Costa Rica, Martes 8 de julio de 2008

/OPINIÓN

Estadísticas Resultados Posiciones Calendario Jugadores
Nacion.com

Fernando Zamora C. | fzamora@abogados.or.cr

Los dogmáticos de la evolución

 La teoría de la evolución no es una verdad incuestionable xxxxxxxxx

Abogado

Con el título, “La peligrosa idea de Darwin” , se publicó en Página Quince de La Nación (01/julio/08) una apología en el que el abogado Cristian Hess promueve la idea de que entidades públicas como el MEP, conmemoren la teoría de la evolución.

Lo que sí parece peligroso, no son las ideas de Darwin, sino las creencias de quienes dan por sentado que la evolución es una ley científica y no una mera hipótesis, cada día más cuestionada por la comunidad de ciencia, a la luz de sus últimos descubrimientos. Paso brevemente a enunciar solo algunos ejemplos. Darwin afirmó: “Si pudiera demostrarse que existió algún órgano complejo que tal vez no pudo formarse por modificaciones ligeras, sucesivas y numerosas, mi teoría se vendría abajo por completo.”

Esto es precisamente lo que acaba de suceder con los últimos descubrimientos de la bioquímica, que han venido indefectiblemente a demostrar que existe lo que denominan: “órganos irreductiblemente complejos”.

Órganos complejos. Así se define a los órganos y funciones fisiológicas compuestas por piezas o etapas que necesariamente interactúan y dependen entre sí para poder realizar su función. Si se elimina una sola de estas piezas o etapas, el sistema es absolutamente inexistente. El problema en que ahora están los darwinistas es que los científicos hoy han hallado órganos y sistemas así, que no pudieron haberse producido por evolución. ¿Por qué? Por que cualquier órgano o sistema precursor, que hubiese carecido de una de esas piezas o etapas, sería absolutamente ineficaz e inviable.

Cualquier sistema biológico que requiera varias partes armónicas para funcionar implica que sus órganos necesariamente tuvieron que originarse como unidades integradas. Ejemplo de esto es el ojo, además por cierto, increíblemente complejo. Ante estos descubrimientos, y partiendo de la anterior sentencia de Darwin, concluimos que si hoy viviera, es probable que fuese un crítico, -o habría abandonado ya-, su teoría que, -con tanto entusiasmo-, el Señor Hess nos invita a celebrar en los colegios. Veamos más ejemplos.

Los genes Hox. Otro de tantos nuevos hallazgos es la molécula de ADN. Esta posee la misma estructura de un lenguaje, y está perfectamente diseñada para transmitir información y dar órdenes precisas desde el núcleo de las células vivas. Sigamos. Otra desagradable sorpresa que se han llevado últimamente los darwinistas, -la mayor de la biología en cien años-, son los genes Hox. Resulta que está demostrado que estos genes no se han gestado de lo simple a lo complejo, ni por ningún mecanismo asociado a la idea darwiniana, ni se han producido por macromutaciones, ni por equilibrio puntuado.

Existen desde los orígenes terrestres. Esto contradice la tesis evolucionista, para la cual es necesario que existan profundas diferencias entre seres alejados entre sí en la supuesta escala evolutiva, dado que cientos de millones de años de mutación deben impedir, por ejemplo, que genes de mosca y hombre siquiera se parezcan. Sin embargo, los genes Hox destruyeron esta tesis darwiniana, que es incapaz de explicar el misterio del genoma de las especies vivas.

Aclaro, no estoy refiriéndome en este artículo a las moderadas variaciones ni a la mutación de genes o cromosomas, evidentes desviaciones horizontales que tienen los seres vivos en un mecanismo de adaptación, como las razas de los perros, los pinzones de Darwin, maíz o rosas de distintos colores, las variedades de especies, o las modificaciones genéticas provocadas para obtener mejores rendimientos de ellas. A lo que me refiero, es a los enormes saltos evolutivos que la bioquímica moderna ya desacreditó absolutamente.

No es incuestionable.

Me refiero, también, al error de dar por hecho incuestionable que las especies fósiles pertenecientes a géneros como el australopiteco o el parántropo sean presentados como un probado eslabón ancestral de la humanidad, cuando eminentes científicos ya han afirmado que ejemplares como esos corresponden a animales muy similares a primates equiparables al orangután o al gorila africano.

Así puedo seguir con más ilustraciones que no detallo: la homología, la paleontología, la probada existencia de la explosión cámbrica, que es la repentina aparición, en el registro fósil, de vida compleja sin evidencia de ancestros. En fin, no pretendo argumentar en detalle las recientes razones científicas que están desacreditando la teoría de la evolución como una verdad absoluta. Esa es labor de los científicos.

Lo que ciertamente sí es mi objetivo, es combatir la pretensión de hacer creer que la evolución es una verdad incuestionable. Lo que sucede es que generalmente, -y sé que no es el caso del respetable colega Hess-, detrás de esa pretensión se esconde una oculta intención de ganar crédito intelectual desautorizando como desinformados a los que sostenemos que la ciencia puede respaldar la idea de que la naturaleza refleja un diseño, el cual susurra la misteriosa e inescrutable intervención de un Ser creador.

ARCHIVO COLUMNISTAS
EN VELA   EN GUARDIA
JULIO RODRÍGUEZ JORGE GUARDIA
LETRAS DE CAMBIO    OJO CRÍTICO
LUIS MESALLES RODOLFO CERDAS
ENFOQUE    POLÍGONO
JORGE
VARGAS
FERNANDO DURÁN
TAL CUAL
ALEJANDRO URBINA
SERVICIOS En tu Celular En tu PDA Fax Horóscopo Cartelera de cine
QUIENES SOMOS | GRUPO DE DIARIOS DE AMÉRICA | ESTADOS FINANCIEROS | ANÚNCIESE | TARIFARIO | TRABAJE EN LA NACIÓN
© 2008. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com
Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 2247-4747. Servicio al cliente: (506) 2247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 2247-5022. CONTÁCTENOS