
VARIOPINTO. El futuro gabinete de George Bush estará compuesto, entre otros, por Alberto González (izquierda), Condoleezza Rice y Karen Hughes (derecha).
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Bush coquetea con minorías
Presidente electo nombró ayer a mujer negra y a latino en puestos claves
AFP.
Austin, Texas. El presidente electo de Estados Unidos, George W. Bush, nombró ayer a tres futuros colaboradores, entre ellos a Condoleezza Rice, de raza negra, como consejera para la Seguridad Nacional, en un nuevo gesto político hacia los negros.
El guiño de Bush hacia este sector se incrementó anteayer tras el nombramiento del general Colin Powell como secretario de Estado.
El mandatario electo también recurrió a otra mujer y a un hombre de origen hispano para ayudarlo en la Casa Blanca.
Se trata de Karen Hughes, de 43 años, su portavoz en la campaña electoral, designada como consejera presidencial, y Alberto González, de 45, magistrado texano de origen hispano, futuro consejero jurídico de la Presidencia (Vea atestado en nota aparte).
Poco después del anuncio, Bush se trasladó a Washington. El objetivo: hoy se reunirá con el presidente de la Reserva Federal estadounidense, Alan Greenspan, y con dirigentes del Congreso.
Esto con el fin, según dijeron sus portavoces, de trazar sus planes de gobierno en materia de impuestos.
Los elegidos
El nombramiento de Powell un general retirado héroe de la Guerra del Golfo encabezó las portadas de los diarios estadounidenses que resaltaron su experiencia en materia de política exterior, un terreno en el que Bush aún no tiene competencia reconocida.
Pero la prensa también destacó que se trata del primer negro en ocupar ese puesto.
Fiel a sus promesas de campaña, Bush recurrirá a otros integrantes de minorías étnicas, entre ellos Rice, universitaria especialista en Rusia, que ya trabajó en el equipo del expresidente George Bush (1988-92), y un latino, Al González, como consejero de la Casa Blanca.
Varios dirigentes negros destacaron ayer durante debates televisivos, que Bush sería juzgado por su política interior por parte de los electores negros, quienes en las elecciones del 7 de noviembre votaron por su rival demócrata Al Gore, en proporción de nueve a uno.
"Tengo el mayor de los respetos por el general Powell y Condoleezza Rice, pero eso no alcanza", dijo Harold Fox, diputado demócrata de Tennessee.
Fuerte polémica
Pero el más directo fue el pastor Jesse Jackson, militante por los derechos cívicos de los negros.
"Pueden permitirse perder una elección, pero no perder su derecho al voto", agregó durante una entrevista en la televisora NBC, al dirigirse a los negros para denunciar nuevamente una serie de "fraudes electorales" contra la comunidad negra de Florida.
Jackson, quien telefoneó a Bush el pasado jueves, todavía se muestra reticente a reconocer la legitimidad del mandatario electo.
"Acepto su legalidad, pero su legitimidad vendrá del apoyo de los gobernados", afirmó.
Además, agregó, Gore ganó la mayoría del voto popular y si un recuento prueba que también ganó en Florida, "la nación estará en tierra de nadie".
Andrew Card, nombrado jefe de Estado Mayor de la Casa Blanca, desmintió que las nominaciones de Powell y Rice sean para cortejar al electorado negro. "El presidente electo Bush quiere a las personas más competentes", señaló.
Agregó que el nuevo jefe de Estado quiere realizar las reformas educativas y en materia de financiamiento electoral que desean los negros.
Bush será confirmado hoy como Presidente de la República por el Colegio Electoral, donde cuenta con 271 electores de un total de 538.
Poder en manos extrañas
Un grupo de 538 desconocidos dirá hoy, lunes, en cada una de las capitales de los 50 estados del país, la última palabra sobre quién será el 43° presidente de Estados Unidos.
Todo indica que su elección será George W. Bush pero, si estos hombres deciden lo contrario, no apelarán a los tribunales y ni siquiera el Supremo de la nación podría hacer algo por impedirlo. Será, en definitiva, lo que ellos quieran.
El Colegio Electoral es una institución del sistema político de Estados Unidos creado por los próceres que fundaron la nación, con raíces en la propia Constitución de 1787, pero ha pasado casi ignorado en la historia electoral del país.
Según los estudiosos, el Colegio Electoral fue concebido como punto intermedio de entendimiento entre quienes abogaban por la elección directa del presidente y quienes preferían un nombramiento indirecto fiscalizado por las Cámaras.
Salvo contadas excepciones, el Colegio Electoral ha hecho su trabajo y sus decisiones, que han corroborado siempre lo que ya estaba "cantado", han pasado sin más gloria que la de haber cumplido con el trámite constitucional.
Cada elector tiene un voto y un compromiso que debe cumplir, pero nadie le va a penalizar si no lo hace. Si tan solo tres elegidos como republicanos votaran por el demócrata, el presidente sería Al Gore y no George W. Bush.
No es previsible que ocurra, pero, si así fuera, nadie podría pedirles cuentas. Son desconocidos, pero casi omnipotentes.
En el Gabinete
Estos son los atestados de cuatro de las personas más importantes que acompañarán a George W. Bush durante su gestión.
Collin Powell: Jefe de estado mayor conjunto durante la Guerra del Golfo en 1991, en la administración de George Bush.
Sirvió dos veces en Vietnam y dirigió un batallón en Corea.
Condoleezza Rice: Trabajó en asuntos de planificación nuclear para el estado mayor conjunto de las Fuerzas Armadas de EE. UU., durante el gobierno del presidente Ronald Reagan, y en 1989 fue designada directora de asuntos soviéticos y de Europa Oriental en el Consejo de Seguridad Nacional.
Durante el gobierno de George Bush padre, Rice fue asistente especial en asuntos de seguridad nacional, y se encargó de esas funciones durante los años cuando se desmoronó el bloque soviético.
Alberto González: En 1994, trabajó como consejero general de Bush y en diciembre de 1997 como secretario de Estado en Texas. Luego, en 1999 Bush lo incorporó en la Corte Suprema de Justicia estatal.
Karen Hughes: Trabajó como portavoz durante la pasada campaña electoral.
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