En el Hospital México, una nueva técnica de diagnóstico revela obstrucciones en las arterias del corazón que escapan a la vista de una angiografía, el procedimiento que normalmente se aplica para detectar estos daños.
Se trata del ultrasonido intracoronario. Esta tecnología registra el interior de la arteria coronaria y determina –con alta definición y en menos de 30 minutos– la magnitud de la arteriosclerosis (enfermedad caracterizada por placas de calcio y grasa que bloquean las arterias y reducen el paso de la sangre al corazón).
El angiógrafo es un aparato de rayos X que ofrece imágenes de las arterias, pero no capta todas las obstrucciones pues muchas de ellas desarrollan un remodelado negativo; es decir, la placa de calcio y grasa crece hacia fuera de las paredes arteriales y aumenta el diámetro de la arteria.
Eso hace que la arteria se vea normal en un angiógrafo, aunque la sangre tenga muy poco espacio para fluir dentro de la arteria.
“Muchas veces hay obstrucciones muy graves que no se observan en el angiógrafo porque las placas crecen hacia fuera; pero el tamaño de la arteria se ve igual en el angiógrafo. El ultrasonido nos da mayor sensibilidad y especificidad de la lesión; nos permite verla y saber qué procedimiento debemos aplicar para solucionar los daños”, explicó Mauricio Vanegas, cardiólogo especialista en este diagnóstico.
Esta tecnología también sirve para evaluar si una intervención cardíaca se realizó correctamente o si debe corregirse.
Vanegas aclaró que esta técnica no se aplica en todos los casos.
“Esto no sustituye al angiógrafo. Es un diagnóstico complementario. El ultrasonido intracoronario solo se utiliza en los casos en los que la lesión no es visible por angiografía, en los que se necesite una revisión más a fondo, o cuando las lesiones son muy graves; sin embargo, la angiografía siempre debe hacerse”, afirmó Vanegas.
La técnica. El ultrasonido intracoronario se aplica durante el cateterismo. Este procedimiento de diagnóstico consiste en entrar, mediante un catéter, en la arteria coronaria. A esta se llega a través de la arteria radial (de la muñeca) o de la arteria femoral (de la pierna).
Se hace ultrasonido intracoronario si durante el cateterismo no se encuentran obstrucciones, pero el paciente sí tiene síntomas de enfermedad cardíaca, o si hay dudas.
El ultrasonido consiste en introducir, a través del catéter, un transductor (un instrumento que emite radiación).
Una vez que el transductor llega a la arteria coronaria, emite radiaciones; estas se interpretan como imágenes de alta resolución que dan mayores detalles que el angiógrafo.
El transductor comienza después a retroceder y va “grabando” las imágenes de cómo se encuentra toda la arteria, y verifica si las placas de calcio y grasa obstruyen el paso de la sangre.
Este procedimiento permite definir si debe realizarse un procedimiento que elimine la obstrucción y permita el paso de la sangre.
Este no es el único equipo que ayudará al corazón de los ticos. Para febrero, el Hospital México tiene prevista la entrada de un rotablator , máquina que elimina las placas de calcio de las arterias. Es una especie de taladro que se coloca en el catéter, y gracias a movimientos de 120.000 a 160.000 revoluciones por minuto, rompe las placas y permitir el paso de la sangre.
FOTOS

Estas imágenes representan la misma lesión arterial vista con diferentes equipos. El angiógrafo (izq.) no distingue la lesión que el ultrasonido (der.) revela. El daño impide el paso regular de sangre al corazón. Carlos González


Nuevo proyecto
Clínica ambulatoria
El Hospital México creó una clínica de cateterismo ambulatorio, en la que los pacientes que no presenten condición crítica se dan de alta seis horas después del cateterismo. La clínica comenzó en noviembre y ya ha tratado a 10 pacientes.Se hace un procedimiento de diagnóstico a los pacientes, y, si no requieren una intervención posterior, pueden irse a sus casas el mismo día. Así se agiliza una de las áreas del hospital que recibe mayor cantidad de pacientes.Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en Costa Rica, y uno de los motivos principales de hospitalización. Unos 19.500 costarricenses son hospitalizados cada año por enfermedades cardiovasculares. Otros 4.000 ticos mueren cada año antes de ingresar a un hospital, por causa de un infarto. Estos males se presentan cada vez en más jóvenes, incluso menores de 40 años.
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