Lunes 15 de diciembre, 2003. San José, Costa Rica.
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Tragedia y farsa en Nicaragua

• Y a nosotros ¿quién nos defiende?

Franklin Carvajal B.
fcarvajal@congreso.aleg.go.cr

Aunque la voluminosa figura de Arnoldo Alemán refleja con elocuencia lo ampuloso de la actual crisis política nicaragüense, en ningún momento puede afirmarse que esté resuelta con la decisión de la jueza Juana Méndez (sandinista), de condenarlo a 20 años de prisión.

Todo lo contrario, el panorama político de ese país, que nunca ha sido claro, se vuelve cada vez más complicado, y cobra ribetes de tragedia, conforme pasan las horas, en razón de que los grupos políticos beligerantes elaboran estrategias oportunistas, en función exclusivamente de intereses de caudillos o de grupos, y nunca pensando en el bienestar popular y del país.

Así que, mientras Estados Unidos ensaya amenazas y las naciones europeos cooperantes de Nicaragua sacan el expediente de disminuir drásticamente la ayuda si no ven signos claros de respeto a la ley y a la constitucionalidad, Costa Rica, como nación vecina, espera que esa trifulca politiquera no genere, como ha sido siempre, una oleada de refugiados que ingresan a nuestro suelo en busca de pan, techo y tranquilidad.

Ambiciones y traiciones. La vida política nicaragüense de los últimos días ha estado signada por pactos, contra pactos, acuerdos y traiciones, en donde el presidente Bolaños, el expresidente Alemán y el también expresidente Ortega, han sido figuras clave de un triángulo político que se hace y se deshace, de acuerdo con las ambiciones y traiciones de los actores.

Narrar la cronología de estos episodios resulta infructuoso porque el fin no se ve cercano, pero sí es posible y necesario sacar algunas conclusiones de lo acontecido en los últimos días porque refleja claramente la triste realidad del país vecino, en donde todo lo legal y constitucional es efímero, y sujeto a la conveniencia de quienes coyunturalmente detentan el poder político.

Así, en un momento determinado de uno de los pactos de hace pocos días, los sandinistas convinieron con elpresidente Bolaños en posponer las elecciones municipales fijadas para el año entrante porque el mandatario, reducido políticamente a una mínima expresión en vista de que el grueso de su partido se lo llevó Alemán, requería tiempo para estructurar una nueva cofradía política para participar en esos comicios. Además, según declaraciones públicas, la plata para financiar esas elecciones ya la habían gastado en otra cosa.

Intempestivamente, y también por acusaciones de infidelidad, esa efímera confluencia se disolvió, apareciendo Ortega aliado de Alemán y conspirando contra el presidente Bolaños.

En estos términos, el jefe del sandinismo y el jefe del liberalismo empezaron a promover reformas constitucionales para limitar el período presidencial, incorporar el referéndum y, eventualmente, promover la destitución de Bolaños, al tiempo que enterraban el proyecto para crear la carrera judicial, demanda nacional e internacional para eliminar la manipulación política y designación politiquera de magistrados y jueces. Mientras tanto, Alemán era excarcelado y enviado a su hacienda, como preludio a un perdón que se veía inminente.

Guerra y alianza. Poco duró el idilio Ortega-Alemán. Por razones propias de la traición, la jueza Méndez se “rajó” con una sentencia de 20 años de cárcel contra Alemán, y este públicamente declaró la guerra al sandinismo, girando instrucciones a su fracción parlamentaria para iniciar contactos con la pequeña bancada del Presidente Bolaños.

El drama sigue siendo del pueblo nicaragüense, quien ha probado todos los sabores político-ideológicos desde la época de los Somoza, en busca de pan, techo y paz, y también de nosotros aquí en Costa Rica, que seguimos siendo los receptáculos inmediatos de la irresponsabilidad de la “clase” política nicaragüense, que nada le importa la suerte de su pueblo. Algo así como “mientras haya Costa Rica, que siga la fiesta”.

Estados Unidos frunce el ceño y amenaza con castigos a esos dirigentes, y otro tanto hacen las naciones europeas anunciando reducción de ayuda.Y a nosotros ¿quién nos ayuda?


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