Don Roberto Artavia
Voy a tratar de no ser muy repetitivo, pero, sin embargo, me gustaría hacer un poco de aritmética. En una economía fiscal de US$10,000 millones de dólares, con una estructura impositiva que nos hace recaudar, más o menos US$2,000 millones de dólares, de los cuales US$500 se van en pago de intereses, eso nos deja ingreso corriente de US$1,500 millones de dólares que solo para dramatizarlo un poco, significa US$18 millones de dólares por municipio o US$350 por costarricense de ingresos tributarios corrientes, que ya cuando lo ve uno en ese contexto es bastante dramático en términos de darse cuenta que no va a alcanzar para mucho, sobre todo cuando nuestro gasto público está centrado, no en lo que deben ser las prioridades del desarrollo o de la justicia social, sino básicamente en atender una planilla, en atender una serie de componendas creadas por lo grupos de interés y demás. Y para seguir dramatizando, pues hay un millón de costarricenses que no tienen voz, que no tienen mecanismos para ser oídos, y que en realidad son los pobres de este país y tal vez cada uno de nosotros debía escogerse una familia, yo escogí a la de mi jardinero que es un señor alcohólico que tiene siete hijos, con una situación muy difícil. Entonces, cada vez que alguien me pide una recomendación de política económica, yo pienso que le irá a pasar a mi jardinero con lo que estoy diciendo. Porque en realidad si no vemos eso, yo creo que estaríamos cometiendo posiblemente un gran pecado.
Entonces, para lo que voy a decir, yo quisiera tal vez poner una especie de prueba de ácido a la política económica, que sea tomar en cuenta como va a afectar lo que estamos sugiriendo a ese millón de costarricenses sin voz, sin acceso a las decisiones y que en última instancia son los que comen o no comen con las decisiones agregadas que nosotros estamos tomando aquí, porque los grupos de presión podrán tener un poquito más de flexibilidad o menos flexibilidad, más ingreso o menos ingreso pero todos van a comer, entonces independientemente de que yo esté muy de acuerdo con las prioridades que aquí se han planteado.
Ahora que se dio la reunión de la Organización Mundial de Comercio en Seattle, alguien me decía: cómo es posible que Estados Unidos, un país tan rico, logre crear esa masa de gente que va a protestar ahí. Es la misma gente y es la gente que va a ser afectada a nivel individual, es la gente que ahí encontró una voz, un mecanismo de protesta y entonces no es tanto que están en contra de la globalización porque posiblemente no la entienden en todas sus implicaciones. Simple y sencillamente están manifestando: esto me está afectando en lo personal, esto me afecta mi bolsillo, afecta mi economía familiar y entonces voy a buscar defenderme de alguna manera.
Entonces yo esperaría que lo que sugiramos de ahora en adelante en política económica, siempre tenga en la columna de la derecha: vamos a ver que le pasa a la familia del jardinero para estar seguros de que no estamos legislando solo con el sentido del impacto agregado, sino con ese componente de sensibilidad social que va a ser tan importante.
Sin embargo, para volver a la aritmética, los ¢ 1.500,000.000 millones de dólares no alcanzan para nada y en ese sentido entonces, la atracción de inversiones debe ser una prioridad fundamental del Estado costarricense y cuando yo hablo de prioridad fundamental, eso no solo significa entonces que hay que crear los mecanismos que le permitan a estas empresas considerarnos un patio atractivo, si no que vamos a tener que invertir en un aparato de mercadeo sobresaliente como el que tienen las economías que promueven inversiones exitosas alrededor del mundo y sin demeritar en nada una labor importantísima que ha hecho Cinde, a través de la historia, la verdad es que Cinde trabaja con las uñas y con lo último que hay en el barril, en vez de haberse constituido en una verdadera prioridad nacional y en una institución capaz y con un presupuesto suficiente, para ir a promover lo que este país vale.
Y la otra cosa que quería decir y no sé si voy a ser hereje en esto, ya en Centroamérica me han puesto nervioso con esto, pero hablando con inversionistas importantes que están hoy invirtiendo en países de Centroamérica, todos ellos nos dicen CENTROAMERICA, ninguno quiere venir a invertir en un mercado de cuatro millones de habitantes, donde solo un millón de habitantes tiene capacidad de compra para empezar y yo creo que el considerar tomar un liderazgo verdadero en una integración comercial con Centroamérica, es un paso fundamental que nosotros debiéramos tener muy en mente dentro de la estrategia de mediano y largo plazo y ni siquiera hay que inventarlo. Lo que tenemos que hacer es seguir el liderazgo de nuestros empresarios que ya empezaron en las empresas exitosas, a desarrollar los mecanismos para explotar ese mercado en una forma sistemática, de tal manera que a todo lo demás le agrego la prueba de ácido, le agrego la promoción de inversiones como una prioridad verdadera y la integración regional.