
LUCHA FINAL.
David Boies, abogado de la causa demócrata, habla con la prensa en Washington, tras su defensa ante el máximo tribunal estadounidense.
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Corte pospuso decisión
Supremo de EE.UU. haría anuncio electoral hoy
AFP y AP.
Washington.
La Corte Suprema de Estados Unidos, que deliberó entrada la noche, debía dar por temprano este martes una decisión crucial para la elección presidencial, autorizando o no los conteos manuales de votos en Florida.
"Ninguna decisión será tomada esta noche (anoche). Pueden volver a casa", indicó la portavoz de la Corte, Kathleen Arburg, a los periodistas.
La Corte Suprema bombardeó ayer a preguntas a los abogados de George W. Bush y Al Gore en una sesión histórica de 90 minutos sobre las disputadas elecciones presidenciales. Al término del interrogatorio los jueces no fijaron un plazo para dictaminar acerca de si debe reanudarse o no el recuento de los votos cuestionables en la Florida.
Jornada concluida
Al anochecer, el personal de prensa de la Corte Suprema decidió concluir su jornada, y no había indicios de que el alto tribunal emitiera un fallo antes de hoy.
"¿Cuál es la cuestión federal en este caso?", preguntó el juez Anthony Kennedy al abogado de Bush, Theodore Olson, a menos de dos minutos de la sesión para dilucidar si procede o no el recuento. Este había sido ordenado por la Corte Suprema de la Florida, y 24 horas después interrumpido temporalmente por el máximo tribunal nacional.
"Según parece, tengo el mismo problema que el juez Kennedy", dijo en determinado momento la magistrada Sandra Day O'Connor.
En otro momento el juez David Souter, que parecía ponderar las reglas que pudieran posibilitar la reanudación del recuento, preguntó "¿Por qué no hay una sola regla subjetiva para todos los condados?".
El magistrado Stephen Breyer parecía pensar lo mismo cuando presionó a Olson para que le dijera qué normas deben emplearse para considerar los votos cuestionables, además de una decisión sobre la "intención del votante".
O'Connor manifestó preocupación de que el dictamen de la Florida el viernes no tuviera en cuenta que su orden anterior de permitir los recuentos había sido revocada por la Corte Suprema federal.
Observó que la Constitución otorga a las legislaturas estatales la autoridad para controlar la selección de los electores presidenciales. "Significa eso que un tribunal tiene que dar deferencia especial a las preferencias de una legislatura en lo que respecta a una elección presidencial?".
Bush y Gore seguían la sesión a distancia, mientras sus abogados ventilaban sus respectivas causas en conflicto ante un tribunal que parecía ávido por encontrar debilidades en los argumentos planteados para obligar a su fundamentación.
"Hablé con alguien de nuestro equipo legal. Tienen un cauteloso optimismo. Si ellos lo tienen, yo también", comentó Bush a los periodistas.
"Estoy tratando de controlar mis emociones", agregó Bush en Texas poco antes que su abogado Olson empezara a argumentar ante los nueve jueces por qué no debe reanudarse el recuento.
Gore estaba en la residencia vicepresidencial depositando sus esperanzas en su abogado principal David Boies y su capacidad de persuadir a la mayoría de los magistrados que se reanudase el recuento.
El tribunal supremo asignó 90 minutos a las argumentaciones orales, que se ventilaron apenas dos días después que una mayoría de 5-4 decidió interrumpir el recuento, al menos temporalmente.
El juez Antonin Scalia, en una opinión coincidente con la mayoría, dijo en esa ocasión que "baste decir... que una mayoría del tribunal" cree que Bush tiene una probabilidad sustancial de prevalecer en la decisión definitiva.
Eso significó que a Gore se le hacía cuesta arriba promover su caso ayer. El abogado Boies admitió el domingo que una derrota en la Corte Suprema podría significar el fin de los intentos de Gore por la Casa Blanca.
Últimos hechos
Los últimos acontecimientos de la batalla presidencial estadounidense que opone al republicano George W. Bush y al demócrata Al Gore, 34 días después de la celebración del comicio:
Procesos judiciales
Los nueve jueces de la Suprema Corte de Estados Unidos podrían decidir quién será el próximo morador de la Casa Blanca, tras una audiencia crucial, sobre un recurso presentado por Bush para pedir el fin de los recuentos en Florida, que de ser aceptado le otorgaría la victoria al republicano.
Abogados de electores demócratas de Florida, que reclamaron sin suerte ante dos jueces la anulación de 25.000 votos por correo en los condados de Martin y Seminole, apelaron ayer ante la Suprema Corte de Florida. No obstante, los expertos consideran improbable que se acepte la anulación de esos votos, impugnados en virtud de vicios de forma.
Los nueve jueces
La Suprema Corte de Estados Unidos se compone de nueve jueces (eran seis antes de 1869) que son designados en forma vitalicia por el mandatario estadounidense y con venia del Senado.
La actual Suprema Corte, presidida por William Renhquist, está integrada por tres jueces conservadores, cuatro liberales y dos moderados.
El bloque moderado
Anthony Kennedy, 64, nombrado por Reagan en 1988, es el más conservador de los magistrados centristas. Se siente cómodo en el campo conservador en asuntos tales como el aborto, las políticas de tratamiento preferencial a las minorías, la limitación de los poderes del Estado federal, etc.
Sandra Day O'Connor, 70, la primera mujer que llegó al máximo tribunal en la historia de Estados Unidos, fue nombrada por el presidente Ronald Reagan en 1981. Sobrevivió a un cáncer de seno hace diez años.
Bloque conservador
William Rehnquist, de 76 años, presidente del tribunal, fue designado en 1972 por el presidente republicano Richard Nixon y promovido a la presidencia del cuerpo por Ronald Reagan. Encabeza el ala conservadora.
Clarence Thomas, de 52 años, fue designado en 1991 por el presidente republicano George Bush. El Senado demoró en votar la venia de Thomas por acusaciones de una antigua colega, Anita Hill, que dijo que él la había acosado sexualmente.
Antonin Scalia, de 64 años, nombrado por Reagan en 1986. Padre de nueve hijos, ávido jugador de squash, es un ultraconservador dotado de una brillante elocuencia y mordacidad. Es partidario de una estricta interpretación de la Constitución.
El bloque liberal
Stephen Breyer, de 62 años, fue designado en 1994 por el actual presidente demócrata Bill Clinton. Es un liberal prudente, que se preocupa por no vulnerar inútilmente la jurisprudencia. Es un firme defensor del derecho al aborto.
Ruth Bader Ginsburg, 67, fue designada por Clinton en 1993. Menuda, de aspecto severo, esta progresista moderada y partidaria del aborto se sometió a una intervención quirúrgica por un cáncer de colon.
David Souter, 61, nombrado por Bush en 1990, precedido de una reputación de hombre conservador, se alinea no obstante en el bloque liberal, para gran decepción de los conservadores.
John Paul Stevens, de 80 años, fue designado por el republicano Gerald Ford en 1975. Es un liberal vigoroso de cabellos blancos y que usa moña, es dueño de las fundamentaciones escritas de sus fallos más prolíficas de la Suprema Corte.
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