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SIEMPRE JUNTOS.
Doña Elena Nascimento -esposa- (incorporándose) y don Joaquín se conocieron en Chile hace seis décadas


El escritor Joaquín Gutiérrez falleció ayer

Cocorí se quedó sin papá



Doriam Díaz
ddiaz@nacion.co.cr
Redactora de La Nación

Cocorí está inconsolable; su tata, su creador, el escritor Joaquín Gutiérrez Mangel falleció ayer. Fue la partida definitiva de un trotamundos que disfrutó de su vida, un escritor prolífero y queridísimo, un magnífico cronista y periodista, un gran traductor de William Shakespeare y el mejor de los ajedrecistas ticos.

Murió a los 82 años por un paro cardiorespiratorio producto de una infección en sus pulmones. Su corazón se detuvo a las 2:30 a. m. después de estar una semana en el hospital Calderón Guardia.

Noticias relacionadas:

  • Los días azules de Don Joaquín, 12/08/2000
  • Escritor fue hospitalizado, 24/05
  • Revista Dominical: Memorias de un gigante 07/05
  • Revista Domincal: Trotamundo de las letras, 19/12/1999
  • Ancora: Joaquín Gutiérrez En Ochenta Mundos, 29/03/1998
  • Revista Dominical: De gigante a gigante, 21/09/1997
  • Revista Dominical: ¿Te acordás Cocorí?, 25/05/1997
  • Sus funerales se realizarán hoy a las 11 a. m. en el Cementerio General. Su cuerpo estará en el Teatro Nacional de 9 a. m. a 11 a. m., y de allí saldrá el cortejo directo al panteón.

    Áncora del domingo:

    Todo sobre Gutiérrez Mangel

    Ayer fue velado en la funeraria del Magisterio, en Paseo Colón, y se acercaron pocas personas.

    Su sistema respiratorio venía debilitado desde mayo cuando estuvo grave y hasta permaneció internado en el hospital Costa del Sol, en Málaga, España.

    Ese fue su último viaje. Sus amigos lo consideraron como una locura pero fue un sueño acariciado por años por don Joaquín –como se le conocía– en el cual fue acompañado por su esposa, Elena Nascimento, y sus amigos Norberto Salinas y Rodolfo Dada.

    Su cuerpo, de 1,92 metros, estaba cansado. Este año fue operado en una pierna y en 1995 se quebró la cadera y también fue operado.

    "Se daba a querer"

    Fue toda una personalidad que se destacó por su papel crítico, sus muchos conocimientos, su visión cosmopolita del mundo y su novelística, la cual ha sido catalogada por la crítica como innovadora en su propia generación y cuyas técnicas fueron "definitivas" en la literatura de América Latina.

    "Fue una persona rodeada de mucho cariño. Todo el día hemos recibido decenas de llamadas de conocidos y desconocidos, de ticos y extranjeros", comentó Alejandra, su hija mayor.

    "Era una persona que se daba a querer. Don Joaquín estaba socialmente comprometido en su literatura y todo lo pasaba por el tamiz de la conciencia", explicó Álvaro Quesada, investigador de la literatura nacional.

    Don Joaquín era el hombre al que se le encontraba sentado en un sillón de su casa en Sabanilla, de Montes de Oca, con la vista clavaba en un libro, leyéndolo con atención o corrigiéndolo si era una mala traducción.

    Era el don Joaquín de las canas desordenadas, carcajadas espontáneas, gesto pícaro y con un don de narrador envidiable.

    "Me duele su partida. Siempre aprendí de su humildad", sostuvo Miguel Ángel Rodríguez, presidente de la República.

    Triste cierre

    El deceso de don Joaquín siembra un profundo dolor.

    "Hemos recibido decenas de llamadas de Chile y de Nicaragua, estamos muy agradecidos por las manifestaciones", comentó su amigo Sebastián Vaquerano.

    Con él, se extingue en Costa Rica la legendaria generación de los años 40, un capítulo importante en la historia de la literatura nacional que tuvo como protagonistas a Gutiérrez, Fabián Dobles, Yolanda Oreamuno y Carlos Luis Fallas, entre los más importantes. Ellos compartieron, además de la pasión y el dominio de la palabra, su militancia en el Partido Comunista, desde donde pelearon en las luchas sociales de la época.

    El autor de Cocorí es muy tico y también muy universal.

    Su papel totalizador y su gran obra –como escritor y traductor– le valieron el título, elegido por La Nación, de personaje literario del siglo XX.

    Ese fue uno de sus tantos premios, entre los que se destacan el Casa de las Américas (1978), el Nacional de Cultura Magón, varios Aquileo J. Echeverría, el Rapa Nui y el Mundial de Literatura José Martí (1997).

