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Hallazgo del hombre de Neanderthal cumple 150 años Este primo del hombre moderno vivió en Europa y Asia hace 130.000 añosSu extinción hace 30.000 años continúa siendo un enigma Debbie Ponchner y AFP dponchner@nacion.com A primera vista parece un Homo sapiens más, pero una mirada científicamente educada fácilmente encuentra que no lo es. El hueso de la frente que se proyecta por encima de los ojos, la falta de barbilla y las órbitas oculares más grandes que las nuestras delatan que ese cráneo pertenece al hombre de Neanderthal ( Homo neanderthalis), el primo de los humanos cuya extinción sigue siendo un enigma en el 150.° aniversario de su descubrimiento.
En agosto de 1856 -tres años antes de que Charles Darwin publicara El origen de las especies-, dos obreros que extraían cal en una pequeña gruta del valle de Neander, en el oeste de Alemania, encontraron unos extraños huesos. Se los enseñaron a su capataz y él se los enseñó a un profesor de enseñanza media, Johann Karl Fhulrott, gran amante de las ciencias naturales. Ahí empezó el largo camino de unos restos que cambiaron la historia del hombre y a los que este agosto Alemania ha querido rendir homenaje con congresos y exposiciones que, sin embargo, no han dilucidado el fascinante misterio que los envuelve desde su hallazgo. Fuhlrott analizó los huesos junto a Hermann Schaafhausen. Ambos se percataron que eran huesos de tipo humanos muy antiguos, de hace más de 40.000 años, según las investigaciones actuales. En 1857 dieron a conocer su hallazgo, marcando el origen de la paleoantropología.
Sin embargo, en una época en que a duras penas se empezaba a admitir la existencia de animales prehistóricos, la idea de que Dios hubiese creado "a su imagen y semejanza" un hombre tan feo y tan bestia resultaba inaceptable. Por esa razón los sabios alemanes de la época, encabezados por el profesor berlinés Rudolf Virchow, un acérrimo enemigo de la teoría de la evolución, concluyeron que no correspondían a ningún tipo de hombre prehistórico, sino que eran de un "caso patológico". Nueva especie. Fue la Inglaterra evolucionista de Darwin la que en 1863 prestó atención a los restos alemanes, que tras un minucioso análisis fueron bautizados por el profesor irlandés William King como Homo neanderthalensis. Excavaciones en decenas de sitios a lo largo de los siglos XIX y XX han dado con restos de más de 400 adultos y niños Neanderthales. De 1,63 metros de estatura, contextura gruesa, caderas más anchas que las nuestras y caja torácica cónica y más corta, los Neanderthales fueron un grupo homínido que se extendió por Europa y Asia hace unos 130.000 años, hasta desaparecer hace unos 30.000 años. Los análisis de los restos de estos homínidos y los de los primeros Homo sapiens dejan en evidencia que ambas especies convivieron en territorio europeo entre 6.000 y 10.000 años. El Homo sapiens surgió hace 100.000 a 200.000 años en África, pero cruzó hacia Europa hace unos 35.000 años, donde convivió durante un muy corto período con los Neanderthales. En algún momento se especuló que el Neanderthal podía ser un antecesor del hombre moderno, mientras otros han dicho que se cruzó con los primeros Homo sapiens (el hombre de Cro-Magnons); aunque la ciencia lo desmiente. Análisis de ADN mitocondrial, un material genético que se hereda de madre a hijo a través de las generaciones sin casi ninguna variación, ha demostrado que no existe un rastro de cruce entre ambas especies. Por su parte, el análisis genético de una muela de un niño Neanderthal que vivió hace unos 100.000 años, mucho tiempo antes de que ambas especies se juntaran en Europa, concluyó que las diferencias entre ambos grupos son tan grandes que es imposible que el Neanderthal sea un antecesor del hombre moderno; tan solo es un primo. Lo que continúa siendo una incógnita a 150 años de su descubrimiento es la razón de la extinción de los Neanderthales, aunque existen varias hipótesis. Algunos señalan que la nariz ancha y baja estatura del hombre Neanderthal le permitían sobrevivir en las bajas temperaturas de una era de hielo. Sin embargo, al tornarse más caliente el planeta, con el fin de la helada, este grupo sucumbió. Otros sugieren que se dio un enfrentamiento entre el hombre moderno y el Neanderthal. y finalmente nuestros antecesores ganaron la batalla.
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