 Envíado de las Naciones Unidas a Kosovo Martti Ahtisaari
(AFP)
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PRISTINA, Serbia (AFP) -
El enviado especial de la ONU Martti Ahtisaari planteó el viernes un Kosovo con autogobierno, una propuesta que fue interpretada como el camino hacia la independencia de esta provincia, por lo que fue rehusada por los serbios y aplaudida por los kosovares albaneses
Ahtisaari presentó primeramente su plan en Belgrado y después viajó a Pristina para exponerlo a los kosovares.
"Kosovo será una sociedad multiétnica que se autogobernará de forma democrática", con derechos y garantías para la minoría serbia, según la propuesta del finlandés.
Tanto los líderes serbios como los kosovares albaneses interpretaron que este plan puede llevar a una forma de independencia para Kosovo.
"El plan Ahtisaari abre la posibilidad de un Kosovo independiente: ni Serbia ni yo mismo, en calidad de presidente, aceptaremos jamás la independencia de Kosovo", aseveró el dirigente serbio, Boris Tadic, visto como un reformador proeuropeo.
El primer ministro saliente serbio, Vojislav Kostunica, estimó asimismo que "el mandato de Ahtisaari era ocuparse del estatuto de la provincia de Kosovo y está claro que se ha sobrepasado de su mandato. Su propuesta viola la Carta de la ONU y los principios del derecho internacional", lo que "significa que es ilegítima".
En cambio, para el presidente kosovar, Fatmir Sejdiu, el proyecto del representante de las Naciones Unidas "llevará a un Estado independiente de Kosovo".
Sin embargo, Ahtisaari tuvo especial cuidado en no utilizar el término "independencia" para no irritar a Belgrado y allanar el camino hacia nuevas negociaciones entre serbios y kosovares albaneses.
"Tenemos la intención de invitar a las partes a nuevas consultas. Es importante alcanzar un compromiso y no será hasta después (de éste) que concluiré mi propuesta para el Consejo de Seguridad" de la ONU, señaló.
Así, su propuesta contiene varios puntos clave que, para ser puestos en marcha, necesitan un acuerdo previo entre Belgrado y Pristina.
Por un lado, plantea que Kosovo obtenga los símbolos de un Estado, en particular una Constitución, un himno y una bandera; por otro, acepta acordar una gran autonomía a alrededor de los 100.000 serbios que permanecen en Kosovo tras el conflicto de 1998-1999.
Las nuevas consultas que propone Ahtisaari tendrán lugar los próximos 12 y 13 de febrero en Viena, precisó el representante de la Unión Europea para la provincia, Leopold Maurer.
Pero el enviado de la ONU no ocultó su pesimismo ante la posibilidad de alcanzar un acuerdo.
"No soy muy optimista. La posición de ambas partes está muy clara", confió durante una rueda de prensa en Pristina.
La situación es aún más complicada porque Serbia debe formar un nuevo gobierno después de unas elecciones legislativas que no dieron una clara mayoría.
El presidente Tadic señaló, sin embargo, que las "soluciones propuestas" por el mediador de la ONU serán "examinadas con atención", lo que sugiere que no cierra definitivamente la puerta a las negociaciones.
Estados Unidos saludó por su parte el plan de Ahtisaari al calificarlo de "justo y equilibrado".
Kosovo está administrado por la ONU desde 1999, tras los bombardeos de la OTAN sobre Belgrado para poner fin a la ofensiva militar del régimen del serbio Slobodan Milosevic contra la guerrilla separatista albanesa, que fue tachada de "limpieza étnica" por la comunidad internacional.
Según el proyecto de Ahtisaari, la provincia permanecerá durante un tiempo indeterminado bajo la tutela de una misión dirigida por la Unión Europea, que estará encargada de asistir a las autoridades locales en la puesta en marcha de un Estado de derecho.
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