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INGRESOS. Estados Unidos asegura que la guerrilla marxista colombiana tiene ganancias de 500 millones de dólares anuales por el narcotráfico. Aquí, varios insurgentes en San Vicente del Caguán.


Colombia

Guerrilla endurecida

No renuncian al diálogo pero quieren el poder, dice jefe de las FARC
Sospechan que hay nexos paramilitares en Costa Rica


Edgar Fonseca
efonseca@nacion.co.cr
Enviado de La Nación

San Vicente del Caguán, Colombia- Las FARC, el mayor grupo guerrillero marxista que combate en Colombia, parecen decididas a ir hasta las últimas consecuencias con tal de conseguir el poder en este país.

Raúl Reyes, uno de los principales jefes militares y políticos de dicha organización, ratificó en una entrevista con La Nación que el objetivo final de su lucha es tomar el poder para implantar "un socialismo a la colombiana".

Especial:

  • Informe en Colombia

  • "No podemos estar pensando en un socialismo como el cubano, el chino ni el vietnamita. Tenemos que ser capaces de tomar las experiencias de todas las cosas buenas que se hicieron allá, pero también de todas las fallas para no repetirlas", aseguró Reyes el miércoles 13 de diciembre desde uno de los campamentos de las FARC instalados en zonas semiselváticas de San Vicente del Caguán, 600 kilómetros al sur de Bogotá.

    La Nación trató de hablar en Bogotá con Camilo Gómez, alto comisionado para la paz del gobierno del presidente Andrés Pastrana, pero no fue posible, dada una apretadísima agenda que lleva en las últimas horas intentando lograr un canje humanitario de soldados por guerrilleros.

    Observadores estiman que este intercambio navideño podría aliviar tensiones en el conflicto colombiano, después que la guerrilla rompió abruptamente en noviembre diálogos bilaterales y el Gobierno anunció que el 31 de enero acaba la desmilitarización en 42.000 kilómetros al sur del país.

    Algunos de los puntos abordados por el líder insurgente fueron:

  • Rechazar enfáticamente las acusaciones del Gobierno de los Estados Unidos de que las FARC están dedicadas de lleno al narcotráfico. Se estima que ganan unos 500 millones de dólares anuales en el negocio.

  • Dejar abierta la posibilidad de diálogo directo con los Estados Unidos, pese a la fuerte oposición guerrillera al denominado Plan Colombia que por un monto de 7.500 millones de dólares impulsa la administración norteamericana para combatir el narcotráfico. El plan también promueve la paz, el respeto a los derechos humanos, fortalecimiento de instituciones democráticas, sociales y de la economía. Estados Unidos ayuda con 1,3 miles de millones de dólares.

  • Insistir en demandar del Gobierno del presidente Andrés Pastrana una estrategia y resultados en la lucha contra los grupos paramilitares. Pero también entreabrió una rendija al tema de los paramilitares. "Si el Gobierno los reconoce y los sienta a dialogar es problema suyo".

    Precisamente, el tema de los paramilitares fue el argumento que llevó a las FARC a congelar los diálogos.

  • El cabecilla subversivo dijo además que están atentos a la emigración de colombianos a Costa Rica. Tienen información de empresarios que se han establecido en el sector agrícola del Atlántico y sospechan de vínculos con grupos paramilitares aquí. (Vea nota aparte).

    Guerrilla virtual

    Hombre de contextura mediana, barba canosa, de 50 años, padre de tres hijos, exfuncionario administrativo de la compañía Nestlé en Colombia, dejó hace 20 años su vida normal para integrarse a la guerrilla.

    De lento y cadencioso hablar, nativo del departamento del Huila, su rostro, miradas y palabras no denotan al dirigente de uno de los más temidos y violentos grupos guerrilleros internacionales, responsable de miles de secuestros y relacionado con el negocio del narcotráfico a escala mundial.

    Lector, entre otros autores, de Noam Chomsky, semiólogo izquierdista, Reyes comanda tareas políticas del grupo a partir de una dimensión digital desde la selva colombiana.

    En el campamento visitado por La Nación, Reyes cuenta con computadora, servicio de Internet, televisión, teléfono satelital, plantas de energía y otros equipos de comunicación.

    Identificado como el portavoz político de la organización subversiva, Reyes comparte el poder de las FARC con otros seis comandantes guerrilleros a quienes encabeza Manuel Marulanda, "Tiro Fijo".

    La región está convertida en un hervidero de conjeturas ante la cercanía del próximo 31 de enero, cuando vence el decreto que le da condiciones de área de despeje militar. Hay temor a represalias de los paramilitares contra quienes ayudan hoy allí a los guerrilleros.

