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ESPERADA. Desde ayer, los visitantes que se acercan a la entrada papal pueden contemplar la escultura de San Marcelino Champagnat.


Escultura en Basílica de San Pedro

Papa bendijo obra de tico



Milena Fernández
Colaboradora de La Nación

Ciudad del Vaticano. El papa Juan Pablo II sonrió ayer al ver por primera vez la escultura de San Marcelino Champagnat, de Jorge Jiménez Deredia. Luego bajó la cabeza y muy despacio miró nuevamente la obra, que cinco minutos más tarde bendijo.

"San Marcelino Champagnat, sed de amor a los jóvenes. Bendigo esta imagen y concédele la voluntad fraterna por Cristo Nuestro Señor. Amén", dijo el Pontífice.

Tras esa bendición en italiano, el artista se arrodilló para saludar a su Santidad. Hablaron y se estrecharon las manos, en un encuentro que Jiménez Deredia aprovechó para agradecerle "la oportunidad de expresar en mármol lo que Cristo me había dicho en mi corazón", recordó el escultor, una vez concluida la ceremonia de 10 minutos, que comenzó a las 11:50 a. m. (3:50 a. m., hora de Costa Rica).

Para entonces, Jorge seguía emocionado, pero ya no le temblaban las piernas y era capaz de articular palabras. Su respiración había regresado a la normalidad y en su cara, una sonrisa permanente lo decía todo.

La bendición papal se realizó en la Plaza Santa Marta, justamente a los pies de San Marcelino Champagnat. La escultura fue instalada en el nicho central de la parte exterior del transepto izquierdo de la Basílica de San Pedro, más conocido como brazo de San José. Por esta plaza el Pontífice pasa todos los miércoles, que es el día de audiencia pública y cada vez que entra a la Basílica de San Pedro.

En el acto, además de la esposa del artista, Guiselle Zamora, y su hijo Esteban, estuvieron presentes monseñor Román Arrieta, arzobispo de San José; Javier Guerra, el embajador de Costa Rica en la Santa Sede; Benito Arbués, Hermano Superior de la Orden Marista; Manuel Hernández, el embajador de Costa Rica en Italia, empresarios y amigos cercanos al escultor.

El grupo participó en una misa celebrada por monseñor Arrieta a las 5 p. m. (9 a. m., hora tica) en la Basílica de San Pedro. "Un día histórico y de un gran significado", afirmó monseñor Arrieta.

Posteriormente el grupo asistió a la inauguración de la estatua, a cargo del cardenal Virgilio Noé, presidente de la Fábrica de San Pedro, que es la responsable del arte en la Basílica. Noé agradeció al pueblo costarricense la pieza donada y recordó los 150 años de relaciones diplomáticas entre el Vaticano y nuestro país.

Un huésped especial

Lo ocurrido ayer pasa a las páginas de la historia, pues fue en 1668 cuando comenzó la colocación de los santos fundadores de órdenes religiosas en la Basílica, una decisión considerada en la época un honor a los santos que han edificado la Iglesia.

En total, son 39 los nichos reservados para las esculturas de santos, de los cuales 33 ya están ocupados.

Según las autoridades del Vaticano, no se ha decidido cuándo serán ocupados los seis que quedan libres.

La obra del costarricense, el primer latinoamericano en instalar una escultura en el Vaticano, se convierte en la escultura oficial del Jubileo.

En este sector donde está ubicada queda aún un nicho vacío, que el próximo 28 de octubre del 2000 recibirá a Santa Catalina de Siena, una pieza realizada por un escultor francés.

Anteriormente, el 13 de noviembre de 1999 fue colocada la escultura de un italiano de Santa Brígida de Suecia.

El nicho que hoy ocupa la obra de Jiménez Deredia fue diseñado hace 450 años por Miguel Ángel y desde entonces permanecía vacío. Es espléndido (210 centímetros de ancho y 140 centímetros de profundidad) y está ubicado en un punto estratégico. Todo el que pase por allí verá la escultura de San Marcelino en mármol blanco de Carrara, que contrasta con el mármol travertiano (más oscuro) del nicho.

Por otro lado, es clarísimo que el nuevo huésped rompe con la tradición barroca de las esculturas en el Vaticano, pues la estética empleada por Jiménez Deredia es sobria en las líneas y simple en las formas.

"La obra representa una cultura y una fisionomía que no es la nuestra, pero con el tiempo la gente se va a acostumbrar. Lo importante es el mensaje de la obra", concluye Alfredo Pergolizzi, responsable de Comunicación e Imagen de la Basílica.

Colaboró en esta información la redactora Doriam Díaz.


En cifras

  • Nombre: Un gigante de amor.

  • Representa a: San Marcelino Champagnat, fundador de la Orden de los Maristas.

  • Altura: 5,20 metros.

  • Peso: 30 toneladas.

  • Materiales: Mármol blanco de Carrara y una base de mármol gris.

  • Costo: $750.000 (cerca de ¢235.500.000).

  • Tiempo: Cerca de un año de trabajo (desde la creación de la maqueta).


    Libreta de apuntes

  • En el alfabeto italiano no existe la jota. A muchos se les dificulta pronunciar la firma Jiménez Deredia, tallada en letras romanas en la base de mármol gris de la escultura de San Marcelino de Champagnat.

  • Jorge Jiménez Deredia es un hombre simple. Se vistió para la ocasión de negro, como siempre, y se negó a portar una corbata.

  • Mario Cardona, que filmaba escenas sobre el documental de Jiménez Deredia, bromeó con el escultor. "Qué bárbaro, casi no soltás al Papa en el saludo que le diste".

  • Viajaron exclusivamente para la ocasión desde Costa Rica los empresarios Rodolfo Jiménez y su esposa, Olga Solera; Samuel Yankelewitz; Luis Eduardo Herrera y su mujer, Ana Luisa Losilla.

  • Terminada la bendición del Papa, el artista posó durante 45 minutos con la mayoría de los presentes en el acto. Al final estaba agotado. Solo pedía agua.

  • Seis hombres trabajaron un mes entero para limpiar el mármol del nicho donde se refugiaría la escultura y hasta se hicieron ajustes para que no se moje.



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