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    FECHA DE PUBLICACIÓN: 06 DE MAYO DEL 2004

    Adquisición de $39,5 millones obvió prioridades

    Finlandeses impusieron lista de equipo que compró la CCSS

    • Radiólogos alertaron sobre compra “exagerada”

    Ernesto Rivera y Giannina Segnini
    Redactores La Nación


    RECHAZA VERSIÓN. El gerente de Modernización de la Caja, Juan Carlos Sánchez (derecha), negó la versión del expresidente de la institución, Rodolfo Piza, de que él --Sánchez-- fue el primero que le habló sobre el crédito de Finlandia. A su izquierda, Álvaro Muñoz, director de la Unidad Ejecutora del Proyecto Finlandia.
    Foto: Eddy Rojas/LA NACIÓN

    Como requisito para dar un préstamo por $32 millones, Finlandia impuso una lista de 152 equipos médicos fabricados en ese país, entre los que la CCSS debía escoger para invertir ese crédito.

    Por eso, la CCSS no compró según las necesidades que inicialmente habían sido definidas como prioritarias por los directores de clínicas y hospitales del país, sino de acuerdo con lo que ofrecían los potenciales vendedores.

    Así, mientras la comisión de Radiología de la CCSS clamaba por la compra de mamógrafos, la institución incluía, dentro del llamado Proyecto Finlandia, la adquisición de 30 equipos de rayos X, cantidad “exagerada” según los radiólogos.

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    La lista de los equipos que resultaban elegibles para la compra se elaboró a partir de un documento entregado por “los finlandeses” a la CCSS, confirmó ayer el gerente de Modernización y Desarrollo, Juan Carlos Sánchez Arguedas.

    Ese listado se combinó con otro que alistó el ingeniero de la CCSS, Alfredo Azofeifa, luego de un viaje a Finlandia en el que visitó unas 20 empresas fabricantes.

    Azofeifa asegura que, por iniciativa personal y cubriendo sus propios gastos, viajó a Finlandia meses antes de que la Caja decidiera sumarse al proyecto y de que fuera aprobada la ley para ejecutarlo.

    Medio año después, el mismo ingeniero Azofeifa fue contratado por la Unidad Ejecutora del Proyecto Finlandia para elaborar los requisitos técnicos del cartel de licitación pública.

    El proyecto consistió en utilizar un crédito por $32 millones subsidiado por el gobierno finlandés, sin intereses y a diez años plazo, para renovar el equipo de hospitales y clínicas de la Caja Costarricense del Seguro Social.

    A cambio, el gobierno finlandés exigió que 50% del equipo adquirido fuese fabricado en ese país.

    La compra, que tras una ampliación totalizó $39,5 millones, se adjudicó al consorcio finlandés Instrumentarium Corporation -Medko Medical, cuyos productos son representados en Costa Rica por la Corporación Fischel.

    El proyecto de ley que autorizó la negociación fue tramitado en tres días en la Asamblea Legislativa. Eliseo Vargas García, expresidente de la CCSS y entonces jefe de fracción del partido Unidad, impulsó la dispensa de trámites y la ubicación prioritaria del proyecto en la agenda del Congreso.

    La identidad de quién tuvo la primera iniciativa respecto al trámite del proyecto es confusa.

    Heidi Pihlatie, entonces agregada comercial de Finlandia en la región, señaló que la iniciativa provino de Instrumentarium, empresa que al final de la licitación resultó adjudicada.

    Obviaron prioridades

    En setiembre del año 2000, la gerencia de Modernización y Desarrollo de la Caja pidió a los directores de clínicas y hospitales del país que enviaran una lista de sus necesidades prioritarias de equipo médico.

    La mayoría de los requerimientos enumerados por los directores tuvieron que ser desechados debido a que la compra tenía que limitarse estrictamente a los equipos ofrecidos por Finlandia.

    La gerencia de Modernización redujo a 22 aparatos de alta tecnología las posibilidades que tenían los directores para escoger.

    Esa lista fue enviada a los directores médicos de todo el país para que eligieran, únicamente entre esos productos, sus nuevas prioridades.

