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TLC y globalización Carlos Viales Boniche viales@racsa.co.cr Actualmente existen muchos grupos globalifóbicos, a quienes, por diferentes intereses, desagrada la integración económica entre los países desarrollados. Parece que su objetivo es evitar el comercio y la inversión con los países en desarrollo. Aunque nadie pueda afirmar que el solo acceso al libre comercio y la inversión bastan para alcanzar un desarrollo sostenido y superar la pobreza, la evidencia histórica del siglo pasado muestra claramente que una nación pobre ha superado significativamente la pobreza, y lo ha hecho participando de la globalización. Gracias a la liberalización comercial, la especialización se traduce en mayor productividad y un nivel de vida y de crecimiento más elevado. Al mismo tiempo, el comercio libre se traduce en un aumento de la competencia exterior. Sin él, las compañías locales pueden gozar de posiciones monopolísticas que les permiten mantener los precios por encima de sus costos. La liberalización comercial debilita ese poder de mercado, aumenta la eficiencia de las empresas y también los ingresos disponibles de los consumidores. Por otra parte, el libre comercio supone que el mercado es mundial. Con la inversión extranjera directa (IED) logramos actividad productiva y desarrollo económico. Su relevancia es doble: supone una aportación de capital a un país con escasez de él, e introduce una serie de ventajas cualitativas que se traducen en una mejora del potencial productivo del país. La IED aumenta la competencia en el mercado interno, lo que supone un aumento de eficiencia. Conclusiones.
Si vamos a África, podremos ver que sus gentes se hunden cada vez más en la miseria y en la degradación de la vida económica, social y política. Allí nadie invierte y lo único para lo que sirve África a Occidente es para el negocio de las armas y para cobrar deudas. Son países excluidos de los beneficios de la globalización. Empleo. En cuanto al trabajo, se van a crear nuevas empresas que crearán empleo según la capacidad y rendimiento de las personas. Para esto, las compañías formarán a su gente; la capacitación tiene un papel muy importante. Nunca se ha preocupado la empresa tanto como ahora de los recursos humanos. La globalización implica adaptarse a nuevos criterios de división del trabajo. Además, la integración económica tiende a mejorar el ambiente, no a empeorarlo, en virtud de que el libre comercio promueve la preservación y restauración del medio. La OCDE, que agrupa a los países más ricos del planeta, ha elaborado un estudio en el que se pronostica la llegada de una onda larga de crecimiento económico (al-rededor del 3% anual como media) que durará hasta el 2020. Los analistas opinan que ese crecimiento afectará, aunque en distinto grado, a todas las zonas del mundo, con lo que los desequilibrios serían menores. No entiendo cuál es el temor que prolifera.
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