LN OBITUARIO

Costa Rica, Domingo 1 de febrero de 2009

/OBITUARIO

Para ser menos mediocres

Una autoridad que asombra. Es este un elemento ante el que nos pone el Evangelio de este día del Señor. En tiempos en que la autoridad está en crisis y el valor de los liderazgos también, este texto nos pude decir verdaderamente muchas cosas para juzgar a los que frecuentemente, con cierto aire mesiánico, aparecen como salvadores y acaban normalmente como estafadores o como mentirosos de la peor calaña.

Jesús, rodeado de los suyos y de un número de curiosos en crecimiento, va desarrollando una intensa actividad. Una serie de sucesos están siendo la causa de su popularidad y de las preguntas que surgen acerca de la autoridad sorprendente que muestra a cada paso, con cada gesto y palabra.

Una enseñanza que se muestra coherente con la acción. Este aspecto es decisivo para determinar la manera en que los testigos miran y juzgan a Jesús y su ministerio. Anuncia una realidad que se va incoando poco a poco desde sus actos. Proclama la novedad de un Reino que llega con él y con sus opciones. Se muestra convencido de cuanto dice a diferencia de los letrados epidérmicos y poco convencidos.

La particularidad de la persona, acción y enseñanza autorizada de Jesús se ve confirmada de manera singular con la curación de un hombre liberado de un poder alienante y opresivo. Un poder que, ante la presencia del “santo de Dios”, sólo atina a retroceder y escapar con premura.

La gran pregunta de los testigos, o sea, el “¿qué es esto?” que expresan con asombro, refleja la inquietud de la mayoría ante un misterio que desean descifrar y que aparece reflejado en las afirmaciones que hacen los demonios expulsados acerca de la identidad de quien les expulsa y somete.

Como se mira en el texto que comentamos, Jesús no recurre a conjuros como los usados por los magos helenistas, sino que le basta su palabra soberana por la vía de una fuerte recriminación como las que en otros momentos dirigirá a las autoridades y al pueblo infiel.

Recordar esta escena nos ha de ser muy saludable cuando pensamos en que el poder opresivo del mal parece ganar y ganar terreno en nuestra sociedad secularizada. Los muchos y diversos atentados diarios a la vida humana no nacida o debilitada por el paso del tiempo o la enfermedad, los ataques a la familia, la insistencia en desviar la formación integral de la juventud, el abuso en los contenidos de los medios de comunicación, la inversión sistemáticamente dirigida de los valores y un largo etcétera nos harían pensar que el mal vence. De repente oímos el fuerte “¡cállate!” del Señor y nos damos cuenta de una cosa: el mal no nos supera, ni nunca podrá superar la fuerza del bien, lo que nos ahoga es nuestra propia mediocridad comodona.

Pbro. Mauricio Víquez Lizano

ADEMÁS EN OBITUARIO
SERVICIOS En tu Celular En tu PDA Noticias por email RSS Fax Horóscopo Cartelera de cine
QUIENES SOMOS | GRUPO DE DIARIOS DE AMÉRICA | ESTADOS FINANCIEROS | ANÚNCIESE | TARIFARIO | TRABAJE EN LA NACIÓN
© 2009. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com
Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 2247-4747. Servicio al cliente: (506) 2247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 2247-5022. CONTÁCTENOS