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Costa Rica, Domingo 21 de febrero de 2010

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Entrevista.

Entrevista: Ofelia Taitelbaum Yoselewich

 Ofelia Taitelbaum Yoselewich

 Dice que es negociadora por naturaleza,capaz para estar al frentede la Defensoría y que llevará a esta ocupar la trascendencia que tuvo en los 90. Además, repasa lo que fue supolémico nombramientoy los problemas que, ella identifica, tienen los ciudadanos.

Luis Edo. Díaz |
http://wvw.nacion.com
TAMAÑO

Antes, la Defensoría de los Habitantes gozaba de un gran prestigio. ¿Cómo planea usted darle otra vez esa popularidad?

Lo que yo pretendo… La Defensoría en sí es una institución que vale la pena. Me he sorprendido agradablemente de la calidad de profesionales. He encontrado a un poquito de gente desmotivada, tal vez por lo que usted también acotó.

“Pretendo llevar la Defensoría a todo el país. Pretendo que sea una Defensoría sin paredes”.

¿Cuáles serán los pilares de su gestión para que la misma sobresalga sobre sus antecesores?

Yo, por naturaleza, soy negociadora. Unas de las cosas que pretendo hacer es oír a todas las partes involucradas en cualquier tipo de conflicto que se dé.

“Voy a darles un ejemplo reciente: me visitan unos médicos y me dicen que la vacuna contra la gripe AH1N1 tiene mercurio. Ahora me toca la otra parte, que es pedirle al presidente de la Caja y a la Ministra de Salud que me retroalimenten para ver qué es el asunto”.

¿Y cuál es su criterio?

Bueno, a mí me parece que se vacune el que quiera, no nos pueden obligar.

Pero ya hay un decreto que obliga a vacunarse...

Pero le voy a decir una cosa: antes de dar una opinión, tengo que escuchar a las autoridades de Salud, porque también es gente seria.

¿Cómo garantiza su independencia de criterio?

Bueno, si mis técnicos hacen un análisis y llegamos al convencimiento… y si nosotros logramos detectar que va a haber gente perjudicada, yo pienso que habría que tratar de pararlo (la vacunación) de alguna manera. ¿Cómo lo lograría? Con un recurso de amparo.

Aparte del criterio científico, también hay un derecho de las personas a decidir sobre su cuerpo. Entonces, ¿qué acción tomaría ante el decreto de obligatoriedad?

Le estoy diciendo, con un recurso de amparo.

¿Lo va a interponer?

Bueno, me parece que no se debería obligar a la gente a vacunarse, sino quiere.

Entonces, ¿lo va a interponer?

Si usted quiere que yo le conteste que voy a poner un recurso de amparo contra la ministra Ávila , a la cual quiero y aprecio, pues viera que no, primeramente tengo que ver. Permítame por lo menos ver, no quisiera decirle ni sí, ni no, sobre un caso que plantearon hace unas horas y ni siquiera sabía que la bendita vacuna tenía eso (timerosal).

Usted dice que es negociadora por naturaleza, pero no quiso reunirse con el grupo que protestó por su nombramiento.

No, eso no es cierto, eso no es cierto. Vamos por partes: el lunes que yo entré a la Defensoría me encontré con las protestas. Obviamente, yo no iba a levantarme en una tarima para hablar con los señores manifestantes, me parece que ellos no querían nada más que yo me fuera. ¡Fuera… fuera… fuera!

Su elección como Defensora puso a la candidata de Liberación Nacional, Laura Chinchilla, en una situación de alta vulnerabilidad. ¿Cree usted que su postulación fue un gesto de deslealtad, donde también puso en juego la salud de su partido?

Como este es un tema álgidamente político, y estamos en plena campaña –la entrevista se realizó el 1.° de febrero– yo preferiría… es que es un tema muy político, entonces preferiría no contestárselo, pero no porque no quiera, sino porque me parece que no es correcto.

En una entrevista previa a su elección, usted había dicho que siempre, y en todo, existía injerencia política. ¿Cree lo mismo sobre la elección suya como Defensora?

(Dice para sí misma) Eh, ¿injerencia política?… ¿En la Asamblea? No, porque figúrese que si esto hubiera sido un invento del señor Presidente de la República (Óscar Arias) entonces sí hubiera sido (injerencia), pero no fue así. Eso fue una inspiración mía, digámoslo así.

¿Cómo una inspiración?

Un buen día yo dije: ‘Mirá, diay sí, voy a postularme’. Averigué si podía, si no había impedimento, ¡bla, bla, bla!, esto sin consultar a nadie, solo a mi marido, y me pareció que era correcto contárselo al Presidente de la República, al fin y al cabo yo era diputada entre sus puestos privilegiados. ¿Que hay amistades?, ¿que hay cariños que se van formando entre los propios diputados? Bueno, eso es inevitable... es inevitable.

