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JAVIER SOLÍS. "El conflicto por el río San Juan ha sido magnificado por intereses particulares."


Embajador designado en Nicaragua

Solís: más diálogo con nicas



Alexánder Ramírez S.
aramirez@nacion.co.cr
Redactor de La Nación

Para Javier Solís Herrera, Nicaragua es tierra conocida. Parte de su vida la ha pasado en la vecina nación. Afirma poseer fuertes vínculos intelectuales y culturales con distinguidos nicaragüenses.

Incluso, tiene nueve años de compartir su vida matrimonial con Indiana Cárdenas, oriunda de Managua, pero quien desde hace 18 años llegó a Costa Rica.

Solís –nuevo embajador costarricense en Nicaragua– sostiene que ampliará el diálogo con todos los sectores de esa sociedad para cooperar en una solución del conflicto por el río San Juan.

El diplomático asumirá su cargo en febrero, luego de que presente credenciales ante el gobierno de Arnoldo Alemán, y sustituirá a Édgar Ugalde Álvarez, quien ha estado al frente de la embajada, durante los últimos seis años.

El embajador designado –hasta hace pocos meses jefe de la misión diplomática en España– confía en la voluntad de ambos gobiernos para llegar a un rápido acuerdo que normalice las relaciones bilaterales.

Llegará a Managua en momentos cuando el canciller de ese país, Francisco Aguirre Sacasa, prepara un proyecto de ley que será enviado a la Asamblea Nacional (Congreso), para definir un mecanismo que le permita a los policías costarricenses navegar por el río con sus armas.

El 15 de julio de 1998, el Ejército de Nicaragua prohibió el paso de guardias civiles ticos armados por el cauce, que marca parcialmente la frontera, según el Tratado Cañas-Jerez.

Solís conversó con La Nación, el viernes pasado. Este es un extracto de la entrevista.

Agenda inmediata

–¿Cuál grado de prioridad tendrá el conflicto por el río San Juan?

–El conflicto por el río San Juan es un conflicto puntual sobre el cual hay voluntad de ambas partes para llegar a un modus operandi. Me parece que, además, está en sus últimas etapas.

–Pero, ha sido el tema más importante de la agenda en los últimos dos años. ¿Es lógico suponer que lo seguirá siendo mientras no se resuelva?

–No creo que lo siga siendo por mucho tiempo porque ahora hay una voluntad clara de llegar a un acuerdo. Mantener ese conflicto es muy nocivo para Costa Rica y Nicaragua.

"Hay claridad en la soberanía nicaragüense sobre el río San Juan y sobre los derechos de navegación de Costa Rica. Creo que ha habido más alaraca de medios de información que de enfrentamiento entre ambos gobiernos".

–Se ha dicho que existe buena voluntad. Pero la solución que planteó el canciller Aguirre debe pasar por los filtros del Congreso nicaragüense, cuando está por arrancar la campaña electoral en ese país. ¿Cree que hay garantías políticas de que la oposición no frene el proyecto, el cual definirá un modus operandi?

–Eso no lo sé todavía. No tengo suficientes elementos de juicio en este momento.

Persuasión política

–Además de la dinámica electoral, en algunos sectores de la sociedad nicaragüense existe una marcada oposición a un eventual acuerdo. Por ejemplo, el canciller Aguirre asumió una actitud conciliadora y la prensa reaccionó fuertemente. ¿Qué viabilidad existe de llegar realmente a un acuerdo?

–Mi intención es establecer una línea muy fluida de comunicación no solo con el Gobierno de Nicaragua, sino con toda la sociedad nicaragüense, incluyendo, por supuesto, a los medios de comunicación.

"En la sociedad nicaragüense hay voces de peso que tienen un concepto muy positivo de lo que se puede hacer en la zona fronteriza, sin que Nicaragua renuncie a su soberanía sobre el río".

–Sin embargo, no cree que, aunque muy respetables, son criterios particulares. Es decir, pareciera que el grueso de la población no piensa así. De hecho, en Nicaragua se percibe una actitud expansionista de parte de Costa Rica. "Los ticos no tienen derecho ni a un vaso de agua del río", se dijo hace poco en un periódico. ¿Es posible convencerlos de lo contrario?