    En una carta remitida el 22 de julio del 2002, los miembros de la Comisión de Radiología manifestaron su “profunda extrañeza” porque se les solicitó analizar, en una hora, la conveniencia de una compra de $2,8 millones.

    Se les pidió valorar la adquisición de 30 equipos finlandeses de rayos X, de tipo arco en C. Los médicos consideraron la cantidad “exagerada”.

    El jefe de cirugía del Hospital México, Longino Soto Pacheco, también se quejó del proceso de la CCSS para definir las compras.

    Según el cardiólogo, nadie lo consultó sobre las necesidades del departamento de cirugía. “Simplemente, nos mandaron una lista para que escogiéramos y de esa lista yo no podía aprovechar prácticamente nada”, dijo.

    Soto solicitó ayer una audiencia al presidente de la República, Abel Pacheco, del cual es asesor en materia de salud. “No me ha devuelto la llamada, pero le voy a pedir que intervenga la CCSS”.

    Crédito ligado

    En una entrevista con La Nación, el gerente Sánchez Arguedas aclaró que nada se compró sin consentimiento de los directores de los hospitales, pero admitió que la compra estuvo condicionada a la lista finlandesa.

    “El equipo no se definió aquí, había un crédito ligado. Desgraciadamente en esos créditos uno se adapta a lo que ellos quieren que vos comprés, o no se acepta el crédito”, agregó el funcionario.

    Sánchez Arguedas insistió en que todas las compras del Proyecto Finlandia contaron con la aprobación de las comisiones técnicas especializadas de la CCSS.

    Además, dijo que para cada equipo comprado hay un pedido del director que lo requirió.

    Consultado sobre el estado actual de los equipos comprados, el gerente aseguró que aún no se han instalado siete aparatos de los 3.037 adquiridos a Finlandia.

    Sánchez Arguedas y Álvaro Muñoz, encargado de la unidad ejecutora del proyecto, dijeron desconocer la manera en que se configuró la lista de los equipos. “Todo eso lo definieron los técnicos”, insistió Muñoz.

    El principal asesor, Alfredo Azofeifa, quien se encargó de elaborar los requisitos técnicos del cartel, admitió que avaló con su firma la versión definitiva de la licitación, pero aclaró que su función no era tomar decisiones, sino únicamente de asesorar.

    Azofeifa explicó que su visita privada a Finlandia le permitió definir cuáles equipos fabricados en ese país eran viables para ser utilizados e instalados en Costa Rica. “Ellos –Finlandia– tienen un montón de equipo que no compraría jamás. Los finlandeses vinieron aquí e hicieron un estudio de factibilidad. Yo usé la lista de ellos y los catálogos que traje de Finlandia como insumo para hacer una lista propia”, dijo.


    Buscaron aprobación en 60 minutos

    Ernesto Rivera y Giannina Segnini
    Redactores La Nación


    QUEJAS. En esta carta enviada a la Caja, cuatro médicos radiólogos objetaron la compra “exagerada” de equipos de rayos X de tipo arco en C. (El resaltado no aparece en el original de la carta).
    Expediente Proyecto Finlandia / CCSS/LA NACIÓN

    Los miembros de la Comisión de Radiología de la CCSS se quejaron, en una carta enviada al entonces gerente médico de la entidad, de que les pidieron valorar, en solo 60 minutos, una compra millonaria de equipos de rayos X.

    En la carta, del 22 de julio del 2002, cuatro radiólogos que integran la comisión asesora manifiestan “profunda extrañeza” porque se les dio un lapso tan breve para analizar la licitación de 30 equipos incluidos en el Proyecto Finlandia, con un costo de $2,8 millones.

    Los radiólogos advirtieron que se trataba de un “número exagerado” de equipos y objetaron su distribución.

    “Algunos de los lugares escogidos no cuentan con ortopedistas ni técnicos en radiología”, alertaron los especialistas.

    Los equipos de rayos X son de tipo arco en C y tenían un costo unitario de $93.000.

    En total, la CCSS pretendía comprar 30 equipos. La comisión, luego del análisis de la licitación, recomendó reducirlos a 26. Al final, se adjudicaron 28 de esos equipos.

