LN OPINIÓN

Costa Rica, Lunes 27 de octubre de 2008

/OPINIÓN

EDITORIAL

Pérdidas del Banco Central

 Ha sido un gran logro reducir a un mínimo histórico las pérdidas operativas

 Dado el cambio desfavorable en las circunstancias económicas actuales, hay que agregar una nota de cautela

Banco Central terminará 2008 con el menor déficit en 25 años, dice el titular de La Nación del pasado martes. Nuestro reconocimiento a la entidad y, en particular, a su presidente ejecutivo, Francisco de Paula Gutiérrez, por tan relevante noticia. Disminuir a un mínimo histórico las pérdidas operativas cuya fuente de financiación tiene un potencial inflacionario es un gran logro. Como consecuencia, la emisión monetaria será menor, y mayores las posibilidades de reducir la tasa de crecimiento del índice de precios al consumidor (IPC). Sin embargo, es necesario agregar una nota de cautela a la noticia: las circunstancias que favorecieron la reducción del déficit han cambiado y la situación en el futuro se podría deteriorar. Además, hay que valorar las causas de las pérdidas con miras a controlarlas permanentemente mediante un proyecto de ley, si fuera necesario.

El déficit operativo del Banco Central en los primeros siete meses del año representó solamente un 0,2% del producto interno bruto (PIB). En el 2005 fue un 1,5% del PIB (anualizado). Varios factores coyunturales incidieron en esa reducción. La marcada disminución de las tasas de interés observada a finales del año pasado y principios del 2008 incidió favorablemente en la disminución de gastos, y la reestructuración de pasivos de la entidad se reflejó en mejores términos y condiciones de la deuda acumulada y, por ende, en el pago de intereses.

Por el lado de los ingresos, la mayor cantidad de activos rentables –como las reservas monetarias internacionales– le generaron mayores ingresos mensuales comparados con los activos registrados en períodos anteriores. A esos mayores ingresos se suman los provenientes del aumento del canon por la participación de las entidades autorizadas en el mercado cambiario y el aporte extraordinario del Estado con ¢85.000 millones girados por el Ministerio de Hacienda. La conjunción favorable de mayores ingresos y menores egresos le permitió reducir el déficit en esta parte del año. Según estimación del Central, el déficit acumulado al final de año podría ubicarse en un 0,5% del PIB. La pregunta, sin embargo, es si podrá sostenerse esa cifra porcentual para el próximo año, en vista del cambio de circunstancias ocurridas desde mayo de este año.

Las perspectivas económicas para el ejercicio fiscal del 2009 se ven mucho menos halagüeñas. En primer lugar, las tasas de interés que prevalecen actualmente en el mercado financiero y, en particular, las que paga el Banco Central por sus distintas formas de captación, han subido enormemente desde mayo a la fecha. La tasa básica pasiva por depósitos a plazos no superiores a 240 días subieron del 4,5% en mayo pasado al 10,75% a la fecha, lo cual implica un alza superior al 100%.

En el futuro, dadas la situación de alta inflación interna y el efecto de la crisis financiera internacional, no se puede descartar que las tasas se deban ajustar un poco más, encareciendo los gastos que por ese concepto realiza el Banco Central. Además, los activos rentables de la institución, principalmente depósitos en moneda extranjera en entidades de primer orden, han disminuido como consecuencia de la recurrente intervención del Banco Central en el mercado de divisas. De mayo a la fecha el Banco ha perdido más de $1.250 millones, lo que afecta el monto de sus ingresos por concepto de intereses devengados en el exterior. Y ambos rubros se habrán de reflejar en el déficit de la institución durante el próximo año.

Es importante señalar que las pérdidas del porcentaje del PIB han caído por efecto de la misma inflación. En los dos últimos años la inflación ha sido mucho más elevada y, sin embargo, las pérdidas del Banco Central fueron menores pues la mayor inflación hizo que el PIB nominal creciera nominalmente y las pérdidas representaran un porcentaje relativamente menor. El Banco Central no absorbió mediante venta de títulos toda la expansión monetaria asociada con la adquisición de reservas y pudo disminuir sus pérdidas. Pero “licuar” las pérdidas –como se dice en la jerga de los economistas– para reducirlas en términos reales no es una buena práctica financiera.

A largo plazo, las pérdidas deberían reducirse en respuesta a cambios estructurales de carácter permanente y por meras circunstancias coyunturales de difícil repetición. El Banco Central debería poner atención a la reducción de sus activos en dólares (reservas monetarias internacionales) pues, si bien todavía son suficientes para financiar el equivalente a 3 meses de importaciones, no deberían llegar a niveles muy bajos que amenacen no solo sus ingresos ordinarios sino la estabilidad.

Por otra parte, debe el Banco examinar las razones por las que se ha visto forzado a emitir y afectar sus pérdidas al absorber el exceso de liquidez. El Banco ha aumentado la liquidez no solo por las garantías cambiarias otorgadas en los años 80 a diversos sectores que le fueron impuestas por una ley, sino por la reducción voluntaria de encajes que lo obligaron a esterilizar la liquidez generada y, también, por su intervención en el Banco Anglo en 1995 y, más recientemente, por la gran absorción de divisas, dada su política cambiaria.

En otras palabras, muchas de las pérdidas se han ocasionado por acciones propias del Banco Central y, para evitarlas, se deben definir claramente sus objetivos fundamentales. Y ese debe ser uno de los factores a tomar en consideración en un eventual proyecto de traslado de las pérdidas del Banco Central al Estado, como el que hemos defendido en el pasado.

En resumen, celebramos la reducción porcentual de las pérdidas operativas del Banco Central, pero advertimos que más adelante se podrían deteriorar por efecto del cambio de circunstancias. Y, con miras a disminuir la inflación en el futuro, se deben examinar todas las causas que les dieron origen para evitar que se presenten de nuevo .

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