|
|
La luna de miel es el tiempo en que los recién casados aprovechan para departir y conocerse mejor, así como para iniciar su vida juntos; por eso, es tan importante como la boda en sí.
|
Esta tradición proviene de una costumbre árabe de las tribus nómadas del desierto que solían, después de la recepción, saborear dátiles, uvas y frutas frescas para simbolizar la dulzura que reinaría en el nuevo hogar.
Realizaban esta ceremonia en los días de luna llena para que la abundancia fuera el ingrediente primordial de la nueva unión.
Antes de decidir adónde van a pasar esos primeros días, es recomendable considerar si se prefiere realizar un viaje a la playa o a la montaña. Una vez que se haya llegado a un acuerdo, el siguiente paso es escoger un destino específico.
Cuando se planea una luna de miel, es mejor acudir a una agencia de viajes para que se encargue de todos los detalles; así, ambos podrán aprovechar mejor su paseo.
Tradicionalmente es al hombre a quien le corresponde costear el viaje, aunque muchas parejas rompen las reglas y juntos cubren los gastos.
La legislación laboral le concede ocho días de vacaciones al trabajador que contrae nupcias, aunque es recomendable regresar del viaje dos días antes, por si se presenta algún imprevisto.
A continuación, algunos consejos para evitar que la luna de miel se convierta en un desastre.