
EN LA LUCHA. Tras aceptar su derrota, Al Gore (abajo, derecha) camina con su esposa, Tipper (de rojo) su compañero de fórmula, Joe Liberman, y la esposa de este Hadassa (detrás). Gore no piensa dejar la política.
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No se descarta candidatura en 4 años
Gore piensa en la revancha
EFE.
Washington. Aunque todavía no habla de su futuro, Al Gore ha dejado abierta la posibilidad de buscar la revancha por la forma conciliadora con que puso fin a su larga y amarga batalla por la Casa Blanca.
Por primera vez en 24 años
casi la mitad de su vida, el político demócrata no se dedicará al servicio público, tras fracasar su intento de convertirse en presidente de Estados Unidos.
"En cuanto a lo que haré ahora, no sé la respuesta todavía. Como muchos de ustedes, deseo pasar las vacaciones con mi familia y viejos amigos", manifestó Gore, de 52 años, en el discurso con el que, en la noche del miércoles, admitió su derrota frente al republicano George W. Bush.
Pero el tono conciliador que utilizó para poner fin a su lucha por la Casa Blanca, alabado por políticos de ambos partidos, ha dejado abierta la posibilidad de que vuelva a intentarlo dentro de cuatro años, según analistas.
Destacados miembros de los partidos republicano y demócrata se apresuraron a elogiar las palabras con las que Gore admitió finalmente su derrota, tras 36 días de pleitos, y con las que hizo un llamamiento a la unión del país en apoyo del presidente electo.
Los republicanos temían que Albert Gore cuestionase la escasa legitimidad del nuevo presidente después de la controvertida sentencia judicial del máximo tribunal del país, lo que no ocurrió.
Asuntos pendientes
En horario de máxima audiencia televisiva, el vicepresidente de Estados Unidos reclamó al país que "deje de lado el rencor partidista", pese a admitir que estaba "en completo desacuerdo" con la sentencia del Tribunal Supremo que lo dejó fuera de combate.
En su discurso, de apenas siete minutos y escrito por él mismo, Al Gore se mostró sereno e incluso ocurrente, y utilizó un tono conciliador que fue muy bien acogido por los republicanos, ansiosos de olvidar el largo proceso electoral y tomar las riendas del poder.
"Me gustaría escribir un discurso así", aseguró minutos después el senador republicano Orrin Hatch, mientras que el propio Bush hablaba de "la elegancia" con que Gore ponía fin a la dura batalla legal.
El presidente electo aseguró que ambos se reunirán el martes en Washington, dentro del proceso de transición que el Partido Republicano se verá ahora obligado a acelerar, ante el retraso de cinco semanas provocado por la lucha ante los tribunales.
El candidato derrotado no dio excesivas pistas sobre lo que hará en el futuro pero, aunque aseguró que lo desconoce por el momento, también dijo que no dejará de lado la meta de su carrera política: luchar por los norteamericanos, especialmente por los más desfavorecidos.
"Lamento una cosa, que no tuve la oportunidad de seguir y luchar por los estadounidenses durante los próximos cuatro años, especialmente por los que sienten que sus voces no son escuchadas. Los escuché y no lo olvidaré", manifestó en su discurso.
Entre sus planes más inmediatos, el político demócrata tiene previsto viajar a Tennessee para "arreglar algunas vallas, tanto en sentido figurado como literal", en lo que supusieron sus primeras palabras acerca de su derrota en su estado natal.
En la noche del 7 de noviembre, Albert Gore perdió los once electores del estado por el que fue congresista durante dieciséis años. Si no lo hubiera hecho, el político demócrata sería hoy el presidente electo, ya que se quedó a sólo cuatro compromisarios de Bush (267 de Gore contra 271 de Bush).
Pesimismo entre los votantes
Una mayoría de estadounidenses cree que las divisiones políticas en el país dificultarán que el próximo presidente, George W. Bush, logre mucho en los próximos cuatro años, según una encuesta Reuters/NBC.
El sondeo entre 521 votantes fue efectuado el miércoles por la noche por el encuestador John Zogby, después de que el vicepresidente Al Gore admitió su derrota en las elecciones del 7 de noviembre.
En la consulta, se pidió a los encuestados decir si Bush será capaz de unificar al país y lograr mucho en su período de cuatro años o si la nación seguirá dividida y Bush no estará en condiciones de lograr mucho.
Un 46% opinó que el gobernador de Texas estará en capacidad de conseguir logros, pero poco más del 50% afirmó que el país seguirá dividido y que él no estará en capacidad de hacer mucho.
La encuesta tiene un margen de error de más o menos 4,5 puntos porcentuales.
Las divisiones que caracterizaron las elecciones también se mostraron en la forma en que la gente apreció su conclusión.
Sólo el 41% aseguró que todos los sufragios en Florida habían sido objeto de un recuento justo, el 58% dijo que no.
De quienes pensaron que la votación fue injusta, el 70% dijo que Gore habría ganado si se hubiese realizado un escrutinio justo.
El 43% opinó que la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos había mantenido su objetividad. Pero el 47% dijeron que el tribunal se politizó en exceso.
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