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Costa Rica, Domingo 9 de agosto de 2009

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EDITORIAL

Pensiones en peligro

 Todo costarricense menor de 52 años tiene razones para dudar de su jubilación a los 65

 Mientras espera un nuevo estudio, la Caja debe ensayar sus primeras explicaciones

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Todo costarricense menor de 52 años tiene razones para dudar de su jubilación a los 65, ahora que la Superintendencia General de Pensiones (Supen) recibió el resultado de un estudio del Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), contratado con la firma mexicana Nathal Actuarios y Consultores.

Si las conclusiones de la empresa mexicana son ciertas, el escenario descrito en el párrafo anterior podría más bien resultar optimista, pues la debilidad financiera del régimen probablemente repercuta, también, sobre las pensiones de quienes a la fecha cuentan más de 52 años. El IVM, según los expertos de Nathal, será deficitario a partir del 2015 y habrá agotado sus reservas en el 2023.

En otras palabras, a partir del 2015 los ingresos del fondo administrado por la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) serán insuficientes para pagar las pensiones y la institución se verá obligada a echar mano de los recursos ahorrados hasta ese momento. En ocho años, los ahorros producto de la relación favorable entre ingresos y egresos durante los períodos precedentes, estarán agotados, y el país encarará la madre de todas las crisis sociales.

Para entonces, las bajas tasas de natalidad y la prolongación de la expectativa de vida habrán causado un significativo envejecimiento de la población, desmejorado la proporción entre trabajadores activos y pensionados. En sus inicios, el IVM se financiaba con aportes de 14 trabajadores activos por cada pensionado. Hoy, la proporción cayó a la mitad y se estima que en el 2030 sea de 3,5 activos por cada jubilado.

Para hacer frente a las pensiones, dicen los expertos de Nathal, los ingresos del régimen deben pasar del 7,5 por ciento de los salarios al 16,79 por ciento, un aumento astronómico cuya adopción es imposible sin afectar la productividad y competitividad del país en el concierto internacional. La salida está en la búsqueda de nuevas fuentes de ingresos, entre ellas el combate de la evasión y la afiliación de trabajadores independientes, pero también la fiel aplicación de la Ley de Protección al Trabajador, en cuanto al aporte de las empresas estatales. Menos deseable es la reducción de las pensiones y el pago de beneficios a cargo del Presupuesto Nacional, con graves consecuencias para el equilibrio de las finanzas públicas.

La CCSS disputa las conclusiones de Nathal y ofrece gestionar la confección de un nuevo estudio a cargo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) . Según la entidad aseguradora, los valores de la escala salarial utilizada por los mexicanos no responden a la realidad del país, porque subvaloran los salarios promedio y sobrevaloran las prestaciones. Ojalá sea cierto y que el estudio de la OIT se ejecute sin dilaciones.

Sin embargo, las conclusiones de Nathal –cuya idoneidad está acreditada por el hecho mismo de que la Supen decidiera contratarla– parten de presupuestos difíciles de contestar. Hace nueve años, la Ley de Protección al Trabajador obligó a las empresas públicas a aportar hasta el 15 por ciento de sus utilidades al régimen de IVM. Los actuarios de la Caja incluyeron parte de esos ingresos posibles en el cálculo ejecutado para medir la solidez del fondo, pero a la fecha los recursos no han ingresado y lo que se dejó de pagar en nueve años difícilmente será recuperado.

La Ley de Protección al Trabajador es, en sí misma, la mejor prueba de que en esta materia nadie puede alegar sorpresa. Hace ya casi una década, el Gobierno y el Congreso coincidieron en la necesidad de fortalecer las finanzas del IVM y extender su cobertura. Si no hubiera sido necesario apuntalar el régimen, muchos aspectos de la ley serían superfluos y, en su momento, habríamos preguntado, con el ingenio del campesino costarricense, ¿pa’ qué tanto brinco si el suelo está parejo?

En el artículo 78, los legisladores previeron la generación de nuevos ingresos a cargo de las empresas estatales, pero dejaron en manos del Poder Ejecutivo la fijación del monto, cuyo límite es el 15 por ciento de las utilidades. El porcentaje depende de “(…) la recomendación que realizará la CCSS conforme a los estudios actuariales”.

A la fecha, la Caja no ha cobrado un céntimo. La institución asegura haber gestionado el pago ante los ministerios de la Presidencia y Trabajo, pero se rehúsa a dar detalles, calla las razones del fracaso y omite explicar su silencio ante la inacción del Poder Ejecutivo. El ambiente se impregna, así, de un tufillo de negligencia cuya intensidad aumentaría hasta el hedor si, en efecto, los ingresos jamás gestionados fueron tomados en cuenta para calcular la solidez del régimen.

También es difícil rebatir las premisas de Nathal cuando critica la escala salarial utilizada por la Caja para acreditar la solidez del régimen. La Caja, según Nathal, proyecta un crecimiento del 2,2 por ciento en los salarios reales, pero esa cifra no se sostiene frente a los datos definitivos del Banco Central. El comportamiento histórico inmediato remite, más bien, a un decrecimiento del salario real.

Pero nada en el estudio preocupa tanto como la apostilla añadida por Carlos Lozano Nathal en entrevista concedida a La Nación . El auditor mexicano describió la actitud de los técnicos de la Caja en términos muy inquietantes: “Al principio hubo mucha colaboración, pero cuando surgió lo del déficit y otras diferencias que ellos no pudieron justificar, la relación se empezó a tornar caótica y nos empezaron a restringir información. Es decir, no nos dieron la escala salarial, nos dieron una base de datos que hubo que rehacer, etc., etc., y al final, no nos dieron toda la información.”

Con la jubilación de un par de generaciones de costarricenses en juego, lo menos que necesita el país es falta de transparencia y negación de la realidad. Habrá que esperar el estudio de la OIT para saber a quiénes pasar la cuenta, si la hubiera. Por lo pronto, la Caja debe ensayar sus primeras explicaciones.

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