Jueves 24 de octubre, 2002. San José, Costa Rica.
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Solo los ríos no se devuelven

• Terrible amenaza para la nación

Óscar Arias Sánchez

Un sabor amargo recorre la patria. Hemos sido notificados por la señora ministra de Educación, Ástrid Fischel, de que, debido a la falta de presupuesto, se reducirá el curso lectivo. ¡Qué tristeza que un retroceso en el sistema educativo llene de titulares páginas enteras de los medios de comunicación! ¿Cómo hacer para que nuestros gobernantes comprendan que en materia educativa no podemos quedarnos estancados?

La educación ha sido, para Costa Rica, instrumento de superación en varios frentes: el de la democratización política, el de la búsqueda de la igualdad y el de la lucha contra la pobreza, entre otros. Una educación que pretenda preparar al ser humano para una vida útil y satisfactoria, en medio de la incesante transformación científica y tecnológica de nuestro tiempo, requiere enormes recursos económicos. No por ello voy a sugerir que los logros educativos dependen únicamente de la magnitud de los recursos económicos invertidos. Decía el ilustre maestro Omar Dengo que economizar en educación es economizar en civilización. Estas sabias palabras, expresadas hace ya muchos años, siguen teniendo vigencia hoy más que nunca.

Por la libertad. El deterioro del sistema educativo es una temible amenaza para cualquier nación. “Después del pan, la educación es la primera necesidad del pueblo”, decía Dantón hace más de dos siglos. Por su lugar y su momento, aquella afirmación podría significar que la educación es indispensable para unir, a la satisfacción de las necesidades materiales, el disfrute de la libertad. Un pueblo sin educación no puede ser libre, y esta es una de las premisas en las que se ha fundamentado la acción del Estado costarricense desde los albores de nuestra historia republicana.

Hoy, en un mundo sin fronteras para el capital o para el conocimiento, la educación es base fundamental del desarrollo económico y de la capacidad competitiva de las naciones. Dentro del proceso de globalización, los más capacitados, los portadores del conocimiento pueden volar libremente por encima de todos los obstáculos y de todas las fronteras, sin amarras y ajenos a las diferencias étnicas y nacionales.

Útil y significativo.Es necesario que la educación se convierta en un instrumento para el cambio, cuya función principal consista en enseñar a aprender y no solamente en proporcionar aprendizaje. La educación debe propiciar la capacidad de cada persona para ocupar un lugar dignamente útil y significativo dentro de la sociedad.

Debemos realizar un esfuerzo excepcional para fortalecer nuestra educación básica. La globalización exige, para que los pueblos sobrevivan dentro de ella, hacer un esfuerzo significativamente mayor en el campo cualitativo de la educación. Durante más de un siglo, Costa Rica ha hecho de la educación su patrimonio más valioso y, con ello, ha demostrado que la pobreza no debe ser necesariamente un obstáculo en la lucha contra la ignorancia.

Una exhortación.El 3 de octubre del 2001, durante la campaña electoral, entregué a los entonces candidatos a la presidencia de la República, don Rolando Araya y don Abel Pacheco, una exhortación para que consideraran algunas de mis sugerencias para disminuir la crisis por la que estamos atravesando. Además de lo que considero debe hacerse en el campo económico, les manifesté lo siguiente:

“Como lo he venido diciendo a lo largo de los últimos diez años, es indispensable hacer un mayor esfuerzo para mejorar la calidad y la cantidad de nuestra educación... Es imperdonable para América Latina que, por no ofrecerles oportunidades para educarse, nuestros líderes políticos condenen a los jóvenes, en el siglo XXI, a ser peones como lo fueron nuestros bisabuelos en el siglo XX… En la actualidad no se cumple el precepto constitucional de destinar el 6% del PIB a financiar la educación de nuestro pueblo. El saneamiento de nuestras finanzas debe permitirnos invertir más en educación. La meta debe ser universalizar la enseñanza media para el 2010, de tal manera que nadie hasta los 17 años de edad esté ausente de las aulas”.

Entonces ambos candidatos se comprometieron a apoyar esta iniciativa. “Solo los ríos no se devuelven”, dice la sabiduría popular. En esta hora difícil se requiere encontrar la voluntad para buscar los recursos económicos faltantes y poder así rectificar este grave error. Ya el trámite del proyecto de ley de ordenamiento fiscal ha probado hasta ahora, en una materia tan esquiva, los beneficios del diálogo y la negociación entre partes cuyas posiciones parecían inicialmente irreconciliables. Por la mejor educación posible de nuestras niñas, niños y jóvenes bien vale la pena rectificar sin mirar atrás buscando presuntos responsables.


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