
VÍCTIMAS ANÓNIMAS.
Al igual que estos cadáveres, apilados cerca de la colonia Las Colinas, cientos comienzan a apilarse ayer en San Salvador. Muchos de ellos quedaron irreconocibles.Un salvadoreño recoge algunas pertenencias, en Colonia Las Colinas, donde un alud -producto del terremoto del sábado- sepultó su casa.
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Casas construidas en zonas de peligro
Naturaleza pasó la factura
Tala y mal uso de los suelos favoreció la tragedia
Sergio
Arce
sarce@nacion.co.cr
Redactor de
La Nación
San Salvador. En las calles, la mayoría de los salvadoreños considera que la naturaleza se cobró una factura muy alta en el barrios Las Colinas.
Allí fue donde golpeó con mayor fuerza el terremoto que azotó el sábado pasado a El Salvador. Producto del sismo de 7,6 grados en la escala Richter, una colina se derrumbó y sepultó más de 500 metros de un vecindario.
Para los vecinos del lugar, esta tragedia tiene nombre y apellidos: tala de árboles y mal uso de los suelos.
Un alud de tierra, lodo, árboles y rocas arrasó con más de 300 viviendas en esas zonas, tras el terremoto del sábado pasado. Las casas estaban ubicadas al pie de la Cordillera del Bálsamo.
Los vecinos del lugar y funcionarios de la alcaldía local opinan que el sismo únicamente dio la estocada final a un proceso de deterioro que se venía gestando desde años atrás.
"Nosotros (en la alcaldía) nos opusimos a que se construyeran más casas al pie de la Cordillera. Las empresas constructoras talaron y dinamitaron amplios sectores para levantar casas, y lo que no sabían es que el terreno se estaba falseando... y, vea usted lo que pasó", contó David Hernández, funcionario de la alcaldía.
Cerca de 500 personas murieron y más de 2.000 permanecían desaparecidos en dicha zona.
Hernández aseguró que la responsabilidad por otorgar los permisos de construcción inequívocamente recae en el Gobierno central. Sin embargo, Luis Hernández Carpio, del Ministerio del Interior rechazó esta acusación.
A su juicio, el derrumbe ocurrió porque debajo de la Cordillera se ubican varias fallas tectónicas.
Sin embargo, reconoció que, de ahora en adelante, se deberían prohibir los permisos para construir en esa área que, por demás, fue declarada Parque Nacional por su biodiversidad años atrás.
Mientras en El Salvador las autoridades y vecinos se lamentaban por la tragedia, Denis McClean, portavoz de la Federación Internacional de la Cruz Roja en su sede de Ginebra, lanzó una señal de alerta al resto de países, asegurando que en muchos de estos se dan las condiciones necesarias para que esta se repita.
McClean afirmó que ciertos países están "alojando a numerosas poblaciones en áreas inseguras". El problema se centra en el llamado Cinturón del Fuego, que incluye a algunas de las ciudades más pobladas del planeta, desde América Latina hasta el sur de California (en Estados Unidos) el este de China, Filipinas, Indonesia y Papua Nueva Guinea.
Ticos con vida
San Salvador. En medio de la angustia y la zozobra que la embargan por la pérdida de su casa, al oriente de la capital, Marlene Barrantes de Bernabé bebe un sorbo de alivio.
Ella, su esposo, Nicolás y sus dos hijos resultaron ilesos en el terremoto del sábado.
Con esta suerte corrieron también los miembros de la colonia costarricense en este país, aseguró a La Nación, Carmen María Madriz, embajadora de Costa Rica aquí.
Desde ayer, la sede de la legación era un hormiguero de funcionarios que no descansaba en localizar a cada uno de los 250 ticos que viven en suelo salvadoreño.
Las únicas víctimas hasta ahora reportadas son las salvadoreñas que viven en Costa Rica, Nevea Mejía Torres, Míriam Esperanza Cruz, Líllian Mejía, Yanira Mejía y su hija Génesis.
De los costarricenses, la embajada únicamente no ha podido contactar a una familia que vive al noreste del país, precisamente en una de las zonas más afectadas. Madriz espera localizarlos en el corto plazo, sin embargo, presume que también perdieron su vivienda.
Mientras se hacen los esfuerzos necesarios para dar con esta familia, cuyos apellidos no trascendieron, la diplomática agilizó la ayuda para la familia de Marlene, que tiene 15 años de vivir en este país.
Sentada en un pequeño sillón -junto con su esposo- y con el semblante entristecido, ella dijo que su vivienda quedó inhabitable.
Lo más paradójico es que había comprado la casa hace un par de meses.
Marlene, oriunda de San Carlos de Alajuela, confiaba en la colaboración de los costarricenses. Esta puede tramitarse a través de la Cancillería costarricense; o bien al número (503) 240 12 12, en San Salvador.
Ayuda internacional
EFE y Redacción.
Más de once millones de dólares en ayuda urgente y centenares de expertos han sido puestos a disposición del Gobierno de El Salvador por la comunidad internacional 48 horas después del terremoto que causó al menos 403 muertos y un millar de heridos y desaparecidos.
Costa Rica también está colaborando en la tragedia, aunque de una manera más "moderada y profesional", comentó Enrique Montealegre, presidente de la Comisión Nacional de Emergencia (CNE).
Señaló que la CNE está coordina con las autoridades salvadoreñas, para enviar solo lo que necesitan, y no saturarlos con cosas innecesarias.
En ese sentido, desde el domingo, conjuntamente con Médicos Sin Fronteras, enviaron equipo médico para establecer una carpa-hospital, y ayer enviaron más equipo médico, para atender fracturas y otras lesiones.
La mayor parte de los $11 millones ofrecidos a El Salvador procede de la Unión Europea (UE), además de aportaciones particulares de países como Italia, España, Alemania, Reino Unido, Francia o Irlanda.
El presidente salvadoreño, Francisco Flores, afirmó que lo más urgente es recibir maquinaria pesada para escombros y personal cualificado para manejarla, hospitales móviles, material médico, toldos, tiendas de campaña y plantas eléctricas.
Para donaciones
Bco. Nacional: 911-8 (CNE)
Bco. Costa Rica: 91100-3 (CNE)
Bco. Cuscatlán: 010-401-00-00-3621-6 (Club Rotaract, San Salvador)
Bco. Cuscatlán 1800-8 (SOS El Salvador)
El de semana los clubes rotarios recolectarán artículos no perecederos (alimentos enlatados, leche en polvo), medicinas básicas, cobijas, agua y donaciones en efectivo, en los Automercados de Plaza Mayor, Multiplaza, Moravia y Plaza del Sol.
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