LN OPINIÓN

Costa Rica, Domingo 7 de febrero de 2010

/OPINIÓN

Nacion.com

entre líneas

Armando González R.

Legitimidad y sufragio

http://wvw.nacion.com
TAMAÑO

Las elecciones no son como antes. Perdieron colorido e intensidad. El abstencionismo dejó de rondar el 20% y se debilitó la lealtad partidaria. El cambio es dramático y estimula el debate. Con matices, hay dos corrientes: una atribuye la nueva realidad al desencanto de los ciudadanos con la política y las instituciones. Otra la entiende como una muestra de madurez democrática, por la que desaparecen las pasiones que atizaban el activismo.

Afinar el diagnóstico es importante, porque de él dependen las medidas correctivas. La democracia merece la participación más plena, luego de descontar el abstencionismo técnico o estructural, que en Costa Rica podría estar entre el 10% y el 15%. Lo conforman los ciudadanos que no logran sufragar por razones ajenas a su voluntad, como los enfermos o quienes se encuentran lejos del centro de votación el día de las elecciones.

Descontado ese factor, una quinta parte de los electores, o menos, desdeña la oportunidad de participar en la importante decisión colectiva. Es un número elevado en relación con nuestra historia y también en comparación con muchas democracias, sobre todo del mundo desarrollado. Otras, como la de Estados Unidos, más bien nos verán con algún grado de sana envidia.

Pero más allá del diagnóstico y admitida la necesidad de enderezar el camino, preocupan las prematuras conclusiones de los más pesimistas. Ese punto de vista identifica el abstencionismo con un peligro inmediato para la democracia, como si la legitimidad del Gobierno resultante dependiera de la cantidad de votos emitidos.

La celebración de elecciones periódicas es un requisito indispensable de la democracia, pero el sistema no se agota en las urnas. Más allá del periódico ejercicio electoral, la vivencia democrática descansa en las instituciones o, si se prefiere, en la supremacía del Estado de derecho. Identificar la democracia con el voto periódico desdibuja la importancia de esa institucionalidad y conduce a confusio- nes como las que hoy plagan el Continente, donde Gobiernos surgidos de las urnas transforman sus mayorías en medios de demolición de la institucionalidad democrática. No hay democracia donde se elige a un autócrata y el veredicto de las urnas sirve de excusa para limitar las garantías, derechos y libertades individuales.

La legitimidad de un Gobierno no depende del porcentaje de abstencionismo, sino del cuidadoso apego a la legalidad electoral y, luego, del permanente respeto al Estado de derecho y, en particular, a los derechos de las minorías. De los legítimos comicios podría resultar un mandato débil o un Gobierno con escaso respaldo popular, pero esa es otra historia.

ADEMÁS EN OPINIÓN
ARCHIVO COLUMNISTAS
EN VELA   EN GUARDIA
JULIO RODRÍGUEZ JORGE GUARDIA
LETRAS DE CAMBIO    OJO CRÍTICO
LUIS MESALLES RODOLFO CERDAS
ENFOQUE    POLÍGONO
JORGE
VARGAS
FERNANDO DURÁN
TAL CUAL    ENTRE LÍNEAS
ALEJANDRO URBINA ARMANDO GONZÁLEZ
SERVICIOS En tu Celular En tu PDA Noticias por email RSS Fax Horóscopo Cartelera de cine
QUIENES SOMOS | GRUPO DE DIARIOS DE AMÉRICA | ESTADOS FINANCIEROS | ANÚNCIESE | TARIFARIO | TRABAJE EN LA NACIÓN
© 2009. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com
Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 2247-4747. Servicio al cliente: (506) 2247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 2247-5022. CONTÁCTENOS