    Los radiólogos también recomendaron cambiar el destino original que se había dado a los equipos. No todas las recomendaciones fueron acatadas.

    Objeción

    Consultado por La Nación, el coordinador de esa comisión, Mario Aguilera Esquivel, confirmó ayer su objeción a la compra.

    “Estaban destinando equipos de arco en C, que están diseñados para hospitales, a clínicas periféricas como Paquera y Buenos Aires de Puntarenas, donde ni siquiera había técnicos que las operaran”, dijo el médico.

    “Nosotros no estuvimos de acuerdo con esa distribución, pero no nos dieron pelota y compraron lo que ellos querían”, agregó.

    El coordinador de la comisión afirmó que, para ese entonces, la necesidad más imperiosa de equipo eran mamógrafos.

    “El arco es un equipo muy caro, con un uso muy limitado; es para hacer ciertas cosas de vascular periférico. No es un equipo portátil y es para hospitales muy grandes, no para clínicas periféricas”, insistió el médico.

    Aguilera sostuvo que nunca se les consultó sobre la compra ni sobre la distribución del equipo. “Ya venía la distribución hecha cuando nos llegó para el análisis. Lo que hicimos fue mandar una carta diciendo que no nos parecía esa distribución.

    “Yo no se por qué era ese interés que tenían de que se compraran arcos en C si la compra que hacía más falta eran los mamógrafos”, manifestó el médico.

    Uno de los equipos de rayos X tipo arco en C todavía no ha sido instalado y se encuentra en el Hospital de la Mujer.

    “Se pidieron”

    Consultado sobre las quejas de los radiólogos, el gerente de Modernización y Desarrollo de la CCSS, Juan Carlos Sánchez Arguedas, aseguró que todas las recomendaciones de las comisiones se acataron.

    En cuanto a la cantidad y el tipo de equipos comprados, aseveró que esas decisiones se tomaron con base en los estudios técnicos de los asesores del proyecto.

    Alfredo Azofeifa, asesor técnico principal del Proyecto Finlandia, prefirió no dar detalles sobre la discusión en torno a esa compra. “Yo soy un asesor, doy una recomendación que se complementa con otros parámetros”.

    Azofeifa admitió que tuvo algunas dudas que no documentó en relación con la compra de los equipos de rayos X, pero aceptó que avaló la lista de equipo definitiva que salió en el cartel.

    “Solo le puedo decir que hay una petición directa de las clínicas para cada equipo comprado”.


    Técnico viajó a Finlandia por su cuenta

    El ingeniero Alfredo Azofeifa, encargado de definir las especificaciones técnicas del cartel para el Proyecto Finlandia, viajó a ese país europeo meses antes de que se le asignara esa función.

    En Finlandia, visitó empresas fabricantes de equipo médico, aunque él afirma que esto fue por iniciativa propia y que él mismo cubrió los gastos.

    Ahora, Azofeifa goza de un permiso sin goce de salario como empleado de la Caja y labora para el Proyecto CCSS-BID.

    Sostiene que se enteró “por un periódico” –no precisó cuál– de que había conversaciones con el gobierno de ese país europeo para tramitar un crédito a la Caja para la compra de equipo médico.

    “Yo tengo una hija que estudia en Inglaterra y tenía planeado un viaje a ese país. Me interesaba conocer Finlandia, es un país muy atractivo y el costo no me representaba un despilfarro terrible”, dijo.

    El ingeniero sostiene que planeó el viaje porque “más adelante, podría tener conocimiento para apoyar a la institución en el proceso de compra”. “Para mí era mezcla de turismo y trabajo”, agregó.

    Consultado sobre los gastos de estadía y del viaje, negó que la Caja, alguna empresa o el gobierno finlandés le ayudaran.

    Aseguró que únicamente aceptó almuerzos o cenas, “casi siempre sandwiches” que las empresas le ofrecieron durante su visita. El ingeniero no precisó la fecha de su viaje.

    El gerente de Modernización y Desarrollo de la Caja, Juan Carlos Sánchez Arguedas y el encargado administrativo del proyecto, Álvaro Muñoz, dijeron ayer que desconocen quién comisionó a Azofeifa para viajar a Finlandia.

