Perfil de jugadores de la Selección Nacional

Mauricio Solís

Mauro es un hombre de hogar, enamorado de la familia que completan su esposa Kathia Moreira y sus gemelos de casi dos años, Mauricio y Paula.

Aunque dispone de poco tiempo libre, Solís, de 28 años, disfruta de ver televisión -especialmente deportes- y pasar el mayor tiempo posible con sus pequeños.

El contención de la Tricolor, que lleva un amplio camino con el representativo nacional -71 partidos clase A-, afirma que tuvo la infancia más linda del mundo.

En Los Ángeles de Santo Domingo de Heredia, recorrió cafetales, potreros y ríos, en los que le dio rienda suelta a su espíritu alegre y amigable, que lo ha llevado de la mano del futbol a recorrer distintos países y vivir grandes momentos.

Jugó con las ligas menores del Saprissa, con el Tournón de San Isidro y con el Club Sport Herediano, de donde partió para probar suerte en el Derby County de Inglaterra, luego en el futbol chapín con el Comunicaciones y en la liga profesional de los Estados Unidos (MLS) con los Terremotos de San José, para volver al balompié nacional con Liga Deportiva Alajuelense, confirmar su buen momento y hacerlo extensivo a la Selección Nacional.

El hijo mayor del matrimonio de don Rodrigo Solís y doña María de los Ángeles Mora, tiene dos hermanos, Erick y Esteban, el primero de ellos futbolista, quien siguió los pasos del primogénito y actualmente milita en el equipo de la Universidad de Costa Rica.

Solís, un jugador de remate fuerte y temperamento tranquilo, agradece a la afición por la solidaridad que han mostrado al equipo y les envía el siguiente mensaje:

"Sigan confiando en nosotros, siempre vamos a dar lo máximo y aunque no siempre las cosas salen como uno espera, tengan la seguridad de que no nos conformamos con lo que hemos logrado hasta ahora, vamos a ir al Mundial y vamos a ser protagonistas".

Entre sus recuerdos más gratos con la Tricolor, estará guardado por mucho tiempo el gol de la victoria ante Honduras el pasado 1 de julio, ese 3 a 2 que puso a Costa Rica entera a vibrar y que significó la caída de una supremacía catracha de 40 años.

Ese día, su juego fue perfecto y el golazo que perforó la cabaña del arquero Milton Flores quedará inscrito en los momentos más felices de la Selección Nacional. Detrás de esa victoria, estaba la figura de un jugador que con sencillez, pundonor y empeño, se ha ganado el cariño de sus compañeros y el de una afición que aplaude la fuerza del número 8 de la Tricolor.


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