LN Suplementos La Nación Digital Patrocinador de La Nacion Digital
San José, Costa Rica. Lunes 28 de agosto, 2000
Nacionales
Deportes
Viva
Internacionales
Opinion
Economia & Negocios
Suplementos
Especiales
English
Cartas

La Nacion Digital
Mapa del sitio

Si tiene alguna sugerencia o comentario, escriba a nuestros redactores.

Información sobre el "Combo ICE"

Ley de Protección al trabajador (Pensiones y cesantía), 2000

Proyecto de Ley completo Reforma a pensiones y cesantía

Especial: Prevención desastres naturales

Obituario

La Gaceta en breve

Diario Oficial La Gaceta

Columna Raíces

Revista Estación 21

Sitios de Costa Rica

Servicios

Tiras cómicas

SuperSite (inglés)

Teléfonos de Emergencia

Noticias Nacionales:

MUY SERENA. Margit Nevermann, madre de Karl Acevedo, contó muy tranquila que su hijo era el de las bromas en la familia. Incluso a uno de los que más hacía reír era a Rafael Ángel Calderón, el guarda del condominio en el que vivía, en Freses de Curridabat.


Relato de la madre del piloto fallecido

"Quería ser copiloto de su papá"



Vanessa Loaiza Naranjo
Redactora de La Nación

Las sonrisas y las bromas de Karl Acevedo, el piloto accidentado el sábado en las faldas del volcán Arenal, ya no se escucharán más en su casa, en Curridabat, San José.

Ayer, en medio del dolor que embargaba a la familia, su madre, Margit Nevermann, accedió a hablar con la prensa.

Se asomó a la puerta de su casa, en los condominios Freses, en Curridabat, y caminó muy despacio hasta la caseta del guarda. Allí conversó por algunos minutos con La Nación.

Ya no tenía la misma esperanza del sábado por la noche, cuando fue entrevistada por primera vez. Sin embargo, se mostró muy calmada y serena.

Vestida de negro y con una cruz que adornaba su cuello, Nevermann reconoció que Cristo le ha dado mucha fortaleza y paz espiritual para aceptar que su hijo ya no estará más entre los suyos.

La familia Acevedo Nevermann recibió la noticia de la muerte del piloto a las 11 a. m. por parte de los representantes de SANSA (Servicios Aéreos Nacionales S.A.).

No obstante, un sobrevuelo tempranero de una de las avionetas del Ministerio de Seguridad Pública que la familia siguió por televisión, les demostró que la aeronave había quedado muy deteriorada y que las posibilidades de supervivencia eran muy bajas.

Con voz muy lenta y pausada, la madre comentó que el gran sueño de Karl Acevedo era ser el copiloto de su padre en algún vuelo.

Alfredo Acevedo, su papá, ha fungido como piloto comercial durante 30 años para Líneas Aéreas de Costa Rica (LACSA), empresa subsidiaria del Grupo TACA.

"Ese siempre fue su sueño".

Ahora, Margit Nevermann no sabe cómo compensará en su casa las alegrías que Karl aportaba; él era el bromista de la familia.

Sacó su licencia comercial como piloto en una universidad especializada en Florida, Estados Unidos.

Tenía interés en especializarse en ingeniería aeronáutica, pero el destino no se lo permitió.

Su madre jamás se imaginó que Karl Acevedo moriría en un accidente aéreo. "Yo siempre se lo puse a Dios en las manos. Nunca creí que fuera a tener un accidente".

"Lo querían mucho"

Karl Acevedo llevaba tres años de trabajar para SANSA y era considerado un aviador ejemplar.

Según relató su madre, nunca se "habían llevado sustos" y su expediente como piloto estaba en blanco, sin accidentes.

En la empresa "lo querían mucho", precisamente porque había demostrado pericia y capacidad en el aire.

Karl nació el 6 de enero de 1978 y a sus 22 años no tenía novia. "Prefirió terminar primero sus estudios" y luego colocarse en una empresa comercial de rutas internacionales.

A la familia le sobreviven dos hijas más, una de ellas hermana gemela de Karl. "Ella está muy afectada desde que nos enteramos del desenlace, yo jamás pensé que me iba a quedar sin un gemelo".

Margit Nevermann reconoció que el apoyo de familiares y amigos ha sido incondicional. Incluso ya ha recibido llamadas de sus familiares en Alemania, quienes se enteraron de la noticia por medio de la prensa electrónica costarricense.

A las espaldas de esta señora, un grupo numeroso de personas se abrazaba y guardaba silencio en la entrada de su residencia. Constantemente más personas ingresaban a los condominios para apoyar a la familia.

Es cierto que la sonrisa de Karl Acevedo ya no se verá en la familia. "Pero el recuerdo siempre estará entre nosotros", expresó su madre.


Noticias relacionadas

Golpe fatal en el Arenal
Amantes de la vida
"Ahí tiembla"
Al filo del riesgo


Mail a Webmaster Economicos Servicios Envie un fax Archivo Digital

Patrocinador de La Nacion Digital


© 2000. LA NACION S.A. El contenido de La Nación Digital no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito de La Nación S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.co.cr