
DÍA ESPECIAL. Alex Walker, periodista de la cadena CNN, hace un alto en su jornada para participar en el Día de Acción de Gracias, cuando cubría los acontecimientos electorales en Tallahassee, Florida.
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Un respiro en la batalla
EFE.
El Día de Acción de Gracias, que tradicionalmente significa paz, reunión familiar y muchos buenos deseos, representa este año para los candidatos un corto respiro en su enardecida lucha por la Casa Blanca.
Mientras el candidato republicano a la vicepresidencia, Richard Cheney, se recupera en el hospital de un ligero ataque al corazón -probablemente fruto de las tensiones de los últimos días- el resto de los candidatos intentan dar aire de normalidad a sus vidas y se reunieron con sus familias en una aparente calma hogareña.
Su compañero republicano, George W. Bush, celebró la fiesta grande de los estadounidenses con su familia y algunos amigos en la residencia del Gobernador de Texas en Austin y que, terminada la comida, piensa partir a su rancho en Crawford, donde estará hasta el sábado.
El demócrata Al Gore pasó la jornada en familia, en Washington, donde tenía previsto tomar el tradicional pavo en su residencia oficial de El Observatorio, mientras que su compañero Joe Lieberman, que en los últimos días ha sido como su sombra, se trasladó al estado de Connecticut, del que es senador.
Mientras tanto, tranquilo, relajado y algo nostálgico, el presidente Bill Clinton y su esposa, la senadora electa por Nueva York, disfrutaron de su último "Thanksgiving" en Camp David, la residencia de campo de los presidentes de Estados Unidos, ubicada en Maryland, a unos 100 km de Washington.
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