáles son exactamente las características de los vehículos eléctricos y sus costos reales?; y ¿cuál es la política de la CNFL con respeto al consumo de electricidad?

Respecto a la primera pregunta, diría que tanto empresas como consumidores, cuando piensan en comprar un vehículo (o cualquier otro equipo), toman en cuenta el precio, los costos de operación y mantenimiento, el valor de la reventa y, lo más importante, si sirve o no para la función deseada. Un vehículo -a gasolina, a diesel, o que use cualquier otra forma de energía- tiene que ser viable en lo económico. En este sentido, el libre mercado está mejor capacitado que el Estado para decidir la viabilidad de cualquier producto.

¿Para qué incentivos? Dice el artículo que lo que se busca: "es incentivar a los empresarios para empezar a ensamblarlos en el país". ¿Incentivar? Si el ensamblaje de vehículos eléctricos es rentable aquí, entonces, ¿para qué incentivos? Y si no es económicamente viable, ¿qué está proponiendo el Gobierno?, ¿leyes especiales, exenciones de impuestos, subsidios?, ¿a cuáles empresarios? Cómo con todo "incentivo", el pueblo paga y unos cuantos empresarios se benefician.

Respecto a la segunda inquietud, los vehículos comerciales eléctricos que circulan en Estados Unidos cuestan por lo menos de $30.000 a $40.000. Agregando los altos aranceles a la importación que cobran los políticos de Costa Rica, tal vehículo costará aquí por los menos ¢23 millones. Recorre un máximo de 120 a 150 kilómetros antes de tener que recargar las baterías. ¿Y dónde? Recargarlas en forma lenta (a 110 voltios) requiere de 8 a 14 horas (110 voltios); y con un equipo especial (de 220 voltios) -más plata todavía- se recarga en 4 a 8 horas. Tiene una capacidad de carga de apenas unos 300 kilos. ¿Cada cuánto tiene que reemplazar las baterías? ¿A qué costo? Con estas características, ¿será un vehículo eléctrico económicamente viable para algún agente económico privado si no cuenta con la subvención del Estado?

Veo el recibo por electricidad más reciente y los precios por kilovatio-hora (kv/h). El costo menor es ¢12 por kv/h y el mayor ¢30 por kv/h. ¡Cuanto más consumo, más tengo que pagar por kv/h! Sólo el Estado cobra más cuando más le compran. Esta empresa estatal promueve el ahorro de electricidad por un lado y el consumo por el otro. ¿Se explica? ¿Cuánto está cobrando don Pablo Cobb por kv/h cuando dice que el costo de electricidad -en un vehículo eléctrico- sale de ¢1,20 a ¢1,70 por kilómetro? Según mis cálculos, el precio sale en ¢8,40 por kilómetro (con impuestos a ¢9,08 el kilómetro), no mucho menos que el costo de un vehículo a gasolina, y más caro que uno a diesel. ¿Por qué? Porque el consumo de electricidad para recargar las baterías tiene que hacerse por encima del consumo actual, a precios más altos de kv/h.

¿Hay suficiente energía? Respecto a mi tercera inquietud: ¿de dónde vendrá la electricidad para los vehículos eléctricos? ¿Acaso van a construir mas plantas hidroeléctricas? ¿O será que van a construir plantas térmicas para variar el lugar de quema de los hidrocarburos? Si hay suficiente capacidad, ¿por qué entonces la estructura de tarifas?

Costa Rica tiene problemas y la contaminación es uno de ellos. Pero nunca hay suficientes recursos para resolver todos los problemas al tiempo. Hay que saber dónde es más efectivo el gasto. Para reducir la contaminación es mucho más efectivo y rápido arreglar las calles y ordenar el tránsito de San José. También hay que revisar la reglamentación respecto al ecomarchamo, que es una burla.

Sí, don Pablo, es muy bonito su nuevo juguete, y que se lo muestre a los amigos es muy divertido, pero en fin, ¿quiénes son los que tendrán que pagar la cuenta de un proyecto que no da muestras de ser económicamente viable?

(*) Empresario



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