Martes 14 de enero, 2003. San José, Costa Rica.
Teleguía Teleguía Secciones Suplementos
Portada
Mapa del sitio
Si tiene alguna sugerencia o comentario sobre esta noticia, escriba a nuestros redactores.

Obituario

La Gaceta en breve

Diario Oficial La Gaceta

Sitios de Costa Rica

Servicios

Tiras cómicas

Teléfonos de Emergencia

Noticias Opinión:



Reforma impostergable

• Contra la dispersión y mal aprovechamiento de los recursos

Rodolfo Saborío Valverde

Hace tres años se presentó a la opinión pública la “Propuesta de Modelo para la Reforma del Marco Legal de la Administración Pública Costarricense”, que elaboré a solicitud de la entonces segunda vicepresidenta, Elizabeth Odio. En ella se exponía la situación caótica y atomizada del sector público y se daban las bases para una reforma integral de largo alcance. Se complementó con un inventario del interminable elenco de unidades administrativas, nacidas de situaciones muy específicas, muchas veces producto de presiones de grupos de interés, pero sin un hilo conductor que las justificara como parte de un sistema con lógica organizativa.

Sin duda, lo que se presentó como diagnóstico que llamaba la atención sobre la dispersión del poder público y la imposibilidad práctica de conducir coherentemente el aparato estatal se ha llegado a comprender y aceptar como un serio problema. A partir de los principios señalados, se llevó a cabo una revaloración de los instrumentos organizativos que tiene el sector público y se propuso la promulgación de una Ley orgánica de la Administración Pública, en cuya preparación tuve la colaboración de reconocidos expertos nacionales e internacionales.

Ese proyecto se conoció en una comisión especial legislativa y se dictaminó favorablemente, por unanimidad, en abril del 2002. En esta iniciativa se plantea un rediseño completo de las reglas que definen la organización del Poder Ejecutivo y sus relaciones con el sector institucional descentralizado. Paralelamente preparamos las bases de lo que sería el proyecto de Ley de transferencia de competencias y fortalecimiento de los gobiernos locales y el Proyecto de transformación del sector público no estatal.

Concepto atrofiado. Una de las principales discusiones en los diferentes foros para difundir el alcance del proyecto versó sobre el fortalecimiento del Poder Ejecutivo en la conducción del sector descentralizado institucional. Este tema mereció especial atención, sobre todo por la muy errada y difundida concepción sobre la descentralización institucional en el medio local, totalmente alejada de la doctrina y la práctica administrativa internacionalmente aceptada. En el país, el concepto de descentralización funcional se ha atrofiado al punto de que hace imposible dotar de coherencia y armonía el funcionamiento de un enorme elenco de instituciones que no responden a ninguna dirección y que se han convertirlo en fines en sí.

Algunas personas han llegado a sostener, contra todas las corrientes organizativas modernas, que la descentralización se expresa en la existencia de instituciones independientes y desligadas del poder político formal. Tal forma de disminuir el poder central es lo que se llama la “descentralización falsa” ya que, mediante mecanismos de nombramiento de jerarcas y juntas directivas, en realidad el poder no se está acercando a los ciudadanos, más bien se aleja de ellos. La defensa seria de la descentralización pasa por fortalecer los gobiernos locales: la verdadera descentralización, como opuesto a crear unidades de poder dispersas, que están cada vez más lejos de los intereses de los ciudadanos.

Exigir resultados. Una vez asimilado ese concepto, se puede entender la necesidad de que los gobiernos locales tengan cada vez más recursos y competencias y que, por otra parte, cientos de entidades que se consideran, equivocadamente, como formas de descentralización se puedan obligar a ajustarse a patrones de conducta uniformes y se les pueda exigir resultados, como expresión del poder público estatal que son. Para lograr esto, proponemos quitar autonomía a gran cantidad de instituciones que no tienen papel estratégico y que deberían formar parte de sectores regidos por ministerios especializados por actividad.

Defender la “descentralización falsa” con el pretexto de que se fortalece en exceso al Ejecutivo no tiene fundamento teórico organizativo ni controla la dispersión y mal aprovechamiento de los recursos que padece el sector público costarricense.

Los elementos para reformular las reglas organizativas del sector público están sentados en el proyecto de Ley orgánica de la administración pública, sin pretensiones de que se hayan agotado otros temas que tienen que ver con la calidad de la gestión administrativa, como la necesidad de promulgar una Ley de la función pública y dotar de mejores herramientas operativas a los administradores públicos, que no se pueden abordar en una ley enfocada a lo organizativo. Lo que es innegable es que se requiere una importante transformación legislativa que permita racionalizar el funcionamiento del aparato estatal; de lo contrario, de muy poco servirán las medidas que se adopten para enfrentar la seria crisis fiscal del país ya que la atomización, la descoordinación y el desperdicio de recursos seguirán consumiendo cuantos ingresos se generen, y seguiremos sin alcanzar los niveles de eficiencia que todos esperamos del sector público.


Archivo y Ediciones
anteriores
Última hora por email
Escríbanos
Envíe un
fax gratis
Servicios
Avisos
Económicos
Noticias en
Agenda digital
Chats

Agenda
Nacionales
Consulta ganadores Alcaldes 2002
Leyes e informes
Lista leyes y proyectos
Educación
Fechas históricas
Tribuna idioma
Columna Raíces
Deportes


Mundial 2002
Belleza, hogar y moda
Suplemento Salud
Moda, decoración y belleza
Pasatiempos
Tiras cómicas
Cinemanía
Sitios de interés
Sitios Costa Rica
Libertad de prensa
Sitio Libertad prensa y expresión



© 2003. LA NACION S.A. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito de La Nación S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com