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San José, Costa Rica. Miércoles 8 de noviembre, 2000
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VOTO CONJUNTO. Varios ciudadanos sufragaban simultáneamente ayer en una caseta de salvavidas, en Venice, California, mientras dos mascotas esperaban por sus amos. Los 54 votos electorales que concede este estado los ganó el vicepresidente Al Gore.


Una votación muy diferente

25 a 30 por ciento de sufragios en California fueron por correo


Andrés Formoso
Enviado especial La Nación

Los Ángeles, California. Olvídese del domingo, de las escuelas llenas de gente, de los automóviles con banderas... bueno, de como votamos los costarricenses.

Aquí, en Estados Unidos, los comicios presidenciales se realizan en un día hábil, por lo que las personas tienen que trabajar, las escuelas imparten lecciones y no hay carros llenos de banderas ni tocando pitos.

De acuerdo con la Constitución de este país, la elección se efectúa el martes después del primer lunes de noviembre. Muchos estadounidenses reconocen el problema de tener comicios en un día laboral, pero para cambiar esta situación se requiere modificar la Carta Magna.

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  • La Nación visitó ayer varios puestos de elección en esta ciudad del oeste norteamericano. El primero estaba en una estación de bomberos en la localidad de Glendale, donde el único indicio de la actividad era un pequeño rótulo cerca de la entrada. En el interior, los miembros de la mesa esperaban a los electores. Para las 10:40 a.m., solo habían votado 172 de los 1.184 electores inscritos.

    Según los miembros de la mesa, como es día de trabajo, sería hasta la tarde cuando se presentaría una mayor afluencia de personas.

    Debido a la gran cantidad de inmigrantes, los rótulos a la entrada están escritos en inglés, español, tagalog (idioma usado en Filipinas), vietnamita, chino, japonés y coreano.

    En un segundo puesto de votación, ubicado en el sótano de una iglesia en la ciudad de Burbank (este), los miembros de la mesa se mostraron satisfechos con la asistencia. Cuando se abrió el lugar, a las 7:00 a.m., había unas 20 personas esperando.

    Richard Dommes, quien votó en ese lugar, explicó que "debido a que este centro de votación está en medio de un vecindario con muchas personas retiradas es más fácil que vengan a votar en horas hábiles".

    El profesor de recursos humanos de la Universidad de California en Los Ángeles, Thomas Christy -quien también trabajó como voluntario en uno de los locales republicanos-, explicó que "todos los trabajadores -por ley- tienen derecho a dos horas de su período laboral para ir a votar".

    Cada uno de los 50 estados del país posee distintas reglas para las votaciones. En el caso de California, el voto por correo o en ausencia ha ganado gran aceptación y se cree que entre el 25 % y 30 % de los participantes usen esta modalidad.

    El condado de Riverside realizó un experimento sobre la forma de votar. Aquí los electores no usaron papeletas sino que el voto se emitió en una computadora en la que se marcaban las opciones en la pantalla.


    Con ojos ticos

    Carolina Méndez, periodista de La Nación, y Dixie Mendoza, María Travierso y Marcia Hernández, colaboradoras del diario, siguieron de cerca las elecciones en cuatro ciudades estadounidenses.

    Un día como tantos

    Dixie Mendoza

    Chicago, Illinois. Acostumbrada al jolgorio y bullicio de una elección presidencial en Costa Rica, de no haber sido por una solitaria y pequeña bandera de los Estados Unidos en las afueras de la escuela Neil Armstrong --en honor al primer astronauta que pisó la Luna--, ubicada a escasos 200 metros de mi casa, nadie me hubiera convencido de que allí estaba uno de los miles de centros de votación para elegir al próximo mandatario.

    Unos 40 niños fuertemente abrigados para protegerse de los 9 grados centígrados de temperatura que reinaban en esta parte de la ciudad, me hicieron pensar que ellos podrían ser parte del equipo de bienvenida a los electores. Pero no.

    Eran estudiantes que se aprestaban a iniciar sus clases como cualquier otro día, y padres que llegaban a dejarlos antes de dirigirse a sus trabajos. Aquí no es día feriado ni hay cierre de oficinas y para quienes no se inscribieron como votantes, la vida continúa como siempre.

    Con poco más de un millón de electores hispanos, de los 11 millones que están en edad para votar en el estado de Illinois, no era de extrañar que uno de los rótulos con las instrucciones sobre cómo votar fuera en español.

    La lengua de Cervantes nunca cobró tanto y tan especial interés como en estos días para los candidatos presidenciales Al Gore y George W. Bush, quienes cada vez que tuvieron enfrente a una comunidad de gran influencia hispana, no dudaron en tararearla.

    Llamado de color

    Carolina Méndez

    Atlanta, Georgia. Norman Jones es un ingeniero eléctrico de 47 años de edad quien dice estar sorprendido de tener un jefe igual que él: de piel negra.

    Él vive desde hace poco en Atlanta, Georgia, donde la población es, en su mayoría, negra.

    Su llamado al próximo Presidente se resume principalmente en oportunidades laborales, ya que asegura que muchas veces a las personas de color les es difícil encontrar un buen empleo.

    El voto negro tiene un arraigo anterior al latino en la democracia norteamericana. No en balde Al Gore y George W. Bush destinaron muchos recursos durante su campaña para los afroamericanos.

    Gore, candidato demócrata, apeló a los votantes de raza negra en Memphis, el sábado pasado, y desayunó con el hijo de Martin Luther King, el líder negro asesinado en esta misma ciudad en 1968.

    Su contendiente republicano también se esmeró por alcanzar el voto de los estadounidenses de piel negra.

    Voto infantil

    Marcia Hernández

    Maricopa, Arizona. Yo llevé a mi hija de 10 años a votar antes de ir a la escuela, para que participara en el programa de votación infantil. Llena de emoción ejerció su derecho: en un cubículo especial para niños y con una papeleta diseñada solo para ellos, emitió su primer voto.

    En esta oportunidad las escuelas solicitaron la ayuda de los padres para que a los niños, a partir del quinto grado, se les animara a participar en las elecciones por medio de las noticias y los debates presidenciales por televisión, y a que formularan sus propias opiniones. Todo esto como parte de los intentos para combatir la apatía en las generaciones del futuro.

    Cuentas por cobrar

    María Travierso

    Miami, Florida. Los miamenses madrugaron ayer y depositaron su voto en horas tempranas de la mañana.

    A mediodía muchos de los centros electorales reportaron que más del 70 por ciento de los electores ya se habían presentado a sufragar, lo que constituye una novedad en una ciudad caracterizada por el abstencionismo.

    Y es que esta parte del país, tradicionalmente republicana y en gran medida cubana, fue llamada a votar para castigar al gobierno de Bill Clinton y al Partido Demócrata por lo que ellos consideran acciones en contra de sus intereses.

    A la administración Clinton se le acusa de propiciar un acercamiento con el régimen de Fidel Castro, de intentar suavizar el embargo hacia la isla y del retorno del niño balsero Elián Gonzáles, un acto que conmovió a la comunidad y del que no se olvidan los cubanos.

    En emisoras de radio y estaciones de televisión, se pedía insistentemente el voto para el gobernador de Texas, George W. Bush

    La importancia de la Florida en cantidad de votos electorales hizo que los candidatos prácticamente cerraran sus campañas en esta ciudad. El domingo Bush concentró a sus simpatizantes en un popular parque con música y comida latina, y el lunes Al Gore los reunió en South Beach, en Miami Beach, con un concierto de famosos cantantes.



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