Análisis
Gran riesgo
Nathaniel Harrison/Agence France Presse
Washington. Sea Al Gore o George W. Bush, el próximo Presidente de Estados Unidos tendrá un mandato frágil y deberá tratar con un Congreso sin una mayoría consistente, con los consiguientes riesgos de inmovilismo político, subrayaban ayer diversos analistas.
El nombre del 43° presidente norteamericano se conocerá tan sólo después de un nuevo cómputo de votos en Florida, cuyos 25 grandes electores darán la victoria nacional al demócrata Gore o al republicano Bush.
Después de una noche de gran confusión, durante la cual primero Gore y luego Bush fueron declarados vencedores en Florida, las autoridades electorales decidieron proceder a un nuevo conteo. En el primer escrutinio, el candidato republicano lleva una ventaja de 1.785 votos, sobre un total de 6 millones de boletines contabilizados.
A escala nacional, Gore obtenía anoche, a las 11 p. m., 97.773 votos más que su adversario. Pero si pierde Florida ese será un débil consuelo para el vicepresidente saliente, ya que en el sistema electoral norteamericano la última palabra recae en los grandes electores surgidos de cada Estado.
Hasta ahora, Gore tiene asegurado el voto de 260 grandes electores, contra 246 para Bush. Para llegar a la Casa Blanca hacen falta 270, y por eso Florida tiene la llave de la victoria.
Quien resulte vencedor, sin embargo, sólo recibirá "un mandato débil", comentaba ayer Paul Light, director de estudios políticos del Instituto Brookings, de Washington.
"El mensaje del cuerpo electoral a los candidatos se resume así: "No hagan nada, no cambien nada", agregó el analista, consultado por la AFP.
La misión del próximo gobierno se verá complicada además por la inexistencia de una mayoría importante en el Congreso.
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