
BATALLA DECISIVA. El candidato republicano, George W. Bush, saluda a sus seguidores en Austin, mientras aguarda una vital audiencia judicial, hoy en Florida.
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Día vital para conteo en EE. UU.
Corte de Florida decide sobre recuento manual
EFE, AFP y Redacción.
Tallahassee. El cargado ambiente político de Estados Unidos está a punto de terminar con la fría cortesía de la que hace gala este país y ahora, republicanos y demócratas enfrentados más que nunca por los recuentos de Florida, se ven unos a otros como el enemigo que les quiere robar la Casa Blanca.
La validez del recuento de votos en Florida depende de la audiencia que tendrá hoy, lunes, a la 1 p. m. de Costa Rica, el Tribunal Supremo estatal, mientras aumentan las recriminaciones entre republicanos y demócratas que se acusan mutuamente de querer robarse las elecciones.
Cuando están a punto de cumplirse dos semanas desde que se decidiera que los resultados de Florida estaban demasiado cercanos como para determinar quién ganó, la etapa de los paños calientes se ha terminado y, con los tribunales de por medio, los seguidores del republicano George W. Bush y del demócrata Al Gore van directamente por todas.
Todo o nada
El Tribunal Supremo de Florida tendrá hoy una sesión clave para decidir si los recuentos manuales de votos en los condados de Palm Beach, Broward y Miami-Dade pueden ser incluidos o no en el resultado final de las elecciones presidenciales.
Mientras tanto, las autoridades estatales tiene prohibido certificar como oficial y final un resultado que da a Bush una ventaja de 930 votos sobre Gore.
El que gane Florida logra automáticamente la Presidencia, al obtener los 25 votos electorales del estado que le ayudarán a conseguir los 270 necesarios para llegar a la Casa Blanca.
Los abogados republicanos van a alegar que el recuento manual de votos está sujeto a "errores humanos" y a "manipulaciones".
Los demócratas, por su parte, insistirán en que el recuento a mano es la única manera de saber con certeza la voluntad de los votantes, después que se ha demostrado que el sistema automatizado no pudo detectar votos con perforaciones defectuosas.
Mientras tanto, el recuento manual avanzaba ayer de manera lenta y tortuosa, ante la avalancha de dificultades creadas por las alegaciones y continuas objeciones de demócratas y republicanos, sin que se sepa cuándo se tendrán los resultados finales.
La decisión de si se debe incluir en el cómputo final los resultados del recuento, dependerá de la Corte Suprema de Florida, un polémico organismo en el cual seis de sus siete integrantes se han declarado demócratas, contra un independiente.
Un sondeo de la revista Newsweek indicó, ayer, que el 61% de los estadounidenses creen que es más importante asegurarse de que el recuento en Florida es justo y fidedigno que terminar rápido y colocar en la Casa Blanca a quien no se la ha ganado.
Según el analista R.W. Apple Jr. del The New York Times, en contra de lo que se cree, la pugna partidista no desaparecerá ni siquiera cuando se declare al ganador, y la polémica se mantendrá como un oscuro nubarrón que le recordará al ganador la fragilidad de su triunfo.
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