    Consultados sobre las razones por las que Azofeifa dio un informe que no le fue solicitado, Muñoz respondió: “No nos lo envió a nosotros”. Este diario pidió copia del informe a la Caja, pero no lo entregaron.

    El expresidente ejecutivo de la Caja, Rodolfo Piza, dijo que los diplomáticos finlandeses le ofrecieron viajar a Finlandia cuando le presentaron el proyecto, pero que él les explicó que eso era prohibido por la legislación nacional.

    Piza dijo desconocer si algún funcionario de la Caja viajó a costa de empresas o el gobierno finlandés.


    Discrepan sobre origen del proyecto


    YO NO FUI. El exministro de Salud, Rogelio Pardo Evans, asegura que no inició el proyecto.
    Foto: Archivo /LA NACIÓN

    Las autoridades dan tres versiones diferentes en relación con el origen del Proyecto Finlandia:

    La CCSS afirma que fue el exministro de Salud, Rogelio Pardo Evans, quien introdujo el proyecto por primera vez en la institución.

    A su vez, Pardo Evans dice que fue la agregada comercial de Finlandia en Nicaragua quien lo visitó, cuando era ministro, para ofrecerle a Costa Rica la oportunidad de tomar un crédito blando destinado a la compra de equipo médico.

    En tanto que Heidi Pihlatie, entonces encargada de negocios de Finlandia, asegura que fue directamente la firma Instrumentarium y funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores de su país quienes activaron la iniciativa para que Costa Rica comprase los equipos.

    Precisamente, las empresas del consorcio Instrumentarium fueron las que finalmente resultaron beneficiadas con una venta de $39,5 millones en equipos médicos a la Caja.

    “Recuerdo que fue la gente de Instrumentarium y el señor Harrie Salinem, del Ministerio finlandés de Relaciones Exteriores, quienes me hablaron por primera vez de este tema”, afirmó Pihlatie desde Roma, en una entrevista con La Nación a comienzos de esta semana.

    El exministro Pardo aseguró que él nunca tuvo la iniciativa en el Proyecto Finlandia.

    “A mi despacho, en el Ministerio de Salud, llegó una diplomática finlandesa y yo le expliqué que en Costa Rica quien compra el equipo médico es la Caja del Seguro, así que la remití con ellos y no supe nada más del tema”, sostuvo Rogelio Pardo Evans.


    Renunció presidente de Cámara de Comercio

    Berliot Herrera
    Redactora La Nación

    Emilio Bruce Jiménez renunció anoche a la presidencia de la Cámara de Comercio de Costa Rica, cargo que ocupó durante los últimos 5 años.

    Al comunicar su decisión a los miembros de la junta directiva, argumentó que ahora necesita todo su tiempo para resolver asuntos de la Corporación Fischel, empresa que preside.

    La información la proporcionaron Cohymbra Sáenz y Evita Arguedas, funcionarias de la Cámara. Arguedas asumió anoche mismo el cargo que dejó Bruce en la organización.

    La gestión de Bruce en la Cámara terminaba en marzo del 2005 pero ayer, a las 6 p. m., cuando arrancó la sesión de la junta, presentó su carta de renuncia.

    Luego, abandonó el recinto.

    “Le rogamos que se quedara, pero nos dijo que tiene que resolver asunto personales y de su empresa”, dijo Sáenz.

    Ayer, miércoles, La Nación informó sobre las gestiones que hizo el expresidente ejecutivo de la Caja Costarricense de Seguro Social Eliseo Vargas, cuando era diputado, para que se aprobara un crédito para compra equipo médico.

    La empresa que ganó la licitación para vender los productos fue el consorcio Instrumentarium-Medko Medical, que en el país representa la Corporación Fischel.

    Vargas renunció a su cargo en la CCSS el 21 de abril, después de que una investigación periodística de este medio relevó que la lujosa casa que alquilaba en Residencial Valle del Sol, en Santa Ana --San José--, pertenecía al gerente financiero de la Corporación Fischel, Olman Varverde Rojas.

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