
SANTA BATALLA. Palestinos lanzan piedras contra soldados israelíes, en la ciudad vieja de Jerusalén. Según los árabes, esta revuelta le costó el puesto a Barak.
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Jugarreta por el poder
Christian Chaise, Agencia AFP
Jerusalén. La decisión del primer ministro israelí Ehud Barak de renunciar a su cargo constituye sin duda su mejor oportunidad para seguir en el poder porque, al menos teóricamente, obstaculiza el camino a su rival, Benjamín Netanyahu, quien encabeza las encuestas.
La renuncia fue anunciada por el propio primer ministro en una sorpresiva intervención ante la televisión y causó profunda sorpresa en Israel. Ella es ante todo la consecuencia de la insostenible posición en la que Barak se encuentra desde la Intifada, rebelión palestina que comenzó el 28 de setiembre.
La Intifada que causó ya más de 300 muertos (en su gran mayoría palestinos y una cuarentena de israelíes) acarreó la vertiginosa caída de su popularidad. También, la opinión mayoritaria en Israel lo acusa de haber sido débil ante el presidente palestino Yaser Arafat.
Sin embargo, Barak indicó ayer en una entrevista publicada por el periódico Yediot Ajaronot que estaba de acuerdo en votar una enmienda a la ley electoral para permitir al exprimer ministro de derecha, Benjamin Netanyahu, ser candidato a la función de jefe de Gobierno.
Muchos diputados del Likud habían denunciado la decisión de Barak como "una maniobra" para impedir una candidatura del exprimer ministro de derecha Benjamín Netanyahu, que, por no ser diputado, no podrá aspirar a la jefatura del Ejecutivo.
Barak, según los analistas, habría optado por una jugada para capitalizar a su favor la convocatoria a elecciones anticipadas, escrutinio que la clase política preveía para mayo.
Arafat por su parte declaró el domingo en Riad, al término de una visita que realizó a Arabia Saudí que la renuncia de Barak era consecuencia de la Intifada, iniciada por palestinos para lograr el control del sector este de Jerusalén.
Barak no tiene mayoría parlamentaria desde principios de julio luego de que tres partidos de derecha abandonaron la coalición gubernamental en protesta contra concesiones que estaría dispuesto a realizar, según ellos, a Arafat en el encuentro de Camp David del 25 de julio, que culminó en un fracaso.
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