LN OPINIÓN

Costa Rica, Lunes 27 de octubre de 2008

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Franz Vega | franzvega@gmail.com

El dilema de la (in)seguridad ciudadana

 La salida no está en el Derecho, y menos aún, en el Derecho Penal

Médico y Abogado

Si los delincuentes no dejan de ser ciudadanos por el hecho de ser delincuentes, y los ciudadanos pueden llegar a ser delincuentes por el hecho de ser ciudadanos, ergo, el dilema es: ¿cómo hacer para convivir , bajo un mismo sistema jurídico de garantías constitucionales, tanto ciudadanos delincuentes en acto como en potencia, sin que estos perciban que tienen menos garantías que aquellos, y sin que el ciudadano delincuente en acto se burle y se aproveche de un sistema jurídico que está pensado para defender las garantías, tanto de unos como de otros?

Las posibilidades. Ante el dilema solo visualizo dos opciones:

k O, el sistema flexibiliza las garantías constitucionales (con el riesgo que se rompan) y dividimos el Derecho en dos, uno para el “ciudadano (delincuente en potencia)” y otro para el “enemigo” (delincuente en acto).

k O se mantienen incólumes las garantías y convivimos en un Estado democrático de derecho, asegurando las garantías de todos los ciudadanos por igual.

Consecuencias. Si elegimos la primera opción, cuando el ciudadano delincuente en potencia pase a ser ciudadano delincuente en acto, indefectiblemente será juzgado sobre la base de unas garantías constitucionales diferentes de la que gozaba cuando era ciudadano delincuente en potencia.

Si elegimos la segunda, cuando el ciudadano delincuente en potencia pase a serlo en acto, entonces será juzgado por la misma escala de garantías constitucionales que gozaba cuando fue ciudadano delincuente en potencia.

Ergo, la opción para que me juzguen con la misma escala jurídica en todo caso me brinda igual seguridad y garantías, como delincuente en acto, que como delincuente en potencia, pues podría darse el caso que se me acuse de ser un ciudadano delincuente en acto, cuando tan solo lo soy en potencia. Esto genera la falsa percepción de que tiene mayores garantías el ciudadano delincuente en acto que el ciudadano delincuente en potencia.

La solución. La salida la tenemos frente a nuestros ojos. Sin embargo, continuamos buscándola donde no la hallaremos: en el Derecho y menos aún, en el Derecho Penal. La solución al dilema está en la sociedad misma, que debe poner en marcha los mecanismos que eviten que cada vez más ciudadanos delincuentes en potencia pasen a ser ciudadanos delincuentes en acto, y no será, precisamente, a través de más y más cárcel, que esto se logrará.

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