–Hay muchos argumentos para hacerlo. Tenemos que ser agresivos en dar a conocer la verdadera posición del Gobierno y del pueblo de Costa Rica. Es cuestión de fluidez y claridad en la comunicación.

–¿Usted impulsará ese diálogo con todos los sectores de la sociedad nicaragüense?

–Yo pienso ser el embajador de Costa Rica ante toda la sociedad nicaragüense, dentro de las normas de la gestión diplomática. Conozco y tengo grandes amistades en amplios círculos sociales, políticos e intelectuales de la sociedad nicaragüense. Estoy convencido de que ellos serán interlocutores muy reconocidos.

En Managua

–¿Tiene conocimiento de los detalles del proyecto de ley que la Cancillería nicaragüense enviará a la Asamblea Nacional?

–Tengo conocimiento del proyecto de ley que todavía no se ha presentado, pero no tengo información suficiente para saber qué suerte va a correr, mientras no esté ahí, en ese lugar, ni me pueda entrevistar con los dirigentes de diversas fuerzas políticas y conocer las distintas posiciones. Eso, lo haré una vez ubicado en Managua.

–¿Comparte la tesis de que los policías costarricenses puedan navegar con armas de reglamento por el río San Juan, en forma ocasional y con fines limitados?

–Yo sostendré la tesis que indique el Gobierno de Costa Rica.

–¿Por qué lo trasladaron de Madrid a Managua?

–Una rotación de rutina en el servicio exterior. Eso se hace, probablemente, para evitar rutinas, estancamientos o para introducir a nuevos interlocutores.

–Usted dijo la semana pasada que cada quien tiene su manera de matar pulgas, en relación con el relevo diplomático en Nicaragua. ¿Cómo mató Édgar Ugalde las pulgas? ¿Cómo lo hará usted?

–Édgar Ugalde es un jurista refinado que así condujo las relaciones con Nicaragua. Yo soy más extrovertido que Édgar; no poseo su sabiduría jurídica, pero quizás soy más dado a las relaciones sociales.


Otros temas

Javier Solís Herrera, embajador designado en Managua, afirmó que impulsará una agenda bilateral, la cual incluya temas de interés para Costa Rica y Nicaragua, más allá de una solución al conflicto por el río San Juan.

"Mi responsabilidad como embajador cubre todas las áreas de relaciones bilaterales entre Costa Rica y Nicaragua", dijo.

Y agregó: "Soy un servidor público, no soy una persona privada en Nicaragua; soy un servidor público que representa al Gobierno, al Estado y al pueblo costarricenses. Así es como se interpreta ampliamente la función diplomática".

Desde esta perspectiva, Solís explicó que las relaciones entre ambos países deben, además, enmarcarse dentro de un concepto práctico de integración regional.

Uno de los temas a los que brindará especial atención es al de la inmigración, aunque no precisó acciones concretas.

"Lo que hay que hacer es que la inmigración no se convierta en un fenómeno simplemente espontáneo e incontrolable", aseguró.

Reconoció que aún no ha recibido instrucciones de la Cancillería tica, pero adelantó que está de acuerdo con que exista un mecanismo de solución de controversias comerciales entre los países de la región.

Nicaragua no ha aprobado aún esta propuesta formulada por el Gobierno de Costa Rica.

"Estoy seguro de que ese tema estará dentro de las tareas que me fije el Ministro (Roberto Rojas) a la hora de que comience funciones", declaró.

Solís dijo que aún no tiene una fecha precisa para asumir la representación diplomática costarricense en Managua y reiteró que primero tendrá que presentar sus cartas credenciales ante el Gobierno nicaragüense.

Esto, pese a que Édgar Ugalde Álvarez, actual embajador, regresará a San José el 31 de enero, para desempeñarse como asesor del canciller Rojas.

Según explicó, si no empieza sus funciones el 1° de febrero, la embajada quedará en manos del funcionario que designe Ugalde, mientras él termina los trámites protocolarios fijados por el Poder Ejecutivo nicaragüense.



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