    Observadores consideran que si se da, tanto de parte del Estado como de los subversivos, un gesto mutuo de intercambio, ello podría ayudar a aplacar las tensiones que a veces hacen temer a muchos que el país está al borde del colapso.

    "Lo peor está por venir", dijo Alfredo Rangel, uno de los más prestigiosos analistas de la realidad colombiana quien escribe para el influyente diario El Tiempo. Sin embargo, enfatizó que precisamente cuando se dan condiciones de mayor crispación entre las partes se abren espacios al diálogo en este país.

    Un fuente oficial localizada por este enviado en la zona de distensión insistió: "Lo que necesitamos en este momento es mente fría y paciencia".

    Pero de las manifestaciones de Raúl Reyes, pareciera desprenderse que al menos en el bando guerrillero necesitan elevar su verbo a la máxima expresión con tal de presionar al presidente Pastrana, aunque ellos niegan que lo tengan acorralado.

    A continuación un resumen de la conversación con Reyes:

    Tomar el poder

    ¿Hacia donde van las FARC en su proyecto con Colombia?

    –Las FARC tienen como objetivo el poder para gobernar a Colombia. Ese es el objetivo final.

    –¿Es eso realista?

    –Absolutamente.

    –¿Se sienten ustedes llegando con sus tropas al palacio presidencial de Nariño?

    –No hay otra manera de que estuviéramos en esto. No hay otra manera de llevar 30 años construyendo el ejército que hoy tenemos.

    –Pero ¿es realista esto en un contexto internacional que ha superado barreras, que ha derribado muros y dogmas y donde hay movimientos guerrilleros que hoy están integrados a estructuras políticas?

    –El caso de Colombia es sui géneris. No tiene que ver con lo que ha ocurrido en otras partes. Si aquí se hubieran resuelto los problemas de las desigualdades sociales luego de que otras organizaciones revolucionarias dejaron de luchar por el poder, pues de pronto eso sería un elemento para decir: aquí no hay que seguir luchando. Pero aquí eso no ha sido resuelto.

    –¿Por qué no le dan una opción a la vía política?

    –-En eso estamos. Las FARC no se encierran en la lucha propiamente armada, sino que tienen ante todo la prevalencia de luchar por el dialogo, pero no para hacer la paz romana.

    No somos Centroamérica

    A Reyes no le cae bien que se compare el caso de la guerrilla colombiana con las experiencias insurgentes en Guatemala, El Salvador y Nicaragua.

    "La situación de Colombia es completamente diferente", dijo.

    –Pero la guerrilla (caso salvadoreño) se sentó a negociar; finalmente comparte hoy el poder.

    –No. Eso no es poder. Tener una representación legislativa, eso no es poder.

    –Igual ocurrió en Guatemala...

    –Lo de acá es completamente distinto. No hagamos esa comparación. Ese ha sido uno de los grandes enredos que ha habido acá para la clase política. Ha querido imponer que acá tengamos que hacer lo que hicieron los centroamericanos.

    –¿No se requiere de una mayor dosis de diálogo? La suspensión de las conversaciones sorprende al mundo...

    –Al mundo lo que le sorprende es la orgía de sangre. No hemos renunciado al diálogo, pero no podemos avanzar mientras no se defina qué se va a hacer con el paramilitarismo.

    –¿Cómo continuar negociando con ustedes con un tema tan escabroso como el del secuestro? Se les atribuyen 1.300.

    –No es cierto. Las FARC cobran un impuesto. Lo que pasa es que en Colombia hay una industria del secuestro. (Según argumenta, así como el Gobierno cobra impuestos para financiar la guerra, así se justifican las privaciones de libertad que ellos hacen de centenares de personas).

    –¿En qué se diferencian ustedes de los paramilitares? Ustedes tienen enfrentamientos, matan y secuestran gente. ¿En qué se diferencian de las acciones de ellos?

    –Las FARC luchan por unos ideales. Los que se dicen paramilitares luchan por defender el Estado. No tienen ninguna motivación política.

    Narcotráfico-EE. UU.

    –Estados Unidos los acusa de manejar negocios de hasta 500 millones de dólares anuales en narcotráfico...

    –Es absolutamente falso. Ellos han incrementado esa campaña porque necesitan justificar el plan Colombia.

    –Pero las afirmaciones de Estados Unidos contenidas en intervenciones en el Departamento de Estado sostienen que ustedes no solo producen, sino distribuyen la droga. Son de mayor involucramiento. El general Barry R. McCaffrey –zar antidrogas– dijo que ya tienen pruebas.

    –Eso no es cierto. El general McCaffrey es un enemigo de Colombia. Ellos saben que con la guerra que quieren desatar pueden vender más armas y beneficiarse.

    –¿No los deslegitima ante la comunidad internacional y local que se les acuse de cargos tan graves?

