
ORDEN. Policías reestablecen el orden en las calles de San Sebastián (País Vasco), luego de las protestas que protagonizaron simpatizantes y detractores de ETA.
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Madrid pide cordura
AFP.
El Gobierno español rechazó dejarse llevar por la euforia en su lucha contra la organización independentista armada ETA, a pesar de los golpes muy duros que sufrió su aparato militar el pasado fin de semana en Francia.
La organización separatista vasca ETA "tiene todavía la capacidad de matar", pero "difícilmente podrá reemplazar a las personas detenidas este fin de semana en Francia", afirmó ayer el ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja.
El aparato logístico de ETA recibió "un golpe casi irreparable", destacó el Ministro al tiempo que recomendó "no dejarse llevar por la euforia".
Entre las quince personas detenidas este fin de semana en Francia figuran "personas de gran experiencia, en los terrenos de la electrónica, de la logística, de la fabricación de documentos falsos", que serán difíciles de reemplazar, según el Ministro.
El viernes, en Bidart (suroeste de Francia) fue arrestado Ignacio Gracia Arregui, considerado por Madrid como el número uno del aparato militar de ETA.
Este aparato logístico desmantelado en Francia por la policía francesa y la guardia civil española era el responsable de la preparación de coches bombas, de los cuales una decena estalló en España desde la ruptura en diciembre de catorce meses de tregua de las operaciones armadas de ETA.
Con tranquilidad
ETA "deberá reorganizarse totalmente una vez más, de una manera u otra", estimó el Ministro, subrayando que esta operación, resultado de un "trabajo de varios meses", era la más importante contra la organización independentista.
Al tiempo de recomendar de "no dejarse llevar por la euforia", Mayor Oreja destacó que sin embargo no había que "renunciar a destacar el gran alcance de esta operación policial".
Al llamar a los españoles a no ceder "ni a la desesperación, ni a la euforia", el jefe del Gobierno español, José María Aznar, recordó que la solución del problema vasco pasaba por cinco puntos: La fuerza de la ley, la confianza en las fuerzas de seguridad, la movilización social, la alternancia política en el País Vasco y la cooperación internacional.
Entre los quince miembros de ETA detenidos figuran cuatro de los "ingenieros" encargados entre otras tareas de la preparación de los coches bomba y de los sistemas de encendido de tiempo.
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