Foro esperanzador Alejandro Urbina
El foro del viernes pasado en La Nación sobre El Avance Posible enriqueció el debate nacional. Mientras en Costa Rica puedan reunirse expresidentes, precandidatos, diputados, ministros, rectores, científicos, profesores y periodistas sin distinción de color o tonalidad política hay esperanza de solución al marasmo actual. En muchos países vecinos esto ya no es posible.
Como siempre fue enriquecedor oír la claridad con que don Francisco de Paula Gutiérrez aboga porque el país afronte, de una vez por todas, la realidad económica en que se vive. Que se reconozcan, por ejemplo, como obligaciones públicas, las pérdidas del Banco Central conocidas eufemísticamente como cuasifiscales y cuyo costo no es nada ficticio. La charlatanería tiene que acabar. La deuda interna y el desequilibrio fiscal deben afrontarse con una visión de largo plazo.
Pero la diafanidad de don Francisco no sorprendió a nadie. Su preparación y lucidez ya son habituales. Lo que sí sorprendió, por sencilla, concreta y precisa, fue la intervención de don Antonio Álvarez Desanti, precandidato del PLN.
Regocija oir a un precandidato proponer soluciones específicas a problemas puntuales cuya resolución redundaría, indiscutiblemente, en significativos avances.
Don Antonio propuso agilizar el proceso legislativo con dos modificaciones al reglamento: una que establezca plazo fijo para votación de los proyectos y otra que determine en qué casos se requiere mayoría calificada de 38 votos y en cuáles no; para que esta condición sea la excepción y no la norma. Propuso cambiar la orientación de la Contraloría, alterando el principio de control a priori sobre la función pública a uno que ocurra a posteriori. Es hora de presumir buena fe por parte de los funcionarios públicos en lugar de perversión. Suscintamente -irreconocible cualidad en un precandidato- don Antonio terminó abogando por eliminar la suspensión de los actos administrativos cuando la Sala IV acoge un recurso de amparo.
Este tipo de encuentros multipartidistas con esta clase de intervenciones devuelven un poco la fe en la política.
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