Usted dice que varias personas le insinuaron que debería estar en la Defensoría. Pero, ¿no le parece banal?, porque si le dicen que se presente para astronauta…

Diay, tal vez lo hubiera pensado también. Uno tiene que tener vocación. Mi vida entera me gusta.

“Consideré que yo, es más, sigo pensando que de todos los candidatos que habían, probablemente, la mejor era yo”.

¿Por qué? ¿Qué la hace mejor o diferente a las demás?

El conocimiento del sector público y la vocación de servicio.

¿Habría participado de la elección apenas iniciando el período legislativo? Esto para pensar que su aspiración no fue calculada.

Ah no, no tengo la bolita mágica para saber qué hubiera hecho, pero tal vez sí hubiera participado.

“Lo cierto es que el Defensor no se debe elegir en época política”.

¿Qué temas de fondo tiene en la agenda para los próximos cuatro años en la Defensoría?

Ojalá pudiéramos atacar muchos. Pero le voy a decir, la parte de salud está mal atendida desde todo punto de vista. Tenemos hospitales con ocho salas para cirugías pero con solo dos anestesistas.

Pero se sabe que los anestesistas deciden irse al sector privado.

¡Mejores salarios! Eso es un problema estructural de la Caja y hay que ver cómo se soluciona. Deberían tener una categoría especial (de salarios) para esos médicos, sin los cuales no se puede hacer nada.

“Qué hago con un montón de oftalmólogos, cardiólogos, y de ginecólogos… bueno, los ginecólogos se la juegan, porque las señoras pueden tener partos sin anestesia”.

Lo que usted dice no es nuevo. ¿Qué propuesta nueva propondría en el caso de los especialistas?

Lo nuevo es pagarles mejor.

Pero no es solo decirlo. ¿De dónde saldría el dinero?

Bueno, es que yo pienso que la Caja debe poner en un rango especial a los especialistas escasos.

Entonces, desde su punto de vista, todo pasa por un asunto de pagar mejores salarios.

No, no es así. Es una tesis muy simplista.

Pero usted lo está diciendo.

Dígame usted una solución.

Yo no soy del Defensor de los Habitantes.

Bueno, yo pienso que esa es una manera de solucionar.

¿En que otras áreas tiene usted propuestas?

Mire, en educación tenemos la infraestructura deficiente. Ojalá se logre un 100% de cobertura en las becas de Avancemos.

Eso que menciona es lo que hace el Gobierno. ¿Cuál sería una acción propia de la Defensoría?

Yo quisiera que la Defensoría trascienda. No solamente en recibir la denuncia y hacer el proceso ante la institución.

La Defensoría solamente puede hacer recomendaciones. ¿Cómo va a hacer de los informes un instrumento efectivo?

Hacer informes que estén tan bien hechos y fundamentados, que a las instituciones les interese.

Está pendiente que usted emita un criterio sobre un aumento salarial para los directores de la Defensoría solicitado por la ministra de Hacienda, Jenny Phillips, quien regresaría a la Defensoría en mayo. ¿Cuál es su criterio sobre esto?

No va, no va. Vamos a pedir, y lo voy a hacer muy bien documentado, una homologación de salarios. Me dicen los empleados de la Defensoría que los salarios están muy deficitarios.

¿En que otro tema pondrá su atención?

En salarios mínimos, porque no los estamos pagando. Dicen que la mitad de nuestros empleados no lo están recibiendo.

¿Qué haría usted en este caso?

Denunciar la situación.

Pero eso ya lo hizo el informe del Estado de La Nación.

Lo que pasa es que el Estado de la Nación no pasa de ahí; nosotros sí podemos pasar porque le metemos un recurso de amparo al Ministro de Trabajo para que mande a sus inspectores y verifique si se están pagando los salarios mínimos.

Por eso le digo, el diagnóstico ya lo hizo el Estado de La Nación.

Los diagnósticos son fáciles de hacer, es solo recoger datos, cuantificarlos y enseñárselos al país.

“En el caso de los salarios mínimos, no se quién lo dijo, pero con solo que los paguemos bajamos en cuatro puntos la pobreza”.

Eso lo dijo Miguel Gutiérrez Saxe, competidor suyo para el puesto de Defensor.

¿Ah si, lo dijo? Imagínese usted, un día, por cierto, lo voy a recibir.

Ha mencionado varias veces el recurso de amparo como solución a los problemas. ¿No hay otros planteamientos?

No, la primera es convencimiento. Uno habla una vez, y hasta dos y tres, pero cuando no nos ponen atención, no hay más.

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  • Nacion.com

    Albert Marín

La Defensora de los Habitantes ya cumplió dos meses en el puesto desde que fue elegida por el Congreso. Ahora, repasa ese momento y su futuro.

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