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Costa Rica, Miércoles 15 de julio de 2009

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    Tiempo corre a favor de Micheletti y de sentar precedente en América Latina

    Paulina Abramovich |
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    Tegucigalpa (AFP). El tiempo corre a favor del gobierno de facto de Roberto Micheletti, instaurado en Honduras tras el derrocamiento de Manuel Zelaya, y de que se siente un precedente en América Latina, donde varios gobiernos atraviesan también crisis políticas, estiman analistas.

    Micheletti lleva ya más de dos semanas en el poder tras el golpe del Estado del 28 de junio, consolidándose día a día a nivel interno pese a la férrea oposición de la comunidad internacional.

    Eso mientras Zelaya aumenta la presión en pos de conseguir su restitución en el poder, con llamados a la insurrección y amenazas de romper el diálogo que se reanudaría el sábado en Costa Rica, sin visos de conseguir una rápida solución a la crisis.

    "La solución se ve bastante difícil. Todavía no hay claridad en una posible salida", explicó a la AFP el analista hondureño Efraín Díaz, ex diputado socialdemócrata y director del Movimiento para el Consenso Ciudadano, un organismo de conciliación política.

    "El paso del tiempo sólo favorece a Micheletti", que ha logrado en los últimos días mantener el orden social en Honduras, agregó.

    "Mientras más tiempo pasa, más difícil será para Zelaya volver", coincidió el analista político chileno Patricio Navia.

    Después de primeros días de bastante agitación social, las protestas en favor de Zelaya disminuyeron en Tegucigalpa y otras ciudades del país. La mayoría además de los hondureños tiene el deseo de una rápida normalización de las actividades.

    "La percepción política es de una consolidación del gobierno de Micheletti. La situación está en calma y la mayoría de los sectores productivos está trabajando", señaló de su lado el cientista político hondureño Jorge Yllescas.

    "La única incertidumbre parece ser la amenaza de un eventual retorno forzado de Zelaya", que esta semana amenazó con retornar al país por cualquier lugar, agregó Yllescas, para quien esta opción "es difícil".

    Para Díaz en cambio sigue siendo una posibilidad, pero sólo en base a un acuerdo nacional, que se ve complejo "ya que ninguna de las dos partes cede".

    En este escenario, ve posible una "tercera solución", es decir, un escenario distinto a la posible restitución de Zelaya o la aceptación del gobierno de facto.

    "Es posible que se busque una tercera persona para gobernar, que no esté involucrada en este conflicto", señaló.

    Díaz no da nombres pero dice que ésta "deber ser una persona no vinculada con este conflicto y que tenga una alta credibilidad".

    La opción de adelantar las elecciones presidenciales, previstas para noviembre y cuya realización ha garantizado el gobierno de Micheletti, no es viable para los analistas hondureños.

    "Adelantar las elecciones sería un error", señala Yllescas a la AFP, porque dejaría fuera a casi un millón de electores que aún no se ha inscrito o no han renovado su inscripción.

    Si el régimen de Micheletti logra consolidarse al fin y Zelaya fracasa nuevamente en su intento de regresar a Honduras, se crearía un nefasto precedente para América Latina, señala de su lado Atilio Borón, politólogo y sociólogo argentino.

    "La situación de Honduras es sumamente preocupante, porque puede convertirse en un modelo a seguir en varios países de América Latina, que muestran características similares a las de Honduras, con conflictos entre el presidente y el Congreso. Estos podrían seguir el ejemplo de utilizar a las Fuerzas Armadas con un papel arbitral para resolver sus conflictos", opinó a la AFP.

    Existirían también otros damnificados: la Organización de Estados Americanos (OEA), presidida por el chileno José Miguel Insulza y que en una rápida acción suspendió a Honduras, y el presidente estadounidense Barack Obama.

    "Mientras más tiempo pase, más debilitada queda la OEA", opina Patricio Navia, debido a su incapacidad de negociar una salida a la crisis.

    "Si se consolida el golpe en Honduras, se acaba el proyecto de Obama de replantear una nueva relación con América Latina. Sería un precedente fatídico", dijo de su lado Borón, para quién el mandatario estadounidense debió haber tenido "una reacción más enérgica".

    "En Estados Unidos no hay una clara política en relación a este tema. Ha habido declaraciones, pero no han sido claras y específicas", señaló.

    Obama y su secretaria de Estado, Hillary Clinton, han reclamado la restitución de Zelaya y auspiciaron el proceso de mediación de Arias.

    En la última declaración de la administración Obama sobre el tema, el portavoz del Departamento de Estado, Ian Kelly, instó el martes "a las partes, sobre todo al presidente Zelaya y al régimen de facto, a trabajar juntos para alcanzar una solución pacífica que restaure el orden democrático".

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