LN OPINIÓN

Costa Rica, Miércoles 18 de febrero de 2009

/OPINIÓN

Gilberto Jerez

¿Qué se esconde detrás de esa columna?

 En sus columnas, don Rodolfo Cerdas antepone su hígado a la objetividad

Diputado

Como diputado, leer columnas de opinión es una obligación y debo nutrirme de la intelectualidad de los columnistas. Por ello, incursiono, peligrosamente, en un llamado de atención a don Rodolfo Cerdas Cruz, arriesgándome a ser blanco de su ira subjetiva e irresponsable para con quienes le leemos, pero no compartimos sus viscerales, sistemáticas e irrespetuosas opiniones sobre el presidente de la República.

Añoro a Enrique Benavides, quien nos enseñó que las columnas se usan con valentía y objetividad: reprendiendo, criticando, reconociendo aciertos, cumpliendo con la obligación de formar a través de la opinión pública. Escribir es una cualidad que distingue a los dueños del saber y del conocimiento y por respeto a sí mismo se debe ejercer con nobleza, sin mezquindad porque el escritor posee talento para crear e incidir en el lector para que este reflexione con su agudeza.

Hígado en vez de razón. No soy escritor, pero llamo la atención a quien antepone su hígado a la objetividad pues, a pesar de que nadie me exige leerlo, pienso que don Rodolfo ha perdido el respeto a la democracia, representada en este caso por el presidente de la República.

Le molesta la claridad de los números, le irrita que el Presidente haya enrumbado al país por la senda del desarrollo, después de transitar años por la senda de las ocurrencias y las indecisiones. Le molesta que la integridad del Presi- dente sea el espejo que refleja que no todos los políticos son malos ni todos los gobiernos, corruptos. Don Rodolfo pierde el control de su pluma y se enoja cuando el Presidente, con su equipo de gobierno y nosotros metiendo el hombro desde el Parlamento, hemos recuperado la inversión social, la infraestructura vial, hemos ordenado las finanzas públicas, hemos consolidado comercialmente al país en el mundo y hemos dignificado la política exterior, entre muchos otros aciertos.

Parece que lo que más le duele es que don Óscar todo lo ha hecho en el marco de una democracia y de un sistema que, en un tiempo, él consideró abominable y hoy le permite escribir en el mismísimo medio que atacó y hasta denigró. El mismo medio que publicó una encuesta el domingo, 8 de febrero, en la que los ciudadanos reconocen sin mezquindad la labor al presidente de la República.

La pluma de don Rodolfo pierde equilibrio y exterioriza su animadversión al Presidente. Usa su columna para hacer crítica destructiva, basado en el refrito de los seudo- reportajes que un noticiario nacional sacó al aire sobre la respuesta del Gobierno al terremoto de Cinchona –correcta para miles de costarricenses según las encuestas–.

Don Rodolfo, la perfección no existe; se han cometido errores, pero son errores porque se marcha a paso apresurado con la voz del pueblo en el corazón.

Quisiera saber realmente de cuál olimpo de sabiduría se nutre quien compara lo incomparable, mete a todos los políticos en un mismo saco, se cree juez y fiscal, quiere aparentar ser un virtuoso de lo correcto, juzga y condena a todos los funcionarios de esta administración, y quien no gobierna, como él mismo dice, los declara incapaces de gobernar.

Necesitamos objetividad. Estamos en crisis, hay que concentrarse en Costa Rica; necesitamos luz, no oscuridad, y usted, con su cátedra, quiere imponer lo que un día quiso ser y no fue. Su subjetividad incontrolable, sistemática y enfermiza hacia don Óscar Arias lo descarriló, y pretende, desde su columna, imponer políticas públicas, asignar recursos, decidir quién se va y quién se queda. Cree que es el único conocedor de la crisis económica, sus efectos y soluciones.

¿Será que lo enojan que la inversión social sea la más alta de los últimos 30 años y que estemos preparados para enfrentar la crisis?

Que me disculpe quien lea este artículo: mi amargura no proviene de la misma fuente que la de don Rodolfo; tal vez no sea más que un grito para la reflexión de un columnista que, olvidándose de su pasado en la izquierda inquisidora que algunos todavía añoran, pasó al regazo de la democracia en un periódico como La Nación , que le abrió sus puertas para que pusiera su pluma al servicio de la sociedad ávida de la crítica sana y objetiva.

Vaya, doctor Cerdas, de ahora en adelante con buen tino; escuche mi denuncia que es la de muchos costarricenses que no soportan la injusticia, que odian la mezquindad, que reconocen las cosas buenas y llaman la atención por las malas.

No debemos, finalmente, olvidar lo que decían nuestros padres: La intolerancia lleva a la ignorancia.

ADEMÁS EN OPINIÓN
ARCHIVO COLUMNISTAS
EN VELA   EN GUARDIA
JULIO RODRÍGUEZ JORGE GUARDIA
LETRAS DE CAMBIO    OJO CRÍTICO
LUIS MESALLES RODOLFO CERDAS
ENFOQUE    POLÍGONO
JORGE
VARGAS
FERNANDO DURÁN
TAL CUAL
ALEJANDRO URBINA
SERVICIOS En tu Celular En tu PDA Noticias por email RSS Fax Horóscopo Cartelera de cine
QUIENES SOMOS | GRUPO DE DIARIOS DE AMÉRICA | ESTADOS FINANCIEROS | ANÚNCIESE | TARIFARIO | TRABAJE EN LA NACIÓN
© 2009. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com
Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 2247-4747. Servicio al cliente: (506) 2247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 2247-5022. CONTÁCTENOS