
LA PRIMERA. Sila Calderón hizo historia el martes al convertirse en la primera mujer electa gobernadora de Puerto Rico.
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Cambio en gobierno de Puerto Rico
EFE
San Juan. La elecciones generales del martes en Puerto Rico pusieron fin a ocho años de gobierno del Partido Nuevo Progresista (PNP) que defiende la anexión de la isla a Estados Unidos, al perder el apoyo del electorado en favor del Partido Popular Democrático (PPD), adalid del Estado Libre Asociado (ELA).
La alcaldesa de San Juan, Sila María Calderón, se convertirá el 2 de enero en la primera gobernadora de Puerto Rico, tras imponerse con el 48,5 por ciento de los votos frente al 45,7 del aspirante del PNP, Carlos Pesquera, y al 5,2 de Rubén Berríos, del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP).
Puerto Rico tiene gobierno y leyes propias, pero supeditadas a la Constitución de Estados Unidos, país que le da también la moneda y se encarga de la defensa y las relaciones exteriores.
Relación con EE. UU.
Por ello, los partidos políticos boricuas no se constituyen sobre ideologías socioeconómicas, sino en torno a su posición frente a la relación con Estados Unidos: el PNP es partidario de la plena integración, el PPD se inclina por mantener el ELA mejorado y el PIP, evidentemente, por la independencia.
En sus ocho años al frente de los destinos del país, el PNP perdió dos plebiscitos en los que intentó lograr que el electorado respaldase la integración de Puerto Rico en Estados Unidos.
Y, sin embargo, el ELA tampoco avanzó en esos procesos electorales; por ello, y porque lo ha prometido en su campaña, Sila Calderón intentará lograr una mejora del ELA, buscando una menor dependencia de las leyes estadounidenses y mayor autonomía en política exterior.
La participación en las elecciones del martes fue alta, el 81,7 por ciento de los 2,43 millones de electores inscritos, que escogieron, además de gobernador, a 27 senadores, 51 representantes, 78 alcaldes, 1.170 miembros de las asambleas municipales y al comisionado residente, una especie de "embajador" ante el Congreso estadounidense, en el que tiene voz pero no voto.
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