
POR SU CUENTA. George Bush entra, ayer, al Capitolio en Austin (Texas). Las autoridades federales le negaron ayer financiamiento para el traspaso hasta que no se aclare la disputa legal, por lo que los republicanos tendrán que usar sus propios recursos.
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Gore pelea por Florida en tribunales
Elección en manos de abogados
Washington. Los abogados del vicepresidente Al Gore abrieron ayer otra trinchera judicial en su litigio de casi tres semanas al impugnar los resultados de tres condados de Florida y se colocaron como los protagonistas del proceso electoral.
Paralelamente, la transición presidencial se anunciaba también difícil, en momentos en que el candidato republicano, George W. Bush, que se autoproclamaba vencedor, con base en los resultados de Florida, impugnados ayer por Gore.
El compañero de fórmula de Bush, Richard Cheney, anunció que su partido decidió organizar su transición con fondos privados, ya que los servicios administrativos federales se negaban ayer a reconocer su victoria mientras no lo haga la justicia.
El dato fue corroborado por un vocero de la Casa Blanca, Jake Siewert. Este aseveró que el Gobierno está preparando la información que necesita suministrarle a sus sucesores, pero debido a los desafíos legales pendientes, había aún demasiada incertidumbre para que la Casa Blanca le ofrezca ayuda especial a alguno de los candidatos.
El domingo, la secretaria de Estado de la Florida anunció que, según los conteos oficiales, Bush ganó las elecciones en su estado por 537 votos, sobre cerca de seis millones depositados.
Esto le otorga los 25 votos en el Colegio Electoral con que Bush sumaría los 271 necesarios para llegar a la Casa Blanca.
Batalla sin fin
Los abogados de Gore impugnaron ayer en un tribunal de Tallahassee los resultados de los escrutinios de Florida, en una acción sin precedentes en las elecciones presidenciales.
Mientras un equipo tramita en Tallahassee la impugnación, otros abogados de ambos candidatos preparaban en Washington la vista que se verá el viernes en el Tribunal Supremo de Justicia de Estados Unidos.
Además de los bufetes de abogados, los republicanos y demócratas han contratado a decenas de personas de relaciones públicas y han desplazado a Florida a políticos de ambos partidos para tratar de influir en el proceso.
Y al frente de las querellas continúan dos abogados del más alto nivel: el exsecretario de Estado Warren Christopher, en el bando de Gore, y el también exsecretario de Estado James Baker, en el bando de Bush.
El comando de operaciones de los abogados de Gore se encuentra en las oficinas del bufete de Berger, Davis and Singerman, donde tiene su despacho Mitchel Berger, el principal recolector de fondos demócrata en Florida.
En la sede del Partido Republicano en Tallahassee, Bush reservó para un centenar de sus abogados los dos pisos más altos en un edificio de tres, y allí trabajan sin cesar entre pilas de documentos y madejas de cables de computadoras, impresoras y faxes.
Por otro lado, una encuesta de ABC/The Washington Post, divulgada ayer, señaló que el 60% de los estadounidenses estima que Gore debe tirar la toalla y reconocer la victoria de Bush. Solo un 35% consideró que el vicepresidente debe seguir con su cruzada por la presidencia.
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