
LUCHA INTERMINABLE. Los abogados Mark Steinberg (izquierda) y John Newton, que defienden la causa demócrata, arriban a la Corte Federal de Tallahasse, en busca de más documentación.
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Pugna electoral a examen
EFE y AP.
El imprevisible Tribunal Supremo de Estados Unidos examina este viernes, en una histórica sesión, la pugna judicial sobre las elecciones y su fallo puede aclarar quién va a ser el próximo presidente del país.
Ante el más alto foro judicial de Estados Unidos, el demócrata Al Gore prácticamente se juega su vida política, pues si el fallo es en su contra, se le esfumarán las posibilidades de ganar la batalla legal y por ende la Casa Blanca.
El republicano George W. Bush ha pedido a los nueve jueces del Supremo siete nombrados por presidentes republicanos y dos por el demócrata Bill Clinton que decreten la inconstitucionalidad de los recuentos manuales en Florida.
Mientras, los responsables de la campaña de Gore llevaron ayer ante el Tribunal Supremo de Estados Unidos una petición para que evite que el Legislativo de Florida intervenga en la selección de los 25 compromisarios del estado en el colegio electoral, donde se elige formalmente al presidente.
"Esa intervención sería un precedente terrible", una invitación a los legislativos estatales a invalidar la voluntad del electorado, y abriría la puerta a una crisis constitucional, dijo el candidato demócrata a la Vicepresidencia, Joseph Lieberman.
Mientras tanto, los más de 400.000 votos del condado de Palm Beach llegaron ayer a Tallahassee, la capital del estado de Florida, para un posible recuento manual.
Ante audiencia
Antes de la audiencia, de una hora y media de duración, los jueces pidieron a los equipos legales de Bush y Gore que comenten el efecto que tendría un dictamen en contra de los recuentos manuales, que fueron autorizados por el Supremo de Florida.
Los expertos coinciden en que el Supremo de Estados Unidos es impredecible, pues, aunque sujeto a la Constitución, "hace lo que quiere y cuando quiere".
Al respecto, indican que una decisión favorable a Bush aclarará el final del proceso y enterrará a Gore, que tiene pendiente en tribunales estatales la impugnación de los resultados de Florida, en reclamación de que se cuenten 14.000 papeletas de los condados de Miami-Dade y Palm Beach.
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