    –De ninguna manera. Las FARC no necesitan que las legitime el señor McCaffrey. No es cierto que las FARC trafiquen con drogas o cultiven drogas; no es cierto que les venden favores a narcotraficantes.

    –¿Por qué Estados Unidos no conversa directamente con ustedes?

    –Tenemos como política buscar relaciones con todos los gobiernos del mundo. Con Estados Unidos solo hemos tenido prácticamente un encuentro que fue en Costa Rica (1998) con representantes del Departamento de Estado. No hemos cancelado la posibilidad ni la brega por conseguir relaciones con ellos.

    –La muerte de tres indigenistas estadounidenses a mano de guerrilleros de las FARC se dice que tensó la relación con Estados Unidos. ¿Cuánto está afectando?

    –No sé, pero nosotros ya dijimos que eso fue un error gravísimo de los compañeros que cometieron esa ligereza y los sancionamos; pero de ahí no vamos a hacer nada más.

    –¿No los van a entregar?

    –De ninguna manera. Estamos en contra de extraditar a cualquier colombiano sin ser guerrillero, pues mucho menos vamos a aceptar entregar a los guerrilleros.

    ¿Qué sigue?

    –Quedan dos meses de vigencia para el despeje militar. ¿Qué va a pasar?

    –Esperamos que el Gobierno decida. ¿Va a mostrar algo? ¿Va explicar su estrategia o simplemente prefiere cancelar los diálogos?

    –Desde el punto de vista político esta es una posición de alto riesgo...

    –Contra las FARC son 36 años que las han combatido y las han amenazado. ¿Qué de nuevo hay?

    –Pero 36 años después continúan encerrados en las selvas...

    –¿En las selvas? ¿No ha visto que estamos en todo el país?

    –Pero sin una toma efectiva del poder político...

    –De eso no hablemos.

    –¿Usted cree que esta sociedad los respalde?

    –Obviamente que sí.

    –Veo su mensaje duro y poco realista en lo político...

    –Es realista. Quien no sufre las consecuencias de lo de acá puede verlo distinto".


    INTERNET EN LA SELVA. Los comandantes de la FARC tienen antenas satelitales para captar Internet, televisión y servicios telefónicos en plena selva colombiana. La sombra de una antena y un insurgente se proyecta en una pared.


    Atentos a Costa Rica

    La guerrilla marxista FARC de Colombia está atenta a la emigración de ciudadanos de ese país hacia Costa Rica; sabe de algunos empresarios que se han establecido en el sector agrícola del Atlántico y sospecha de vínculos paramilitares aquí.

    "Tenemos información", dijo Raúl Reyes, uno de los máximos jefes políticos y militares de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, grupo subversivo que combate desde hace 36 años. Hizo esta referencia a periodistas de La Nación en un campamento del grupo en una zona semiselvática, 600 kilómetros al sur de Bogotá.

    No aportó más detalles, pero su referencia es importante en momentos en que las autoridades nacionales han verificado un incremento en la presencia de colombianos que buscan residencia en el país.

    Según Reyes, ellos mantienen representación en el país, aunque en estos momentos los nexos con instancias oficiales no son tan intensos como lo fueron durante la administración anterior.

    Durante la conversación, el jefe subversivo negó que costarricenses combatan junto a las FARC en Colombia. Dicho movimiento insurgente ve a Costa Rica como un país prioritario en cualquier opción de búsqueda de paz.

    Precisamente aprovechó la entrevista para dar gracias a autoridades costarricenses que han colaborado en años recientes con las gestiones para hallar una solución política al conflicto colombiano.

    Muy agradecido

    Reyes no escatimó elogios al ex presidente José María Figueres Olsen en cuya administración (94-98), las Farc, dijo, contaron con espacio para desarrollar labor política.

    Reyes incluso vivió aquí de febrero a junio de 1998 en "misión clandestina" aunque, manifestó, bajo conocimiento y autorización gubernamental.

    El jefe de las Farc amplió su agradecimiento al ex canciller Fernando Naranjo, a la ex viceministra de la Presidencia y hoy diputada del PLN Alicia Fournier y al asesor Guido Sibaja.

    Tanto por Figueres como por cada uno de los otros tres ex funcionarios preguntó a qué se dedicaban en estos momentos. ¿Está Guido de catedrático? inquirió al tiempo que mencionó que dicho exfuncionario viajó en al menos una oportunidad a los campamentos guerrilleros.

    Reyes, considerado el portavoz político de las Farc, también agradeció los contactos y la atención que han tenido en sus gestiones por parte de los expresidentes Rodrigo Carazo, Rafael Angel Calderón y Oscar Arias.

    Aseveró que en ese proceso se han reunido en la casa de Carazo y en la de Arias, aunque dio a entender que con este último no congeniaron mucho por "su carácter".



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