
UN POCO DE FE. El candidato presidencial demócrata, Al Gore, abraza a su esposa Tipper (izquierda), y su hija, Sarah, a la salida ayer de un servicio religioso en una iglesia bautista de Arlington.
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Semana crucial en lucha electoral
Gore agota opciones
AFP y AP.
Washington. Una semana crucial se abre para el vicepresidente demócrata Al Gore, comprometido en una carrera contra el reloj, en momentos en que sus recursos presentados ante la justicia para obtener un nuevo conteo manual de los votos en Florida parecen no fructificar.
¿Contar o no contar los votos? Todo el país espera la decisión de un juez del tribunal de un pequeño condado, en Tallahassee, capital de Florida, quien deberá determinar la necesidad o no de proceder a un nuevo escrutinio de miles de boletines dudosos.
El juez de Florida a cargo de esa decisión, el juez Sanders Sauls del juzgado del distrito del condado de León (Tallahassee, Florida), esperaba terminar anoche la audiencia para escuchar a las partes en conflicto, pero no dio ninguna indicación de cuándo dictará un fallo en torno al pedido de recuento de votos.
Lo que está en juego en este dilema es importantísimo para Al Gore, cuando su rival republicano George W. Bush lo aventaja por 537 votos, después de un primer escrutinio oficial.
Pero la ofensiva judicial del vicepresidente se tropieza con un calendario apretado pues la ley federal fija el 12 de diciembre como fecha límite de la designación de los grandes electores del Colegio Electoral, organismo encargado de nombrar al presidente.
El candidato republicano a la vicepresidencia, Dick Cheney, intentó ayer aumentar la presión sobre Gore, afirmando que "es hora que conceda" la victoria a Bush.
Las partes también esperan una decisión de la Corte Suprema de Justicia sobre la validez de los recuentos manuales de votos en Florida.
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