Martes 28 de enero, 2003. San José, Costa Rica.
Teleguía Teleguía Secciones Suplementos
Portada
Mapa del sitio
Si tiene alguna sugerencia o comentario sobre esta noticia, escriba a nuestros redactores.

Obituario

La Gaceta en breve

Diario Oficial La Gaceta

Tiras cómicas

Teléfonos de Emergencia

Noticias Opinión:



Agenda nacional

Una discusión que se impone como tarea inmediata

Rodolfo Saborío Valverde

Es notoria la ausencia de propuestas de los partidos tradicionales y de las nuevas formaciones, que todavía no alcanzan el rango de partidos consolidados, sobre lo que debería ser la agenda nacional básica para sacar al país del marasmo general que afecta las posibilidades de alcanzar en el mediano plazo niveles aceptables de desarrollo económico y social sostenible.

La falta de partitura por parte del Gobierno, que encarna una de las más peligrosas hipótesis de la teoría política: llegar al poder sin ideas y sin partido, hace dudar que de allí provenga el liderazgo para siquiera plantear una agenda con un mínimo de visión de futuro. Los palos de ciego en educación, el énfasis fiscalista de corto plazo que ha imperado desde el inicio de la gestión y una muy deficiente propuesta de garantías ambientales, temas sobre los que se ha centrado la tarea de gobierno hasta ahora, son buena muestra de las limitaciones de la conducción gubernamental.

Reforma reglamentaria. La Asamblea Legislativa tampoco ha asumido el protagonismo que le correspondería como la expresión más representativa de la voluntad general, y se ha visto incapacitada para superar los escollos que podría remediar mediante una reforma integral de su reglamento, causa más que demostrada de su ineficiencia. Si los legisladores no son capaces de dotarse de un conjunto de reglas organizativas internas donde impere la racionalidad y el aprovechamiento del tiempo, todo en aras de cumplir satisfactoriamente con sus tareas de control político y actualización normativa, muy difícilmente serán los generadores o propiciadores de una verdadera agenda nacional. Los diputados no han podido plasmar normativamente las reglas parlamentarias del posbipartidismo, y ese proceso de aprendizaje le está costando muy caro al país en términos de liderazgos y propuestas de largo alcance.

Las universidades públicas hace muchos años dejaron de ser los semilleros de ideas y de progreso sobre los que descansó gran parte del avance social. Se han encerrado literalmente detrás de sus mallas a disfrutar de la comodidad que proporciona un financiamiento estatal automático sin necesidad de mostrar resultados, con sus legiones interminables de catedráticos que aportan muy poco o nada al progreso del país.

La sociedad civil está secuestrada por unos cuantos profesionales de la fanfarria y los bloqueos, y son relativamente muy pocos los costarricenses que se sienten representados por quienes han monopolizado dicha expresión. Es impensable una propuesta con aires de beneficio nacional por parte de grupos que han nacido de privilegios gremiales o corporativos y viven para mantenerlos.

Espacio de reflexión. Dentro de esas condiciones se hace imprescindible generar un espacio de reflexión que trascienda los partidos políticos y los intereses de gremios o cámaras. Es injustificable continuar empantanados con la discusión de los microtemas que han caracterizado el debate público los últimos años.

El país requiere discusión seria sobre el rediseño del modelo político de modo que se revierta el proceso de desgaste de la legitimidad institucional. El tema quedó en suspenso con el archivo de la reforma al sistema político propuesta por la anterior administración, pero es innegable la urgencia de discutir la reforma del Parlamento y de sus relaciones con el Poder Ejecutivo, y más aún sobre los mecanismos en que se expresa la representación de los ciudadanos.

El papel del Estado en la eliminación de las desigualdades sociales debe pasar del casuismo y la focalización a una expresión institucional coherente y eficiente, para lo cual se han planteado múltiples propuestas en el pasado, pero no se han podido materializar por falta de liderazgo en algunos casos y de consenso en otros. Es inaplazable la discusión sobre el mejoramiento de la calidad y la cobertura de los servicios públicos, si queremos acabar con el ensanchamiento de las diferencias sociales en el país.

La discusión de una agenda nacional de futuro se impone como tarea inmediata si queremos empezar a ver la equidad y la lucidez rigiendo los destinos de nuestra sociedad.


Archivo y Ediciones
anteriores
Última hora por email
Escríbanos
Envíe un
fax gratis
Servicios
Avisos
Económicos
Noticias en
Agenda digital
Chats

Agenda
Nacionales
Consulta ganadores Alcaldes 2002
Leyes e informes
Lista leyes y proyectos
Educación
Fechas históricas
Tribuna idioma
Columna Raíces
Deportes


Mundial 2002
Belleza, hogar y moda
Suplemento Salud
Moda, decoración y belleza
Pasatiempos
Tiras cómicas
Cinemanía
Sitios de interés
Sitios Costa Rica
Libertad de prensa
Sitio Libertad prensa y expresión



© 2003. LA NACION S.A. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito de La Nación S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com