Costa Rica, Martes 17 de junio de 2008

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Investigación de la Universidad Nacional y National Geographic Society

Peleas violentas dejan ciegos a los cocodrilos del río Tárcoles

 Decenas de machos tienen un ojo blanco, normalmente el izquierdo

 Hay una sola hembra por cada dos machos y esto hace que se enfrenten

Alejandra Vargas M. | alevargas@nacion.com

Los cocodrilos del río Tárcoles se están quedando ciegos y no es culpa de ninguna enfermedad, de un tóxico en el agua ni de un mal genético, como alguna vez se pensó.

Al menos cuatro de cada 15 cocodrilos machos están perdiendo actualmente la vista en uno o sus dos ojos como consecuencia de violentas peleas donde dos machos o más se muerden la cabeza y la cola –con su afilados dientes– con el objetivo de cortejar a una misma hembra para aparearse con ella.

Durante estas peleas, los animales se chocan y se muerden agresivamente hasta que alguno se retira y huye o muere. Como consecuencia de los golpes en las concavidades que protegen los ojos, quedan ciegos o tuertos. Por fuera, el ojo solo queda blancuzco pero por dentro está el verdadero daño: la pupila se revienta y luego el ojo se pudre por dentro, especialmente el ojo izquierdo.

Así lo reveló a La Nación Juan Bolaños, científico de la Universidad Nacional y miembro de la Asociación de Especialistas en Cocodrilos de Costa Rica. La investigación se realizó en el país con el apoyo de National Geographic Society.

En el estudio participó el toxicólogo Thomas Rainwater, quien recolectó muestras del agua del Tárcoles, y Nick Millichamp, veterinario que examinó los ojos. Con ellos trabajó el herpetólogo Brady Barr –quien se ha dedicado al estudio de los reptiles, especializado en cocodrilos durante más de 15 años– y la bióloga costarricense Luz Denia Barrantes.

Equilibrio. Según Bolaños, en la naturaleza todo tiene un punto de equilibrio y cuando este se rompe comienzan los problemas. “Se considera como natural que en una población de cocodrilos los machos reproductores se enfrenten entre sí por una hembra. Esto ocurre en todo el mundo y en otros sitios con muchas otras especies”, explicó.

“Sin embargo, aquí, en el río Tárcoles, las peleas son muy violentas y frecuentes, tanto que ya ha afectado casi a toda la población de estos animales”, agregó Bolaños.

Los científicos iniciaron esta investigación en el 2004. Realizaron captura de animales para medir su tamaño y la salud de su hábitat.

Razones. Los científicos aseguran que hay unos 150 cocodrilos en el Tárcoles y que solo 40 de ellos están en etapa reproductiva. Son estos animales –de unos tres metros de largo– los que se ven afectados por la ceguera como producto de los enfrentamientos. “Para comprender el por qué de un cortejo tan violento hay varios argumentos posibles”, puntualizó Bolaños.

Primero, se considera que los cocodrilos se están quedando ciegos por un claro desbalance en la cantidad de hembras y machos en el Tárcoles. Se estima que una población de cocodrilos es saludable si hay al menos dos hembras disponibles por cada macho, pero en el Tárcoles esta proporción ‘saludable’ está completamente invertida ya que hay solo una hembra por cada dos cocodrilos machos.

Evidentemente, esta escasez fomenta la rivalidad animal cada vez que es época de apareamiento, de diciembre a abril. La época seca es idónea para reproducirse porque es cuando el nivel del agua baja y deja al descubierto zonas arenosas para aparearse.

Como segundo elemento que contribuye a que se produzcan los enfrentamientos está la pérdida del hábitat natural de estos animales.

Aunque el río Tárcoles es un buen albergue para ellos, en los últimos años la erosión de las riberas y la filtración de tóxicos han hecho que esta especie –que antes estaba distribuida a lo largo de todo el cauce– ahora solo ocupe un espacio muy pequeño –el menos contaminado–, donde conviven todos los individuos.

Así, como los cocodrilos viven ahora más juntos que antes la rivalidad entre ellos se hace ahora más evidente a través de demostraciones de fuerza y bravura.

Finalmente, como tercera razón destaca el cambio climático. Esta es una valoración que apenas se está estudiando. Lo que sucede es que la temperatura en el nido determina el sexo de la cría.

Así, cuando la temperatura alcanza los 29,4 grados Celsius, de los huevos solo logran nacer cocodrilos machos, con lo que se perpetúa el desequilibrio de la población y se fomentan los ataques.

“Es difícil de entender por qué le ocurre algo así a los cocodrilos. Yo creo que podría ser por selección natural. La naturaleza necesita recuperar su equilibrio (hay demasiados cocodrilos machos) y va a hacer lo necesario para que así sea”, recalcó Bolaños.

A un cocodrilo ciego definitivamente se le dificulta defenderse y atrapar a sus presas para alimentarse, agregó el investigador.

“En el futuro, podríamos continuar esta investigación en otras latitudes del país”, dijo. Hemos visto animales ciegos también en sitios como Cañas y el Térraba”.

No se descarta tampoco un estudio genético posterior, aunque ya se tenga muy claro que no es algo hereditario. “No es genético porque todos los cocodrilos ciegos detectados son machos en edad reproductiva. Si fuera algo genético podríamos detectar indicios del padecimiento en cocodrilos hembras y también en cocodrilos más jóvenes de tallas menores. Eso no ha ocurrido. Tampoco es algo que detectamos en cualquier momento del año, sino solo en los períodos reproductivos”, concluyó Bolaños.

FOTOS

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Los cocodrilos son depredadores que llevan en la Tierra más de 200 millones de años.

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Los científicos Juan Bolaños, Brady Barr, Laura Parros y Scott McMurry (orden usual) participaron de las investigaciones en Tárcoles. Archivo

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Evidencia en alta definición

Reptiles ticos en la televisión

El pasado 10 de junio, a las 7 p. m., National Geographic Channel difundió un programa especial llamado Encuentros peligrosos en el que describió cómo el cortejo entre cocodrilos del Tárcoles se está tornando sangriento y provocándoles ceguera.

El documental fue liderado por el herpetólogo Brady Barr, un intrépido científico dedicado al estudio de los reptiles, que ha recorrido cientos de pantanos infestados de insectos y ríos estudiando los cocodrilos. Barr es el único investigador que ha capturado y estudiado 23 especies de cocodrilos salvajes.

National Geographic Channel confirmó que este programa será retransmitido en esta temporada, pero no precisó cuándo.

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