 Entoierro de diputado anti-sirio asesinado en Beirut
(AFP)
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BEIRUT (AFP) -
Líbano sepultó este jueves al diputado antisirio Walid Eido y a su hijo mayor, Jaled, muertos el miércoles junto a otras ocho personas en un atentado con coche bomba en Beirut, del que la mayoría parlamentaria acusa a Siria.
Walid Eido, conocido por su hablar franco contra Siria, era diputado sunita de Beirut y miembro del partido Corriente del Futuro, dirigido por Saad Hariri, jefe de la mayoría parlamentaria, cuyo padre, el ex primer ministro Rafic Hariri, también fue asesinado en febrero de 2005 en un espectacular atentado en el centro de Beirut.
Cerca del mediodía el cortejo fúnebre partió del hospital de la Universidad Americana (AUH) en Beirut, donde el cadáver de Walid Eido, de 65 años, el de su hijo Jaled y el de uno de sus dos guardaespaldas fueron trasladados el miércoles de noche.
Unas mil personas se congregaron frente al hospital, entre ellas personalidades de la mayoría antisiria encabezadas por Saad Hariri y el líder druso Walid Jumblatt para acompañar los féretros de Walid Eido y su hijo, envueltos en la bandera libanesa.
Un vehículo fúnebre encabezaba el cortejo difundiendo versículos del Corán por altavoces.
La movilización popular en el recorrido del cortejo hasta la mezquita de los mártires, al sur de la capital, era escasa.
La mayoría de las tiendas estaban cerradas en medio del gran despliegue de la policía y el ejército.
En otros barrios de mayoría sunita los jóvenes llevaban retratos de Walid y Jaled Eido, víctimas del atentado más mortífero desde el perpetrado contra Rafic Hariri y a otras 22 personas. "Los amamos", leían los carteles.
Cerca de la mezquita un centenar de jóvenes recorrían las calles en motos, enarbolando banderas de la Corriente del Futuro.
Walid Eido es el tercer diputado de la mayoría antisiria que es asesinado desde las últimas elecciones legislativas en mayo y junio de 2005. El gobierno del primer ministro Fuad Siniora, apoyado por Occidente, es el resultado de esta mayoría.
En el discurso durante el funeral de Eido, Saad Hariri prometió que "los criminales serán llevados, bajo el peso de la humillación, a prisión" y el miércoles pidió a los países árabes "boicotear el régimen terrorista" de Siria.
El religioso sunita Mohammad Rachid Qabbani afirmó por su parte que Eido fue asesinado por las "mismas manos" que mataron a Rafic Hariri, cuya muerte se imputa al régimen de Damasco.
Este último, por su parte, condenó el jueves el "atentado criminal" contra el diputado, así como "todo acto que tenga por objetivo afectar a la seguridad y estabilidad en Líbano".
"Quienes se aprovechan de los crímenes perpetrados (en Líbano) contra personalidades en desacuerdo con Siria, para acusar (a este país), ejecutan con socios ocultos un complot contra Líbano y Siria", indicó el ministerio sirio de Relaciones Exteriores en un comunicado.
El jueves fue declarado "jornada de duelo nacional" por el gobierno libanés. Las instituciones del Estado, los bancos, las escuelas y universidades estaban cerradas este jueves y las calles de la capital de veían desiertas.
La desaparición de Walid Eido reduce la mayoría a 68 diputados, en una cámara que cuenta ahora con 126 miembros en lugar de 128.
En el norte del Líbano tiros esporádicos de armas livianas se escuchaban el jueves alrededor del campo palestino de Nahr al Bared, donde está atrincherados los extremistas del movimiento islamista Fatah al Islam, sitiados por el ejército desde el 20 de mayo.
Las autoridades libanesas y el ejército exigen la rendición de los islamistas.
Desde que comenzaron los enfrentamientos entre el ejército y Fatah al Islam han muerto 130 personas en total, entre las cuales 63 militares y 50 islamistas.
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