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Exfiscal ocultó durante nueve días homicidio de Maureen Zulay Rojas se opuso a que Burgos fuera indagado por crimen de su esposaDijo que abogada reconoció que sabía del crimen hasta que testigo la mencionó Rónald Moya rmoya@nacion.com La entonces fiscal Zulay Rojas ocultó ante el Ministerio Público y sus compañeros policías, durante nueve días, que el defensor público, Luis Fernando Burgos, le había confesado el homicidio de su esposa, Maureen Hidalgo. Así lo declaró ayer el fiscal general, Francisco Dall’Anese, ante los jueces que la juzgan a ella por encubrimiento del caso y a Burgos por la muerte de su pareja. Dall’Anese precisó que Burgos le contó el caso a Rojas el martes 11 de julio del 2006, en la noche, pero ella se mantuvo en silencio hasta el jueves 20 cuando aceptó ante la fiscal Lilliam Gómez que ya conocía del asunto. El fiscal general descartó que Rojas hubiese callado por miedo a Burgos, como alegó ante la fiscal Gómez. “Ella era una fiscal valiente; no podía tener miedo porque sabía que el Ministerio Público le daría protección; esa justificación no es cierta; una vez la escuché hasta regañar a Burgos”, expresó Dall’Anese . “Como una piedra”. Según Dall’Anese, el jueves 13 de julio, a eso de las 10 de la noche, cuando él dormía, recibió una llamada anónima que le indicó que Burgos había matado a su esposa. “Era una voz conocida pero no la identifiqué”, dijo el fiscal. Luego supo que se trataba de la jueza Elizabeth Tossi. Dall’Anese contó que mandó a traer a la casa a Zulay Rojas sin sospechar que ella supiera algo. Ella laboraba en la Unidad de Apoyo encargada de descifrar casos complejos como el homicidio de la periodista Ivannia Mora. Según el testigo, cuando estuvieron en la Oficina de Homicidios del OIJ y él informó que una fuente le había dicho que Burgos mató a su mujer, Rojas se mantuvo en silencio “como una piedra”. En ese momento, Burgos denunciaba en una oficina adjunta la desaparición de Maureen Hidalgo. Incluso, cuando el equipo de investigación planteó interrogar a Burgos como sospechoso del homicidio, Rojas se opuso pues prefería que se le recibiera a él la denuncia por la desaparición de su mujer. Relación idílica. Esa noche del 13 de julio y parte de la madrugada del 14, Burgos declaró en una oficina en el sexto piso del edificio del OIJ, en San José. Según Dall’Anese, Rojas le dijo que no quería que Burgos la viera y que prefería no estar presente, lo que él aceptó sin sospechar de ella. “Lo que declaró Burgos fue una telenovela; contó que vivía con Maureen una fábula, una fantasía, una relación idílica y mágica”, declaró el fiscal general. Incluso, dijo que su pareja de seguro había sido secuestrada y dio nombres de al menos tres personas que podrían haberlo hecho. Citó, entre ellas, a un defensor público y una funcionaria de la Inspección Judicial, exnovia suya. Explicó que el jueves 20 de julio, cuatro días después del hallazgo del cuerpo de Maureen, la fiscalía recibió la declaración del testigo estadounidense, Anthony Calderón. Este testigo señaló que Burgos le había pedido ayuda el miércoles 12 de julio para botar el cadáver que tenía en la sala de su casa y que para convencerlo le dijo que la fiscal Zulay Rojas le dio consejos para no dejar rastros. Por tal motivo, dijo Dall’Anese, le preguntó a Rojas si sabía algo del crimen y ella lo negó y más bien se molestó con él. Dall’Anese adujo que debido a que el testimonio de Calderón involucraba a la fiscal, encargó a la fiscal adjunta, Lilliam Gómez, para tomarle declaración a Rojas. Según el testigo, cuando la diligencia terminó, Gómez lo llamó y le dijo: “Don Francisco, la situación es peor, ella sabía que Burgos había matado a su esposa desde el martes, pero me dijo que no se lo quería decir a usted porque sentía mucho miedo de Burgos”. “Le dije a Zulay que yo no creía que tuviera razón; ¿por qué le va a tener miedo a Burgos?; en este trabajo no se puede ser cobarde; usted no se puede escudar en eso”, declaró el fiscal.
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