Abierto un nuevo capítulo
Debbie
Ponchner
Redactora de
La Nación
En Costa Rica varios genetistas esperaban la nueva información que publicará hoy, lunes, la revista Nature.
Entre ellos Pedro León, del Centro de Biología Celular y Molecular de la Universidad de Costa Rica (parte del equipo que encontró el gen de la sordera que padece una familia costarricense) y Bernal Morera, investigador de la Universitat Pompeu Fabra en Barcelona (quien formó parte del grupo que publicó, en enero, un nuevo gen del mal neurodegenerativo Charcot Marie Tooth).
"El proyecto es un gran paso tecnológico; va a ser la base de muchos avances relacionados con el conocimiento de la biología y de los genes y que permitirá a mediano y largo plazo desarrollar avances en la medicina", afirmó Morera.
Ambos calificaron la publicación como un instrumento facilitador, para quienes como ellos buscan genes responsables de enfermedades. "En el laboratorio nuestro el mapeo se va a acelerar mucho, con solo meternos a la página en Internet del consorcio del proyecto del Genoma Humano podemos obtener los genes ubicados en la región estudiada. Nosotros duramos seis años buscando el gen de la sordera", explicó León.
Cuando se inició la secuenciación del genoma humano se especuló que dentro del ADN humano se encontraría entre 70.000 y 100.000 genes. Pero ahora los científicos estiman que en realidad son entre 30.000.
Además de las estimaciones iniciales, Morera adjudicó parcialmente el error al egocentrismo del hombre. "Es un asunto interesante porque en alguna medida influidos por el antropomorfismo que ha caracterizado la forma de ver la ciencia nos ha hecho creer que somos criaturas trascendentalmente diferentes a todos las demás, y por ello debíamos tener más genes. Pero, que los seres humanos no tengamos mucho más genes que otros organismos es lógico", afirmó.
La información que le proporciona la secuencia completa del ADN humano al mundo científico implica la apertura de una nueva era en la genética. El trabajo por delante es determinar la ubicación y función de cada gen. El nuevo conocimiento a su vez ofrece una explicación de la evolución humana, señaló Morera.
León explicó que en medicina existe una nueva tecnología, los chips de ADN. Gracias a ella se puede analizar en el tejido de un tumor cuáles genes se expresan o cuáles supresores no se expresan, y así poder hacer un diagnóstico específico del tumor y saber exactamente qué es lo que sucede para poderlo tratar.
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