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Noticias Opinión:

La abolición del ejército

El papel de don Fernando Lara Bustamante

Fernando Lara Gamboa
Abogado constitucionalista

En referencia al artículo del pasado 3 de noviembre de don Rubén Hernández Valle, si existe la voluntad de exaltar la proscripción del Ejército como institución permanente, y queremos valorar su trascendencia, debemos dar el mérito que corresponde a quienes fueron los responsables.

La abolición del Ejército nace a la vida jurídica por iniciativa de tres diputados constituyentes: Juan Trejos, Ricardo Esquivel y Enrique Montiel, quienes presentaron una moción para incluir en nuestra Constitución Política el artículo 12, que tanto da de que hablar en el mundo.

Autor intelectual y promotor. Este artículo fue copiado íntegramente del artículo 10, existente en el proyecto de constitución política que se presentó a la Constituyente, y cuyo autor intelectual y promotor fue Fernando Lara Bustamante, en aquel entonces un joven abogado miembro del grupo de juristas que redactaron el proyecto.

A don Pepe lo enaltecen infinidad de cosas que hizo por nuestro país, de las cuales se conocen solo algunas; además colaboró con la causa al no oponerse a la abolición constitucional del Ejército –cosa que fue decisiva y que hay que agradecer–. Sin embargo, él no fue el responsable de ese acto.

Muchos confunden el hecho de que don Pepe, mediante decreto, aboliera el “Ejército de Liberación Nacional”, lo cual no era un ejército institucional sino, más bien, un grupo de jóvenes voluntarios que cumplieron sus fines al instaurar en el poder a la Junta de Segunda República. [Al respecto, véase el libro de Óscar Castro Vega, secretario de actas de la Asamblea Constituyente, en su libro Fin de la Segunda República. Figueres y la Constituyente del 49, pág. 321-322].

Implicación divergente. Por esta razón, resulta cierto que don Pepe Figueres fue “el general que abolió su propio ejército”, como dicen las consignas de la juventudes liberacionistas, pero en ese acto no se abolió el Ejército como institución permanente ya que la abolición del “Ejército de Liberación Nacional” no implicó que Costa Rica dejase de tener milicia.

Son muchos los que, en distintas formas y en reiteradas ocasiones, han hecho justicia a la memoria de mi abuelo Fernando Lara Bustamante; personas como don Rodolfo Piza Escalante, don Fernando Guier Esquivel (sobrino del diputado Ricardo Esquivel), don Óscar Castro Vega y don Álvaro Fernández Silva han expresado estas verdades y dan la autoría intelectual de la abolición del Ejército a un jurista que trabajó ejemplarmente por Costa Rica.

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