    La Universidad de Costa Rica (UCR) no pudo dejar de reconocer su gran aporte a la cultura costarricense, así que le entregó el doctorado honoris causa en 1992 a ese exprofesor de dicho centro de estudios.

    Gran vida

    Gutiérrez vivió cabalmente. Nació en 1918, en la provincia de Limón, un puerto cuyo mar le llenó la infancia y le robó un pedazo de corazón.

    Para poder estudiar se trasladó a San José. Estuvo en la escuela Buenaventura Corrales y en los colegios Seminario y Liceo de Costa Rica; este último fue vital pues allí fundó, junto a otros cinco jóvenes, el Ala Izquierda Estudiantil.

    Gutiérrez tuvo como amigos y maestros a figuras como Carmen Lyra, Yolanda Oreamuno, Joaquín García Monge, Francisco Amighetti y Max Jiménez.

    Se negó a estudiar Derecho o Farmacia y su padre lo convenció de que debía aprender inglés porque sería un trotamundos, le recordaba el autor de Te acordás, hermano y Manglar a quien lo conociera.

    Se fue a Nueva York en 1937 a estudiar inglés y allí estrechó su relación con Manuel Mora.

    "La muerte de don Joaquín es una pérdida irreparable para nuestra cultura. Era una gran persona", externó Enrique Granados, ministro de Cultura.

    Polifacético

    Fue un gran ajedrecista; según los conocedores el más grande de todos los tiempos. En dos oportunidades fue campeón nacional y anduvo en competencias por varios países.

    Este deporte se lo llevó a Argentina. Allí planeó viajar a Europa, pero estalló la Segunda Guerra Mundial, por lo cual prefirió irse a Chile. Llegó a esa nación un 21 de setiembre de 1939, junto a la primavera.

    Allí encontró a su esposa Elena Nascimento. Fue traductor de cables de las agencias de noticias Reuters, United Press y Associated Press y fue editor de los sellos Nascimento y Quimantú.

    En Chile, país donde estuvo en dos temporadas, fue un hombre muy querido. "Joaquín Gutiérrez es un largo pedazo de vida cultural de un Chile que desapareció. Pertenece a una especie casi extinta de escritores de vida trajinada que se hacen a sí mismos (...)", destacó el diario chileno El Mercurio a principios del año.

    En ese país conoció y se hizo muy amigo del gran poeta Pablo Neruda, desde la década de los años 40 hasta la muerte del chileno en 1973. Neruda le prologó la obra La hoja de aire (1968).

    Salió de Chile en 1973 cuando se produjo el golpe de Estado del general Augusto Pinochet al gobierno de Salvador Allende.

    En Costa Rica, continuó con su carrera literaria –la cual incluye novela, poesía, ensayo y libros de crónicas– y dio talleres literarios en la UCR.–

    Gutiérrez es uno de los mejores traductores de Shakespeare. Puso en nuestro idioma obras como Rey Lear, Hamlet, Macbeth y Julio César.

    A finales de 1999 salió publicada la primera parte de sus tan esperadas memorias con el nombre de Los azules días.

    Fue algo desordenado para escribir; así que el resto de su vida y sus muchos viajes quedan en varios textos ya publicados o escritos en hojas sueltas en poder de la familia o, peor aún, han quedado sin escribirse.

    Costa Rica perdió a uno de sus gigantes; el luto ennegrecerá la cultura por mucho tiempo. Solo sus palabras, impresas en Los azules días, aminoran la pena: "Jamás me he arrepentido de haber llevado –y obligado a los míos a llevar– una vida trashumante, pues gracias a ella y a la diversidad de continentes, oficios, trabajos y cargos que he tenido, puedo decir, citando a no recuerdo quién: No he conocido nada, sino el mundo./ No me ha pasado nada, sino la vida".

    ALEGRE.
    Don Joaquín Gutiérrez siempre se caracterizó por su buen humor.

    Colaboró Raquel Gólcher, de La Nación..


    En pocas palabras

    Nombre: Joaquín Gutiérrez Mangel.

    Nació: 1918, Limón.

    Padres: Francisco de Paula Gutiérrez y Estela Mangel Rosat.

    Esposa: Elena Nascimento, desde el 31 de diciembre de 1941.

    Hijas: Alejandra y Elena (quienes le dieron siete nietos y una bisnieta).

    Parte de su obra escrita: Poesía (1937), Jicaral (1938), Cocorí (1947), Manglar (1947, su primera novela), Puerto Limón (1950), La hoja de aire (1968), Murámonos, Federico (1973), Volveremos (1974), Te acordás, hermano (1978), Chinto Pinto (1982), Crónicas de otro mundo (1999), Vietnam. Crónicas de guerra (original 1988, edición renovada 1999) y Los azules días (1999).

    Personajes extranjeros que conoció: Greta Garbo, Ho Chi Minh y Pablo Neruda, entre otros.



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