¿Quién y cuándo?
AFP.
Washington. El nombre del próximo presidente de Estados Unidos y la fecha en que Bill Clinton traspase el poder del país más poderoso del mundo siguen siendo una incógnita a 32 días de los comicios y los escenarios posibles son divergentes y crecientemente pesimistas.
Ayer, todo dependía, una vez más, de las decisiones de la justicia: el candidato republicano a la presidencia George W. Bush acudió por segunda vez ante la Corte Suprema de Estados Unidos.
Bush demandó que se revierta la decisión de la Corte Suprema de Florida, que exigió el recuento manual inmediato de decenas de miles de boletas de votación litigiosas en ese Estado, que tiene la llave de la elección presidencial. Pero es posible que la batalla se extienda hasta enero y culmine en el Congreso de Estados Unidos.
La Corte Suprema de Estados Unidos aceptó ayer examinar la demanda de Bush y programó para la mañana del lunes una audiencia para escuchar los argumentos de ambas partes. También ordenó que se detengan de inmediato los recuentos manuales que habían comenzado esta mañana en Florida.
Si la Corte Suprema le da la razón a Bush, esta será probablemente el árbitro final y el escenario, relativamente rápido, puede ser simple: los nuevos recuentos manuales son anulados, el demócrata Al Gore se ve obligado a admitir su derrota y el republicano será presidente.
Pero si la Corte Suprema rechaza intervenir o confirma la decisión de la Corte Suprema de Florida, los escenarios se complican.
Si el resultado del recuento manual en curso en Florida mantiene la ventaja de Bush, este último será el presidente. Si el recuento le otorga una ventaja a Al Gore, se puede desencadenar una crisis constitucional mayor.
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